Pedro Sánchez apoya el acuerdo alcanzado entre Salvador Illa y Oriol Junqueras para retirar los Presupuestos de Cataluña y continuar las negociaciones con la intención de aprobarlos antes del verano.
Este convenio evita la convocatoria de elecciones en Cataluña, lo que favorece la estabilidad política y la estrategia de Sánchez de avanzar hacia la «normalización» en la región.
ERC renuncia momentáneamente a reclamar la cesión completa del IRPF a Cataluña y acepta explorar alternativas para lograr un acuerdo presupuestario.
El Gobierno central, en particular María Jesús Montero, rechaza transferir la totalidad del IRPF a Cataluña para no perjudicar al PSOE en otras regiones, especialmente en Andalucía.
Moncloa ha acogido con agrado el acuerdo entre el president de la Generalitat, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, para retirar los Presupuestos de Cataluña y continuar la negociación con el compromiso de aprobarlos antes del verano.
De hecho, Pedro Sánchez está directamente involucrado en este acuerdo, el cual afecta tanto a la legislatura en el Congreso como al Gobierno central.
Además, el pacto evita la celebración de elecciones en Cataluña que podrían alterar el calendario político y electoral, poner en riesgo la hoja de ruta de Sánchez, basada principalmente en la «normalización» de esta comunidad, y generar una ruptura con ERC en el Congreso.
El Ejecutivo interpreta la decisión de Illa como una pausa para evitar una fractura en la votación y buscar un momento más oportuno para cerrar los acuerdos que exige ERC; hasta ahora, esta exigencia era la cesión total del IRPF a la Generalitat, pero esa demanda se ha dejado de lado.
El contexto será más favorable dado que el 31 de mayo o el 12 de junio se celebrarán elecciones relevantes en Andalucía, donde la vicepresidenta del Gobierno y responsable de Hacienda, María Jesús Montero, concurre como cabeza de lista.
El dilema de Illa radicaba en que su investidura y los Presupuestos dependían de que el Gobierno central aprobara lo pactado con ERC: un concierto fiscal para Cataluña que incluya la cesión total del IRPF.
Sin embargo, el Gobierno, y en especial Montero, se oponen firmemente a transferir la totalidad del IRPF a Cataluña, principalmente porque esta cesión dañaría al PSOE en otras regiones, sobre todo en Andalucía.
Fuentes oficiales del Ejecutivo aclaran que esta es la postura vigente en Moncloa y aseguran que no ha habido cambios; es decir, ERC no cuenta con un acuerdo garantizado para esa cesión y el objetivo ahora es buscar una alternativa.
Añaden que podrían explorarse otras opciones, como la creación de un consorcio contemplado en el Estatut, aunque ERC continúa rechazando esta posibilidad y mantiene la demanda de la cesión total.
Según expone el Gobierno, el clima político posterior a las elecciones andaluzas es mucho más favorable para estas negociaciones, ya que Montero y el PSOE no llegarían a esos comicios con el peso de haber cedido esta importante reivindicación a Cataluña.
Oriol Junqueras ha insinuado que la cesión total podría no ser una condición imprescindible para aprobar los Presupuestos de Cataluña y que aceptarían otra solución. «Si el Govern considera que existe una alternativa mejor, que la presente», afirmó.
En otras palabras, ERC está dispuesto a retirar esta condición y buscar soluciones intermedias, mientras Illa retira las cuentas para evitar la derrota y las elecciones anticipadas.
Descartando elecciones
Desde Moncloa sostienen que el acuerdo entre Illa y Junqueras fue posible porque ninguno de los dos deseaba la convocatoria de elecciones en Cataluña. Además, Junqueras no podría presentarse a esos comicios debido a su inhabilitación.
Adicionalmente, ERC necesitaba una salida política, un gesto para justificar su postura y comenzar a abandonar la demanda sobre la cesión del IRPF.
Así, ERC puede vender que logró la retirada de las cuentas por parte de Illa para rehacerlas, aunque en realidad podrían haberse modificado mediante enmiendas parciales durante el trámite parlamentario en Cataluña.
El Gobierno de Sánchez mantiene oficialmente la intención de aprobar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado en marzo, aunque empieza a dejar abierta la posibilidad de un retraso al indicar que actualmente están centrados en el decreto de medidas para afrontar las consecuencias de la guerra en Irán.
Esto contrasta con las declaraciones del martes, cuando la portavoz Elma Saiz y fuentes oficiales insistían en que la aprobación se realizaría en marzo.
Este miércoles, Sánchez mostraba indicios de que la aprobación podría aplazarse indefinidamente debido a la situación internacional, marcada por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
Dado que Montero abandonará el Gobierno a comienzos de abril para encabezar la lista electoral en Andalucía, es muy probable que se marche sin haber enviado las cuentas al Congreso.

