Ona Folgado, asesora financiera, destaca la importancia de mantener la atención tras la firma de las arras en transacciones inmobiliarias.

La experta advierte que los plazos y las distintas cláusulas pueden ocasionar inconvenientes si no se revisan cuidadosamente antes de cerrar la compra

Una persona firma su contrato

Firmar un contrato de arras suele percibirse como una de las etapas que más seguridad aportan durante la adquisición de una vivienda. No obstante, según indica la asesora financiera Ona Folgado, este instante puede ser precisamente uno de los más críticos dentro de todo el proceso, ya que muchas de las condiciones que después influirán en el cierre de la compraventa se establecen en ese momento.

En un vídeo difundido en TikTok, Folgado advierte que muchas personas bajan la guardia demasiado pronto: “Al firmar las arras, mucha gente se relaja pensando que todo está resuelto y, en realidad, es justo cuando más atención se debe mantener”. La especialista destaca que no se trata únicamente de entregar una cantidad económica como señal, sino de plasmar por escrito compromisos que pueden tener repercusiones financieras significativas.

Un compromiso que supera la mera señal

La asesora recuerda que el error más común es concebir las arras solo como un trámite previo a la escritura. “No es solamente el dinero entregado, sino qué ocurre si algo, por ejemplo, se demora, (es fundamental conocer) qué plazos se han establecido y qué condiciones se han formalizado”, aclara.

En España, el contrato de arras actúa como un acuerdo privado entre comprador y vendedor mediante el cual ambas partes se comprometen a concretar la compraventa en un plazo determinado. Generalmente, el comprador entrega una señal que suele oscilar entre el 5% y el 10% del precio de la vivienda, aunque no hay un porcentaje establecido por ley.

Dicho importe, salvo que exista un acuerdo distinto, se descuenta del precio final en el momento de la firma de la escritura. Sin embargo, el problema surge si alguna de las partes incumple: si el comprador se da de baja sin causa prevista en el contrato, pierde lo entregado; en cambio, si es el vendedor quien desiste, debe devolver el doble. Así lo estipula el artículo 1454 del Código Civil.

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Plazos y cláusulas que es conveniente revisar con atención

Folgado destaca un aspecto que muchas veces pasa inadvertido: los plazos. “Las arras no son un mero trámite, constituyen un compromiso muy serio”, resume.

En ese documento debe indicarse claramente hasta cuándo hay margen para firmar ante notario. Aunque no existe un plazo legal único, lo habitual es pactar entre uno y tres meses, especialmente cuando el comprador necesita asegurar la financiación hipotecaria.

También conviene verificar si el contrato incluye alguna cláusula que resguarde al comprador en caso de que el banco no otorgue la hipoteca. Si esta condición no figura y la financiación falla, igualmente se puede perder la señal.

Pasos a seguir tras el pago de las arras

Tras la firma del contrato, comienza una etapa de gestiones que no conviene aplazar. El primer paso suele ser avanzar en la tramitación de la hipoteca si aún no se ha cerrado: comparar opciones, entregar la documentación requerida al banco y confirmar que los plazos acordados permiten llegar a la firma final.

Además, es recomendable asegurarse de que la vivienda está libre de cargas mediante una nota simple actualizada del Registro de la Propiedad, y verificar que toda la documentación necesaria para notaría esté en orden: certificado energético, recibos pendientes y el estado registral del inmueble.

Asimismo, cuando el préstamo hipotecario ya ha sido aprobado, el comprador debe seleccionar notario y presentarse al menos diez días antes de la firma de la escritura para revisar toda la documentación del préstamo.

En el lapso entre las arras y la escritura, la recomendación de Folgado es contundente: no bajar la guardia. Porque lo que se establezca en esa instancia puede determinar si la compra concluye con éxito… o se complica en el tramo final.

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