El destacado palacio neoclásico en España, construido en 1765, con historia ligada a Goya y abierto para visitas públicas

A pocos kilómetros de Madrid capital se encuentra una de las residencias aristocráticas más impresionantes del siglo XVIII y escenario de grandes personajes del arte

Foto: Imagen del palacio del Infante don Luis, en Boadilla del Monte (Madrid)
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  • El monumento sorprendente en Toledo: una mezquita con bellos arcos de herradura que terminó convirtiéndose en mesón de un hospital

España conserva dentro de su patrimonio histórico una notable colección de palacios que evidencian siglos de historia, poder y arte. Desde las residencias reales hasta construcciones erigidas por nobles e infantes de la Corona, estos edificios constituyen un legado arquitectónico que sigue atrayendo a miles de visitantes. Entre ellos sobresale uno muy especial: el Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte (Madrid). Es una obra del siglo XVIII que mezcla elegancia neoclásica, historia cortesana y episodios protagonizados por destacados personajes de la cultura española como Francisco de Goya.

Este palacio comenzó a edificarse en un momento crucial para la monarquía española. El 20 de febrero de 1761, el infante Don Luis de Borbón adquirió el Señorío de Boadilla del Monte a la marquesa de Mirabal. El hermano del rey Carlos III había decidido formar su propio patrimonio personal, ya que, a pesar de contar con ingresos significativos derivados del Arzobispado de Toledo y varias encomiendas militares, no disponía de tierras ni propiedades que pudiera dejar en herencia a sus descendientes.

Imagen del palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte

La adquisición supuso una suma considerable para la época: más de un millón de reales y dos maravedíes, cantidad que incluía el palacio existente, varias viviendas y terrenos del señorío. Además, el infante extendió sus dominios comprando otras parcelas de vecinos y del propio concejo local. Esta decisión no solo modificó el paisaje de Boadilla del Monte, sino que dio origen a una de las residencias aristocráticas más notables de la arquitectura madrileña del siglo XVIII.

Antes de finalizar la compra, Don Luis solicitó una valoración precisa de las propiedades y encargó una tasación. En ese proceso destaca un nombre clave en la historia del edificio: Ventura Rodríguez, uno de los arquitectos más relevantes de la época y responsable de numerosas obras emblemáticas en España.

La participación de Rodríguez fue completa desde el inicio. Tras la adquisición del señorío, el infante decidió construir una nueva residencia utilizando parte de las estructuras ya existentes. Aunque inicialmente también intervino el arquitecto Machuca, su fallecimiento apenas un año después del comienzo de las obras provocó que Ventura Rodríguez tomara definitivamente la dirección del proyecto.

El resultado fue un edificio que refleja los gustos artísticos tanto del promotor como del arquitecto. Ambos compartían una evidente admiración por la arquitectura italiana y por los grandes maestros del barroco romano del siglo XVII, como Bernini, Borromini o Pietro da Cortona. Dicha influencia se aprecia en varios elementos del palacio, en especial en sus espacios interiores.

Un palacio terminado en un tiempo récord

Los trabajos avanzaron rápidamente. De hecho, la construcción principal del palacio estaba prácticamente finalizada en 1765, fecha que todavía se encuentra inscrita en una lápida sobre la fachada principal con la leyenda latina “A.D. MDCCLXV”.

El edificio presenta una planta rectangular alargada de cerca de 17 por 80 metros, con más de 6.300 metros cuadrados edificados. La estructura se organiza en tres cuerpos principales y varias dependencias secundarias originalmente destinadas a servicios y accesos.

La fachada principal, orientada hacia la plaza, tiene tres alturas, mientras que la que da al jardín cuenta con cuatro plantas debido al desnivel del terreno. Dos pequeños torreones ubicados en los extremos del edificio recuerdan la disposición del antiguo palacio que se encontraba en el lugar, conocido como el Palacio de las Dos Torres.

Si bien el exterior del palacio se distingue por su austeridad, el interior impresiona por su riqueza artística. El ejemplo más destacado es su capilla, considerada una de las creaciones más importantes de Ventura Rodríguez dentro del edificio.

Un palacio que alojó a Francisco de Goya

El Palacio del Infante Don Luis no fue solo una residencia aristocrática. También se convirtió en un centro cultural donde convivieron artistas, músicos y pensadores de la época. Uno de sus visitantes más renombrados fue Francisco de Goya, quien mantuvo una estrecha relación con la familia del infante.

Durante sus estancias en el palacio, el pintor aragonés realizó varios retratos de los miembros de la familia Borbón. Estas obras forman parte hoy de la historia del arte español y reflejan el ambiente intelectual que rodeaba la corte privada de Don Luis. La presencia de Goya contribuyó a fortalecer el carácter cultural de la residencia, que llegó a ser un punto de encuentro para artistas y personalidades destacadas del siglo XVIII.

Con el paso del tiempo, el palacio ha sido restaurado y acondicionado para abrir sus puertas al público. Actualmente es posible recorrer sus estancias y conocer de cerca la historia del edificio y sus antiguos habitantes. Las visitas guiadas al palacio se realizan varios días a la semana, mientras que los jardines y las antiguas huertas están abiertos para visitas libres. Estos espacios verdes forman parte del encanto del conjunto, al permitir imaginar cómo era la vida en esta residencia aristocrática a finales del siglo XVIII.

Además del edificio principal, el recinto cuenta con otros elementos de interés como la Casa de Aves, el estanque y la antigua noria, todos integrados en el paisaje histórico del palacio. El horario de visitas varía según la época del año, aunque generalmente el recinto abre de martes a domingo, con horarios ampliados en primavera y verano.

El Palacio del Infante Don Luis representa uno de los ejemplos más sobresalientes del patrimonio arquitectónico de la Comunidad de Madrid. Su combinación de historia, arte y arquitectura lo convierte en un destino ideal para quienes desean descubrir rincones poco conocidos alrededor de la capital.

  • Las poco conocidas ruinas de una ciudad que desafió a los emires de Córdoba: con restos de una iglesia mozárabe esculpida en la roca
  • El monumento sorprendente en Toledo: una mezquita con delicados arcos de herradura que terminó siendo mesón de un hospital

España conserva dentro de su patrimonio histórico una notable colección de palacios que evidencian siglos de historia, poder y arte. Desde las residencias reales hasta construcciones erigidas por nobles e infantes de la Corona, estos edificios constituyen un legado arquitectónico que sigue atrayendo a miles de visitantes. Entre ellos sobresale uno muy especial: el Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte (Madrid). Es una obra del siglo XVIII que mezcla elegancia neoclásica, historia cortesana y episodios protagonizados por destacados personajes de la cultura española como Francisco de Goya.

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