Anteponer la protección de la «isla» progresista de Europa frente a su vulnerabilidad y al riesgo previo a unas elecciones

La inusual ausencia de Sumar en el Consejo de Ministros y el desafío al PSOE para imponer modificaciones en el real decreto por la guerra de Irán, abarcando tanto medidas sobre vivienda como márgenes empresariales, volvió a situar la atención en una cuestión que siempre emerge alrededor del socio minoritario en momentos de grandes conflictos o escándalos relacionados con el PSOE: ¿por qué Sumar asume el desgaste de las posturas socialistas en lugar de abandonar el Gobierno?
Esa misma pregunta ha surgido en circunstancias como el histórico y cuantioso plan de rearme, los casos de corrupción que afectan directamente al núcleo del PSOE, la continuidad de las relaciones con Israel, el bloqueo de iniciativas sobre la vivienda —señalada por Sumar como el principal problema nacional— o los episodios de acoso sexual en el seno socialista. Estas situaciones tensaron enormemente la relación entre los socios, pero el máximo «descontento» de Yolanda Díaz se limitó a exigir a Pedro Sánchez una renovación total del equipo ministerial. Una jugada que el presidente ignoró y que no provocó respuesta alguna por parte de la vicepresidenta, igual que en los casos anteriores, más allá de manifestar sus discrepancias abiertamente.
Cuando se consulta, quienes integran Sumar y la dirección de sus partidos defienden con firmeza evitar la ruptura con el PSOE y subrayan la necesidad de proteger un Gobierno que constituye una «isla» progresista en Europa e incluso a nivel global. Un activo que debe ser «protegido» porque beneficia a la ciudadanía, aunque enfrente haya un Congreso con mayoría conservadora. Su función, insisten, es guiar ese Gobierno hacia las «coordenadas» más progresistas posibles, inclinándolo hacia la izquierda. «Hemos demostrado que Sumar está para gobernar y conseguir avances», declaró ayer Ernest Urtasun, «ese es el rol de Sumar, formar parte del Gobierno para transformar, y en ello seguiremos trabajando».
Abandonar y romper la coalición equivaldría a adelantar automáticamente las elecciones. Actualmente, el espacio que representa Sumar está en una situación de notable fragilidad y carece de un candidato. Sería algo similar a ir voluntariamente al sacrificio, con la carga histórica de haber facilitado la llegada de Vox al Gobierno.
En un escenario en que Sumar dejase el Ejecutivo mientras Sánchez resistiera sin convocar comicios, la situación tampoco sería muy favorable para los primeros. ¿Qué postura adoptaría el próximo jueves respecto al decreto de medidas por la guerra de Irán si no se hubieran aceptado los dos puntos que motivaron el plantón ayer? ¿Se opondrían? Díaz estaría colocada en una posición extremadamente complicada, pues cualquier golpe al Ejecutivo equivaldría a empujar a Sánchez hacia unas elecciones anticipadas. Además, un Sumar que se retirara para acabar alineándose en el Congreso con PP y Vox contra un presidente especialmente valorado por sus votantes podría conducir a su espacio político al desastre.
Sería también darle la razón a Podemos, que ha desdeñado la capacidad transformadora de las decisiones adoptadas por el Consejo de Ministros, y ha negado a Sumar la representación de una izquierda valiente. De hecho, lo presenta como una izquierda «subordinada» y «sumisa» a las directrices de Sánchez.
La razón principal por la que es difícil lograr unidad en la izquierda frente al PSOE es que los partidos de Sumar y Podemos no comparten metas. Más allá de simpatías y antipatías, Sumar reivindica este Gobierno, valora sus logros y su leit motiv consiste en hacer que sea reelegido. Los morados, por el contrario, cuestionan esta Administración, minimizan lo realizado por Sumar y plantean una relación conflictiva con el PSOE. Esto se asemeja al ambiente vivido durante la crisis de la ley del sí es sí.
Sumar experimenta desgaste cuando el PSOE lo ignora, lo somete a contradicciones o lo impone con medidas no deseadas, pero a estas alturas de la legislatura no hay marcha atrás. Se optó por entrar en minoría y se continuará en esa línea, luchando lo que sea posible y utilizando sus recursos cuando surja la oportunidad, pero consciente de que no posee cartas para arriesgar. Porque la única posibilidad es perder.

