El presidente justifica la profunda crisis desatada el pasado 28 de febrero para no tramitar lo que debería haberse gestionado medio año antes. De esta manera, puede evitar a Montero nuevas concesiones a Esquerra antes de las elecciones andaluzas.

El conflicto en Irán se ha convertido en la nueva justificación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, para incumplir por tercer año consecutivo la obligación constitucional de presentar a Las Cortes los Presupuestos Generales del Estado (PGE). La grave crisis, indiscutiblemente iniciada por EEUU e Israel el 28 de febrero, se utiliza ahora como el nuevo pretexto para no tramitar lo que constitucionalmente debía haberse hecho al menos seis meses atrás referente a los PGE de 2026, evitando así prolongar los de 2023.
«Estamos manejando una de las crisis más intensas de mi mandato. Es fundamental que los españoles comprendan la gravedad de la situación global», contestó Sánchez este miércoles ante la pregunta sobre si presentará los Presupuestos este mes, último plazo anunciado y ya vencido.
Irán representa, como mínimo, el quinto motivo que el Ejecutivo ha esgrimido en los últimos años para no presentar Presupuestos. Inicialmente, Sánchez argumentó no presentar cuentas públicas desde su investidura en 2023 «por el adelanto electoral» de ese año. Más tarde, señaló que era preferible seguir con los prorrogados para no perder tiempo en la ejecución de fondos europeos, que concluyen precisamente en 2026.
Un tercer fundamento, empleado en septiembre pasado, fue la necesidad de alcanzar un acuerdo previo con Sumar al tratarse de «un gobierno de coalición», aunque matizó que no eran imprescindibles: «Son un instrumento, no un fin en sí mismos».
En octubre aseguró que los presentaría «antes de fin de año», ya que debía «fajarse» —más allá de Sumar— con sus socios de investidura, sin dar por cerrada la ruptura anunciada por Junts.
Finalmente, este miércoles se apoyó en la guerra de Irán para continuar evitando ponerse frente a Las Cortes y Bruselas. Esto ocurre después de que Montero lleve al menos diez meses afirmando que «trabaja intensamente» en el borrador de esas cuentas públicas que nunca han sido presentadas.
La vicepresidenta sigue inmersa en esa labor sin fin. «Seguimos esforzándonos para presentar unos Presupuestos durante este año», fue la breve respuesta de Montero ante la pregunta del secretario general del PP, Miguel Tellado. Ya no insistió, como había hecho en meses anteriores, en que el proyecto de ley estaría «listo en el primer trimestre de este año». Los retrasos implícitos anunciados por Sánchez y Montero coincidieron claramente con el cambio de postura del presidente de la Generalitat catalana, el socialista Salvador Illa, que también pospone su presentación ante la posibilidad de que sean rechazados.
Postergar ambos presupuestos a la vez podría implicar que Montero, quien tendrá que abandonar su puesto para postularse en las elecciones andaluzas, no esté ya presente en la negociación con el líder de Esquerra, Oriol Junqueras, para desbloquear las cuentas catalanas ni, posiblemente, las estatales. Esto evitaría a la ministra la carga de tener que realizar nuevas concesiones a Esquerra en forma de un ‘cupo catalán’ que se sumarían a las ya existentes en la financiación autonómica y que complican su candidatura andaluza.
Resultó llamativo que el cambio en el Gobierno central se anunciara apenas 24 horas después de que su propia ministra Portavoz, Elma Saiz, mantuviera el calendario anterior el martes tras el Consejo de Ministros. Ante la pregunta sobre si habría PGE este mes, respondió: «Aún estamos a mitad de marzo, por lo que, como hemos señalado, cumpliremos con lo verbalizado de presentar el proyecto de presupuestos». Ya no es así.

