La Policía Nacional detuvo a once individuos y demolió seis viviendas públicas durante una operación antidroga realizada en Almería.
En el marco de la Operación Espejo se efectuaron 23 registros, incautándose armas de fuego, munición y más de 10.000 plantas de marihuana.
Se interrumpieron 180 fraudes eléctricos y retiraron más de 500 metros de cableado fraudulento con apoyo de técnicos de Endesa.
La investigación identifica a tres hombres como cabecillas de la red, que utilizaba viviendas para cultivar marihuana y empleaba a compatriotas para proteger las propiedades.
La Policía Nacional arrestó a once personas y derribó seis viviendas públicas durante una acción contra el tráfico de drogas llevada a cabo en la madrugada del martes en Almería. En total, se realizaron 23 registros donde se incautaron armas de fuego, munición y más de 10.000 plantas de marihuana, según el balance inicial policial.
Del mismo modo, se detectaron y cortaron 180 fraudes eléctricos, además de retirar más de 500 metros de cableado fraudulento, conforme a la información proporcionada por Endesa respecto a la intervención de sus técnicos coordinada en el operativo.
La operación, llamada Operación Espejo, contó con más de 150 agentes de la Policía Nacional entre la Brigada Provincial de Policía Judicial de Almería, la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), la Unidad de Intervención Policial (UIP) y el Servicio de Medios Aéreos.
Las intervenciones policiales se desarrollaron en los barrios de El Puche, Los Molinos y Los Almendros, donde se efectuaron los registros previstos dentro del dispositivo.
También, los seis derribos de viviendas públicas con contrato de compraventa resuelto se llevaron a cabo en colaboración con la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA).
Representantes de la Administración andaluza indicaron que las seis viviendas demolidas durante la operación formaban parte de un proyecto previo de demolición planificado tras constatar que las construcciones carecían de las «condiciones mínimas de habitabilidad».
El derribo tendrá como efecto, por un lado, evitar que las viviendas en mal estado sean ocupadas ilegalmente nuevamente, y por otro, avanzar hacia la edificación de nuevas residencias con la condición de vivienda protegida.
La investigación sitúa a tres hombres como los principales miembros de una presunta organización que destinaba múltiples viviendas para el cultivo de marihuana, especialmente en la zona conocida como El Puche Viejo, alrededor de la calle Espejo del Mar, donde se localizaron alrededor de quince viviendas sospechosas en esa vía, además de otras en las calles Tangos o Romances, entre otras, situadas al otro lado del colegio público.
Fuentes relacionadas con el caso señalan que los inmuebles eran explotados supuestamente por estos sospechosos, quienes empleaban a compatriotas de origen marroquí para el cuidado, protección y vigilancia de las casas y su contenido.
Las observaciones policiales permitieron detectar equipos de aire acondicionado funcionando casi las 24 horas en las viviendas para mantener las condiciones óptimas del cultivo, ya que las ventanas permanecían cerradas en todo momento. De estas casas se percibía un «intenso olor a marihuana».

