El regreso de Laporta al Barça: un presidente cuestionado mantiene su puesto pese a Messi, Xavi y Haaland

Joan Laporta, triunfal, en el momento de su reelección como presidente del FC Barcelona Ni los escándalos durante su gestión ni los ataques de la oposición bastaron para impedir que el abogado lograra un tercer mandato liderando el club culé. En las elecciones duplicó a Víctor Font.

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No ocurrió ningún ‘sorpasso’ y Joan Laporta conservó su posición en el liderazgo. La gestión del Fútbol Club Barcelona continuará bajo la dirección del abogado catalán durante los próximos cinco años, hasta 2031, según lo decidido en las urnas el pasado domingo.

El socio del Barça optó por la continuidad en la línea de gestión. Víctor Font, como era previsible, no representó una amenaza significativa y Laporta dominó ampliamente en las elecciones. Su imagen sigue cautivando a la afición culé.

Los socios azulgranas asignaron nuevamente su confianza para que dirija el club en el siguiente lustro. Esto ocurre a pesar de que durante los últimos cinco años el FC Barcelona ha sido noticia con frecuencia por cuestiones ajenas al fútbol.

Joan Laporta, en la votación de Hansi Flick.

Joan Laporta, en la votación de Hansi Flick. EFE

La Champions League, anhelo máximo, sigue siendo esquiva y ni siquiera se ha alcanzado una final. Mientras tanto, bajo la presidencia de Laporta, los culés han tenido que observar cómo el Real Madrid conquistaba dos Copas de Europa adicionales.

En paralelo, las oficinas han estado muy movidas debido a temas como Negreira, las palancas financieras, la Superliga, la construcción del Camp Nou o las cuentas que complican la estabilidad económica del club. Nada de esto pudo derrotar al resistente Laporta, quien tendrá un tercer mandato para continuar manejando los hilos en el Barça.

Con Messi y la deuda

Joan Laporta enfrentó una de las mayores decepciones que puede sufrir un presidente al asumir nuevamente el cargo. En el verano de 2021, se confirmó el shock cuando Leo Messi dejó el Barça tras toda una vida en el Camp Nou.

La salida del argentino aún resuena en la mente de los seguidores culés, pero ni siquiera la marcha del mejor jugador en la historia del club afectó negativamente a Joan Laporta.

Esto solo fue la parte visible del problema. El presidente tuvo que afrontar una pesada herencia con el club profundamente endeudado para intentar corregir la situación. Después de cinco años, ha logrado reducir la deuda, aunque el equilibrio financiero sigue siendo frágil y el club no está completamente saneado.

Las finanzas permanecen en una situación delicada. La deuda total del Barcelona asciende a 2.573 millones de euros, con un patrimonio neto negativo de 153 millones y un fondo de maniobra de -266 millones.

Aunque el patrimonio neto mejoró desde los -455 millones de 2021 a los actuales -153, sigue siendo negativo y habría empeorado sin la operación contable del Espai Barça, según ha señalado el tesorero del club.

Las palancas y Negreira

El mandato de Joan Laporta que acaba de concluir quedará registrado como el de las palancas financieras. Probablemente, este término haya sido el más utilizado en el entorno del Barça en los últimos años, una estrategia que ha comprometido el futuro del club al priorizar la solución a corto plazo.

Laporta logró disminuir una masa salarial desproporcionada que alcanzaba el 98%, pero para cumplir con el Fair Play y registrar los fichajes recientes, tuvo que asumir un coste muy alto.

El Barça vendió el 25% de sus derechos televisivos de LaLiga durante 25 años al fondo estadounidense Sixth Street y el 49% de Barça Studios, una operación marcada por polémicas debido a impagos por parte de los compradores.

Joan Laporta, junto a Gavi y Araujo.

Joan Laporta, junto a Gavi y Araujo. EFE

Posteriormente, surgieron los controvertidos palcos del Camp Nou, rodeados también de controversias. Se recurrió a ingeniería financiera y se vivieron momentos embarazosos como el caso de la inscripción de Dani Olmo, que requirió la intervención del Consejo Superior de Deportes.

El Barça pudo hacer frente gracias a estas ventas anticipadas, pero a partir de ahora tendrá que buscar soluciones para compensar la pérdida de ingresos en adelante. El club se ha ido descapitalizando en los últimos años.

El ‘caso Negreira’ es un tema delicado en Barcelona. No se mencionó durante la campaña electoral, dado que está fuertemente asociado al antibarcelonismo.

El pago millonario al vicepresidente de los árbitros durante más de una década continúa empañando la imagen del club a nivel internacional, mientras Joan Laporta defendió en campaña que esta transacción «es legal y está perfectamente realizada».

El retraso en las obras del Camp Nou y la selección de Limak, una constructora con fama cuestionable, tampoco le causaron perjuicio a Laporta. Ni el patrocinio del Congo, ni el cambio de postura con respecto a la Superliga, ni los numerosos procesos judiciales contra él.

La ofensiva con Xavi y Haaland

En la última semana de campaña, Víctor Font desplegó toda su artillería pesada. A la desesperada y consciente de que necesitaba un giro espectacular en la intención de voto, involucró a Xavi Hernández y a Erling Haaland en la contienda electoral.

El exentrenador criticó duramente a Joan Laporta. Manifestó que se sintió defraudado por él y, especialmente, sacó a relucir la herida aún abierta que dejó Leo Messi.

Xavi aseguró que tenía cerrado el regreso del argentino al Camp Nou, pero que Joan Laporta lo rechazó personalmente por temor a un conflicto.

Hernández propuso un cambio en la dirección del Barça, aunque actualmente la figura de Laporta sigue pesando mucho más dentro del barcelonismo que la del propio exjugador.

El último intento fue con el nombre propio de Haaland, aunque la ejecución de la estrategia fue cuestionable.

No es que Víctor Font utilizara el nombre del delantero del Manchester City como principal arma electoral desde un principio —lo que le habría dado más votos—, sino que su mención apareció inesperadamente y de manera discreta en el tramo final.

Se filtró un encuentro entre el entorno de Font y el de Haaland en un hotel madrileño; sin embargo, esta posible negociación fue percibida más como un farol que como una opción real para que el noruego recalara en Barcelona.

Finalmente, los socios optaron nuevamente por Laporta. Lo hicieron en 2003, repitieron en 2021 y lo volvieron a hacer en 2025. Todo resultó más sencillo ya que el proyecto de Flick sigue generando ilusión y se encuentra en un punto culminante; y cuando el balón entra, en el fútbol suelen pasar a un segundo plano otras cuestiones.

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