La vía escogida y la manera de comunicarla pueden resultar determinantes frente a una negativa empresarial

“Lo primero que debe quedar muy claro es que la conciliación familiar no constituye un favor por parte de la empresa, sino un derecho contemplado en el Estatuto de los Trabajadores”. Así sintetiza la abogada laboralista Virginia López (@tuabogadalaboralista) una de las ideas esenciales de su último vídeo en TikTok, donde analiza los errores más comunes que cometen los empleados al solicitar medidas para adaptar su horario debido a motivos familiares o personales.
La letrada señala que muchas de estas demandas se plantean como si dependieran de la buena voluntad de la empresa, a pesar de que forman parte de los derechos laborales reconocidos por la ley. Además, recuerda que estos mecanismos se activan ante necesidades familiares importantes, tales como el cuidado de hijos, la atención a personas dependientes o circunstancias médicas que requieren presencia directa.
Adaptación de horario, reducción de jornada o solicitud de excedencia
La abogada destaca que existen varias opciones legales para ejercer este derecho y que ninguna obliga a abandonar el empleo ni renunciar al puesto. “Hay tres vías principales”, explica.
La primera corresponde a la adaptación de jornada, que permite pedir cambios en el horario, modificación de turnos o incluso teletrabajo cuando sea compatible con las funciones del puesto. Esta modalidad se está usando cada vez más en empresas donde parte de las tareas pueden realizarse a distancia o con flexibilidad organizativa.
La segunda opción es la reducción de jornada, la cual implica una disminución proporcional del salario, pero brinda una protección jurídica reforzada frente a ciertas decisiones empresariales. “Conlleva una merma proporcional en el sueldo, pero proporciona una defensa legal especialmente fuerte frente a decisiones de la empresa”, aclara.
La tercera alternativa consiste en la excedencia, ideada para casos en los que el cuidado de hijos o familiares demanda dedicación completa. “No significa perder el empleo, sino que se suspende el contrato con garantías legales”, enfatiza.
Así son las empresas que redujeron la jornada laboral a cuatro días: “Funciona tanto la productividad como la conciliación, vivimos mejor”.
La empresa tiene la obligación de negociar
Virginia López recalca que muchas de las tensiones surgen cuando la empresa responde de manera tajante a la petición. Expresiones como “aquí no se puede” o “o lo aceptas o lo dejas”, dice, son comunes, aunque carecen de validez jurídica.
“La empresa no puede negar y quedarse tranquila. Se presenta la solicitud y la empresa debe negociar”, explica. En caso de rechazo, añade, tiene que justificarlo con causas organizativas o productivas reales y demostrables.
Recuerda que una negativa sin motivo suficiente no tiene fundamento legal. La normativa exige abrir un proceso de diálogo y evaluar si la petición es razonable dentro de la organización laboral.
El error más común: hacerlo solo de forma verbal
La abogada identifica como fallo principal el hecho de formular estas peticiones verbalmente. “Las palabras se las lleva el viento. Y en un proceso judicial, simplemente no existen”, advierte. Por eso recomienda presentar cualquier solicitud por escrito, con una explicación clara, precisa y bien argumentada. “Una petición mal formulada puede debilitar la posición desde el principio. En derecho laboral, la forma es tan importante como el fondo”, señala.
También recuerda que ejercer este derecho no debe derivar en sanciones ni despidos. “Si despiden por pedir conciliación, el despido podría ser declarado nulo”, afirma, lo cual obligaría a la empresa a reincorporar al trabajador y abonar los salarios pendientes.
En un escenario donde muchas familias aún luchan por compatibilizar largas jornadas laborales con responsabilidades de cuidado, la especialista subraya que la conciliación no debe ser la excepción, sino una posibilidad real respaldada por la ley.

