El ‘think tank’ de las economías desarrolladas reduce la proyección del PIB para este año al 2,1% y prevé una tasa de inflación del 3% debido al impacto del conflicto en Oriente Medio

El conflicto en Oriente Medio y su repercusión en la economía europea restarán una décima al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de España en 2026, conforme a las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este centro de análisis ha revisado a la baja hasta el 2,1% su previsión de crecimiento para España en su informe más reciente, incorporando en sus proyecciones de diciembre los efectos del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Para 2027, las previsiones también se han ajustado a la baja en una décima, situándose ahora en el 1,7%.
En relación con la inflación, la entidad estima un aumento del 3% en los precios para 2026 y prevé que se modere hasta el 2,2% en el año siguiente. Ambas cifras superan las previsiones iniciales del 2,3% y 1,8%, respectivamente, debido en gran medida al aumento en los costos de los productos energéticos provocado por el conflicto bélico.
A pesar de la rebaja, las perspectivas de crecimiento para España se mantienen por encima de la media de la zona euro, donde la OCDE ha ajustado a la baja el avance del PIB en cuatro décimas para 2026 y dos para 2027, situándolo en 0,8% y 1,2%, respectivamente. No obstante, el centro analítico señala que esta nueva evaluación se basa en un escenario donde el impacto inicial del conflicto sobre el mercado energético “se atenuará con el tiempo” y disminuirá su efecto en la segunda mitad del año. Por consiguiente, una evolución desfavorable en los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes podría modificar de nuevo las expectativas.
Revisión a la baja de las previsiones en las economías desarrolladas
En términos generales, la economía mundial crecerá un 2,9% en 2026 y un 3% en 2027, de acuerdo a la OCDE. Tras estos ajustes, Alemania reduce su proyección de crecimiento a un 0,8% para este año, dos décimas menos que en la estimación previa, mientras que para 2027 mantiene la previsión en 1,5%. En cuanto a Francia, también se revisa a la baja hasta el 0,8% para este año, conservando el 1% para 2027. Italia, por su parte, enfrentará un crecimiento más limitado: 0,4% en 2026 y 0,6% en 2027, cifras que también reflejan un recorte respecto a las proyecciones de diciembre.
Por otro lado, la OCDE ha elevado la previsión de crecimiento para Estados Unidos en 2026 en tres décimas, situándola en el 2%, aunque reduce la estimación para 2027 a un 1,7%. Dentro del grupo de emergentes, la proyección para China permanece en 4,4% este año y 4,3% el siguiente, mientras que para India se disminuye una décima en 2026, hasta el 6,1%, manteniéndose en 6,4% para 2027.
Además, la OCDE ha revisado al alza las previsiones de inflación global para este año hasta un 4%, frente al 2,8% calculado en diciembre, y prevé que la tasa alcance el 2,7% en 2027. En la zona euro, la inflación esperada se incrementa hasta un 2,6% para 2026 y 2,1% para 2027. Estados Unidos, en cambio, verá una inflación proyectada del 4,2% este año, con una corrección a la baja para 2027, fijándola en 1,6%.
La OCDE alerta sobre riesgos para el crecimiento
El informe subraya que las variaciones en los precios de la energía y las materias primas pueden trasladarse rápidamente a las expectativas de inflación, generando nuevas presiones inflacionarias. Por esta razón, la OCDE hace un llamado a los bancos centrales para que mantengan su vigilancia y actúen si las expectativas inflacionarias pierden anclaje o si el mercado laboral se debilita.
Asimismo, el organismo advierte de otros riesgos adicionales, como interrupciones prolongadas en el suministro energético, bajos rendimientos en inversiones en inteligencia artificial y pérdidas en los mercados de capital privado, que podrían intensificar la inestabilidad financiera. En este contexto, la OCDE recomienda que cualquier apoyo fiscal ante el aumento del coste energético sea temporal, focalizado en hogares vulnerables y con límites bien definidos, para evitar desequilibrios presupuestarios y preservar los incentivos para disminuir el consumo energético.

