–Pero, ¿acaso no se puede oponer a la amnistía sin pertenecer a la derecha?
Esa interrogante convertirá la entrevista en otro asunto. En una especie de enfrentamiento dialéctico. La charla corre el riesgo de desequilibrarse. Sin embargo, habrá momentos de risa porque el entrevistado es hábil para esquivar las provocaciones. Afirma que no desea entrar en polémicas, pero él mismo las provoca. «¡Que no, que me lleva usted!»— responde. “No, ha sido usted.” Y así se suceden los intercambios.
A Manuel Escudero no le agrada que le tilden de «gurú» del presidente, aunque, parafraseando a Pedro Sánchez, “La única verdad es la realidad”. Si atendemos a la segunda definición del diccionario, reconocemos que este hombre que nos saluda desde su mudanza en París es, sin duda, alguien a quien Sánchez valora como «maestro» y reconoce su «autoridad intelectual».
Vasco, originario de San Sebastián y aficionado a la Real Sociedad, tiene 77 años. Fue el responsable de los documentos que sostuvo el presidente del Gobierno al retomar el control del PSOE tras su destitución por el aparato interno. Gracias a la fórmula de Escudero, Sánchez ganó nuevamente las primarias. Nuestro entrevistado es, por lo tanto, el creador de aquello que en Ferraz ya se denomina «nueva socialdemocracia». El artífice del cambio que transformó la política española.
De entre todos los intelectuales que elaboraron ese proyecto, Escudero y Tezanos fueron quienes lideraron el proceso. Ahora, este representante de España ante la OCDE dejará ese puesto para dirigir «Avanza», el nuevo laboratorio de ideas anunciado por Sánchez.
Recientemente, en un mitin, el presidente manifestó que su objetivo consiste en redefinir el concepto de «sanchismo». Deja de considerarlo un insulto, para verlo como la única corriente ideológica «capaz de detener a la ultraderecha». Escudero acaba de incorporarse para dotar de contenido ese propósito. Él lo denomina «sustrato». Escudero aportará ideas a un dirigente acusado frecuentemente de carecer de ellas.
En síntesis: el PSOE pacta con quienes debe pactar. La amnistía representa un acto de clemencia, no un privilegio. Se concede a aquellos que en cierto grado fueron perjudicados. La situación en Cataluña comenzó por errores del PP. El presidente concluirá la legislatura y permanecerá en el cargo aún más tiempo. Sánchez aspira a ser referente «mundial» en la lucha contra la «ultraderecha». Seguirá en el poder más allá de cuatro años.
¿Cómo fue que conoció a Pedro Sánchez?
Siempre he mantenido una estrecha relación con mi partido, el PSOE. No obstante, durante su primera etapa como secretario general, apenas tuve trato con él. El 29 de diciembre de 2016 mantuvimos una charla. Le expresé que era el momento oportuno para un reposicionamiento político del Partido Socialista. Me preguntó: “¿Qué propuestas tienes?” [esto ocurrió justo cuando Sánchez decidió presentarse de nuevo a las primarias].
¿Y qué ideas le presentó?
Redacté un documento que envié días después, el 12 de enero de 2017. Lo estudió durante una semana. Me dijo: “Estamos completamente alineados, adelante.” Trabajé con él desde entonces, tanto en el manifiesto para las primarias que ganó por segunda vez como en la directriz política que orientó al partido. Entre 2017 y 2021 fui secretario de Economía y Empleo del PSOE. Luego seguí vinculado al proyecto. Y ahora, dirijo el think tank.
Cuéntenos sobre este laboratorio de ideas: ¿con cuántas personas contará? ¿Cuál será su remuneración? ¿Reportará directamente al presidente?
En cuanto al equipo, aún no lo sé. Estamos en la fase de lanzamiento. Respecto a mi salario, no es para hacerse rico. No habrá grandes sueldos. El think tank pretende generar debates útiles, elaborar informes que permitan analizar la política actual desde una perspectiva amplia; ofrecer apoyo al partido con solvencia intelectual e ideológica. También a nivel internacional: buscamos situarnos como referente para promover la nueva socialdemocracia globalmente.
Le escucho y pienso que esta es una de las iniciativas de Sánchez para asegurar su continuidad: no quiere que este mandato sea el último. Lo que describe es muy ambicioso.
Sí, pero hay que moderar la ambición. En la realidad, un 5% es inspiración y un 95% es trabajo. En otras palabras: habrá que esforzarse mucho.
Como ciudadano, me tranquiliza que al llamado “gurú de Sánchez” le preocupe moderar la ambición.
La moderación de la realidad, del esfuerzo constante y de hacer las cosas con rigor. Hay demasiado ruido y frenético nerviosismo motivados por ciertas derechas que no solo buscan deslegitimar a la izquierda socialdemócrata, sino que inventan insultos cada día. Queremos que el think tank sea valorado por su seriedad y que contribuya a combatir bulos, mentiras y medias verdades.
Coincidirá conmigo en que el insulto del que habla es transversal, y no exclusivo de la derecha. Sería absurdo investigar hemerotecas ahora.
La polarización es desigual. Los ataques e insultos de un lado hacia otro superan ampliamente a los contrarios. ¿Qué quiere que le diga? Así lo percibo y creo que es un hecho. ¿Cuáles sedes partidarias son constantemente atacadas? No son las de Vox ni del PP.
Si considera Cataluña, tampoco las del PSOE.
Quien quiera verlo, que mire. Repito: la polarización no es equilibrada. Unos están en la ofensiva y otros en la defensiva.
Le comparto un análisis de alguien cercano al presidente: la función de este think tank es alimentar de base ideológica a un político cuya principal debilidad es la percepción de falta de ideas y que haría cualquier cosa por el poder.
Conozco bien a Sánchez. No carece de ideas. Otra cosa es la imagen que algunos han querido proyectar a propósito. La fundación no trabajará solo para el presidente, sino para todos los cuadros del PSOE. Estamos convencidos de la necesidad de dedicar esfuerzos intelectuales a clarificar una realidad tan compleja y novedosa.
En su último mitin, Sánchez quiso redefinir el concepto de “sanchismo”. Seis meses atrás lo calificaba como un “insulto”. Ahora aspira a convertirlo en una corriente ideológica capaz de “frenar a la ultraderecha”. Ahí entra el think tank, imagino.
Sin duda. Ese es un elemento clave. También a nivel internacional. Ahora sube la ultraderecha y hay que detenerla. Me gusta nombrar a la socialdemocracia del siglo XXI como herramienta para ello. El reposicionamiento político del PSOE bajo Sánchez ha llevado al partido del 20% al 30% en votos.
Mencionó que Sánchez no carece de ideas. Como alguien cercano a él: ¿cuál es la verdadera ideología de Sánchez? Lo hemos visto decir que no debía gobernar con Podemos ni pactar con el independentismo, y ahora hace lo contrario.
Sánchez es un genuino socialdemócrata. Un firme defensor de la Constitución española. Socialdemócrata adaptado a las nuevas condiciones del siglo XXI. Su corazón está a la izquierda, donde debe estar.
No renuncia a una visión amplia de la política progresista. Concibe al PSOE como motor de esa socialdemocracia que debe actuar como catalizador de un proyecto internacional necesario.
Regreso al tema de la ambición. Le oigo y me parece que sus objetivos son realmente muy ambiciosos.
Pedro Sánchez también preside la Internacional Socialista. Habrá que avanzar con calma y precisión.
La fuente que mencionaba antes añadió que “el think tank tendrá que diseñar propuestas que impacten en la vida diaria y que sean lo bastante innovadoras para apartar el foco de las concesiones al independentismo”. Eso suena tan difícil como pedirle a usted que la Real Sociedad gane La Liga.
¡Podría suceder! —bromea—. No coincido con esa valoración. La labor de la fundación será paralela a la política diaria. No es lo mismo. Trataremos asuntos más profundos. Un ejemplo: enfrentamos una crisis del humanismo. ¿Cómo debe responder la socialdemocracia? La ciudadanía siente miedo e incertidumbre sobre el futuro.
Son realidades que experimentamos, pero no conceptualizamos. Debemos abordar cuestiones centrales que preocupan a la gente cotidianamente. Eso importa más que los incidentes pasajeros, como la amnistía. ¿Es superficialidad lo que propongo? No. Otro caso: la inteligencia artificial. ¿Qué cambios sociales generaremos para facilitar la formación continua de una parte importante de la población?
En 2017, junto a Tezanos, fue uno de los principales autores del documento con el que Sánchez ganó las primarias y regresó al liderazgo del PSOE. Se dijo que usted firmó ese giro hacia la izquierda del socialismo, y en algunas entrevistas rompió el silencio pidiendo “entendimiento con Podemos”. ¿Ha sido positivo para España y el PSOE gobernar con Podemos?
Las matemáticas parlamentarias impusieron las condiciones. Lo fundamental fue acordar un programa básico. Para mí, el balance final es claramente positivo. Especialmente en las condiciones materiales de vida y trabajo. También destacaría el récord de desempeño económico y el posicionamiento internacional de España.
Usted es amigo de Tezanos. ¿Cree que daría mayor credibilidad al instituto público de encuestas que presidiera alguien sin carné del partido en el Gobierno?
No puedo opinar sobre ciertos temas. Pero, ¿ha comparado las encuestas del CIS con los resultados electorales? No han estado erróneas. Debe prevalecer la meritocracia. Tezanos no es únicamente un militante más, es un reconocido experto en su campo.
No soy experto en demoscopia, pero si Tezanos no fuera miembro de la ejecutiva socialista, no estaría al frente del CIS.
No tengo información al respecto… ni usted tampoco.
En esos documentos que redactó para Sánchez en 2017 se mencionó por primera vez la “plurinacionalidad”, la nación de naciones. ¿Es España un Estado plurinacional? ¿Una nación de naciones?
El concepto de plurinacionalidad no formaba parte de esa propuesta. Se lo digo con total claridad. Actualmente estamos en otra etapa: una lucha por la convivencia basada en el reconocimiento de la diversidad. Queda camino por recorrer. Lo completaremos cuando España sea un Estado federal real con colaboración de todos.
Sí estaba lo de la plurinacionalidad.
No, niego esa afirmación.
Sí estaba.
No.
[La conversación se estanca aquí, pero el documento de Sánchez en 2017 menciona el “carácter plurinacional del Estado”]
Entonces, ¿considera usted que España es un Estado plurinacional?
Lo es sin duda. Ahora enfrentamos una batalla por la convivencia y el reconocimiento de la diversidad. Nos queda una senda por avanzar.
¿Cuál es el objetivo final?
Que España sea un Estado genuinamente federal donde todos colaboremos y se respete la diversidad. Eso es esencial. Al final, habrá un desenlace positivo a esta situación.
¿Cuál es?
España no se romperá. Será un país admirado, eficiente y donde todo funcione correctamente. Su diversidad será motivo de orgullo.
¿Será también una “nación de naciones”?
España es un país con nacionalidades históricas y no históricas. Estoy muy conforme con la Constitución.
El PSOE se define federalista, pero el federalismo se creó para armonizar territorios ya separados, no para mantener unido uno que se está fracturando.
En España ha habido gran generosidad para otorgar poder político a las Comunidades Autónomas. Esa generosidad no se ha consolidado en términos de cooperación necesaria entre niveles de Gobierno. La federalización no es ampliar la autonomía, sino mejorar la colaboración a partir de la existente.
En los pactos firmados con formaciones independentistas sí hay cesión de competencias. No se logra cooperación, sino lo opuesto.
La federalización es un proceso que se cumplirá. La derecha debería comprenderlo. La vida trasciende el presente y el futuro inmediato. España afronta otros desafíos, como la transición digital: ¿qué respuestas damos al monopolio de las grandes tecnológicas? ¿Puede Europa convertirse en potencia tecnológica frente a Asia y EE.UU.?
O la transición ecológica: ¿de dónde provendrán los millones necesarios para la descarbonización? ¿Y la transición demográfica? Esos son los debates que abordará la fundación.
En 2015 publicó una tribuna en ‘El País’ pidiendo una “ley de claridad” para España que permitiera un referéndum sobre la independencia en Cataluña. Luego vinieron los hechos de 2017. ¿Cambió de opinión o sigue solicitando esa consulta?
Con la experiencia vivida, pienso que fue un error. Para ser claro: el nacionalismo catalán radical tiene una visión de largo plazo y proyecto distinto al del PSOE.
Hoy no existen condiciones para un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Además, jamás sería avalado por la ONU. En la situación actual, carece de sentido. No es tiempo de experimentos ni soluciones irreales. Es hora de dialogar sobre cómo convivir.
Desde la caída del Muro de Berlín, la izquierda europea ha defendido la igualdad y la derecha la libertad. ¿Es compatible ser progresista y buscar igualdad mientras se conceden privilegios al independentismo?
No estoy de acuerdo con la premisa de su pregunta. ¡En absoluto! En cuanto a la quita de la deuda, usted sabe, tanto como yo, que esa medida se aplicará a todas las Comunidades. Nadie debe alegar que eso amenaza la igualdad entre españoles.
Señor Escudero, no se trata solo de eso: también está el pacto con el PNV y la cesión en inmigración. Son muchas cuestiones.
En la inmigración hay solo una formulación general. Sánchez ha sido claro: solo el Estado puede decidir expulsiones, integración y reconocimiento. Es una declaración que deberá concretarse.
La derecha tiene esa manía de ver toda novedad como amenaza a la unidad de España. Solo generan tensión. La realidad es que no hay política concreta en ese sentido.
Pero se puede estar en contra de la amnistía y de las concesiones sin ser de derechas, ¿no?
La verdad, no me corresponde debatir temas de política diaria y usted me conduce a ese terreno. No accederé a ello. Ya comenté la línea de acción de la fundación.
Le hablo de los temas presentes más importantes desde un punto de vista general: la igualdad.
Sí, sí.
El profesor Andrés de Francisco explicó que “privilegio” proviene del latín y significa “ley privada”. Eso es, grosso modo, la amnistía. Una “autoamnistía” negociada con quienes se beneficiarán. ¿No es un privilegio feudal conceder amnistía a políticos que cometieron graves delitos solo para obtener sus votos?
Toda amnistía es un acto de gracia concedido dentro del marco constitucional. Así ha sido en España y en otros países europeos. A partir de ahí, que se diga lo que se quiera.
No entro en el debate sobre constitucionalidad, pero esta amnistía es particular. La ley está redactada junto con los amnistiados.
Le repito: la amnistía no es privilegio, es acto de gracia.
No hay antecedente de esta “autoamnistía”. Repito: redactada junto a los beneficiados.
No hay precedentes porque no hubo una ruptura tan severa como la de España, especialmente en Cataluña. Por cierto, esa fractura provino directamente de la negativa del PP al Estatuto catalán de 2006.
Esta situación particular se está solucionando como debe ser, pactando con los adecuados: aquellos que fueron perjudicados en alguna medida. El acto de gracia es significativo: pone el contador a cero para procurar convivencia tras la hostilidad del PP al Estatuto aprobado por el 74% de catalanes.
Zapatero celebró la sentencia del Tribunal Constitucional que recortó el Estatut. No solo la derecha.
Esta conversación ha derivado de lo abstracto a la política cotidiana.
¡Pero es usted quien me ha llevado allí! Lo he cuestionado por los privilegios, y ha hablado del PP.
Le reitero: creo haber respondido sobre esos puntos fundamentales. No es mi función tratar la política diaria. Para eso están mis compañeros en el Parlamento.
¿No desea que siga con las preguntas?
Usted decide.
Entonces se las hago. La última concesión del Gobierno a Puigdemont ha sido aceptar amnistía para delitos terroristas cometidos “sin intención directa” y que no involucren “graves violaciones de derechos humanos”. ¿Podría aclarar su significado?
Me remito a lo expresado por Félix Bolaños.
Durante la entrevista mencionó la relevancia de la “socialdemocracia y el progresismo” para “frenar a la ultraderecha”. ¿Le parece el partido de Puigdemont “progresista”?
Depende de lo que respalde o no. Es un partido en formación que procede de CiU. No me atrevo a definir su naturaleza. Lo que sé es que es un partido nacionalista radical.
Conocemos sus posiciones en economía e inmigración para catalogarlos como derecha o izquierda.
No analizo otros partidos salvo que sea relevante. Lo que haremos será un estudio detallado de las transformaciones en la derecha. Insisto: la derecha. Es un asunto de gran importancia.
La derecha fue democrática y se está transformando en algo indefinido. Hablo del uso sistemático de la mentira, polarización y debilitamiento institucional. ¿Sabe a quién me refiero?
Al PP y Vox, seguro, ¿pero también a Junts o al PNV? Por lo de las derechas.
Me refería a Trump y al asalto al Capitolio, pero este fenómeno no es exclusivo de EE.UU. En España vemos intentos de debilitar la justicia, sobreponer el Senado al Congreso, desprestigiar a Sánchez…
La polarización no es equilibrada. Las mentiras provienen de un lado. Una sociedad indiferente a la realidad no puede sostener debates democráticos. Eso es un cáncer para la democracia. ¿Cómo prevenirlo en redes sociales que facilitan estas situaciones? Es un problema central. Eso estudiaremos en la fundación.
Usted es vasco, de San Sebastián: ¿qué opina sobre la entrega de la alcaldía de Pamplona a Bildu? ¿Ha tenido Bildu un “recorrido ético” suficiente para que el PSOE lo acepte como socio?
Es una cuestión genérica. Mis compañeros en Navarra dijeron que fue una decisión local. Reitero: no me involucro en temas cotidianos.
Hablemos de economía: la relación del Gobierno con las empresas está siendo difícil. No se logra “diálogo social”, por ejemplo, en el Salario Mínimo o la reducción de jornada. ¿Cómo debe actuar Moncloa?
Insisto: no participo en la política diaria, querido Daniel.
Querido Manuel: usted es economista y dirige una fundación de ideas, entiendo que Sánchez le pedirá consejo al respecto.
Ha habido tropiezos en esas negociaciones, sí. Pero es habitual. Se solventa con más diálogo. Estamos trabajando en ello. España tiene un rendimiento económico de primer nivel y usted lo sabe.
¿Qué opina del impuesto a las grandes fortunas y bancos?
En la OCDE se establecieron dos impuestos globales para grandes empresas. Se fijó un 15% universal en el impuesto de sociedades. Claro que se deben evaluar actualizaciones para aumentar progresividad. Las clases trabajadoras no pueden seguir estancadas como desde 2008. ¿Cuánto durará esto? [sonríe]
Casi terminamos. ¿España es un país con pocos o muchos impuestos?
“Pocos o muchos” depende del nivel fijado y aceptado en la sociedad según el gasto público.
Una vez dijo: “La joya de la corona es la educación”. ¿Tiene medidas pensadas para ese ámbito?
Es un tema vital, claro. Le mencioné uno: ¿cómo dotar a cierta población de competencias ante el auge de la inteligencia artificial? Lo que sucede es una auténtica revolución.
Otro gran aspecto en educación se refiere a la infancia y el internet. No me refiero solo a la pornografía, sino a cómo equilibrar la creatividad en los primeros años, que no se aprende en pantallas. Se trata de mitigar efectos negativos de la digitalización.
Tengo la impresión de que las últimas medidas del Gobierno buscan relajar demasiado la exigencia e imponer una tiranía del alumno, donde los profesores deben actuar con cuidado para no ansiar a los niños ni molestar a los padres. ¿Comparte esa visión?
Le seré sincero: es un tema que aún no he analizado, pero debemos hacerlo más adelante. Es importante.
¿Se arriesga a concretar la duración de esta legislatura?
Cuatro, ¿no?
¿Y cuánto tiempo permanecerá Sánchez en la presidencia?
Cuatro años y probablemente más.
Le agradezco por su tiempo.
Usted me desconcertó. Intentó tirarme por tierra durante toda la entrevista.
No, fue usted.
No.

