Francisco Fernández Yuste, experto en orientación laboral: «Quienes perciben bajos ingresos en sus empleos probablemente mantendrán ese nivel salarial a lo largo del tiempo»

Muchas empresas no ajustan los salarios considerando si un empleado gana mucho o poco en términos absolutos, sino que aplican un aumento porcentual sobre el sueldo base

Imagen de Francisco Fernández Yuste,

El salario constituye una de las mayores preocupaciones para cualquier trabajador, especialmente en un escenario donde el coste de la vida continúa incrementándose. Muchas personas esperan que, con el tiempo y la experiencia adquirida, su remuneración mejore significativamente dentro de la misma empresa. No obstante, el orientador laboral Francisco Fernández Yuste advierte sobre una realidad poco visible: si el salario inicial es bajo, es muy probable que se mantenga bajo durante años.

El motivo de esta situación radica en la forma en que se gestionan las subidas salariales en la mayoría de las empresas. Según el experto, muchas no revisan los sueldos considerando si el empleado percibe un monto bajo o alto en valores absolutos. Lo que hacen es aplicar un aumento en porcentaje sobre la cantidad que el trabajador ya recibe. Es decir, la empresa decide un determinado porcentaje de incremento y lo suma directamente al sueldo actual del empleado.

Este método genera a largo plazo una brecha ampliada entre los salarios. Por ejemplo, si alguien gana 20.000 euros anuales y obtiene un aumento del 10%, el incremento supone 2.000 euros. Esto puede aparentar una mejora notable, pero resulta limitado en comparación con el aumento que percibe quien ya cuenta con un salario mayor. En este caso, la base salarial establece la diferencia.

Así, si un trabajador tiene un sueldo de 40.000 euros y recibe ese mismo aumento del 10%, el incremento será de 4.000 euros. En el caso de un salario inicial de 60.000 euros, la subida alcanzaría 6.000 euros. Aunque el porcentaje aplicado es igual en todos los casos, el efecto económico varía considerablemente. Cuanto mayor es el salario de partida, mayor es el incremento en términos monetarios.

Esta dinámica explica por qué muchas personas que comienzan su carrera profesional con salarios bajos tienen dificultades para mejorar sustancialmente dentro de la misma empresa. A pesar de recibir aumentos periódicos, el progreso suele ser lento porque siempre se calcula sobre una base inicial reducida. Así, el sistema de incrementos porcentuales termina consolidando las diferencias salariales con el paso del tiempo.

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Los aumentos porcentuales benefician a quienes perciben mayores sueldos

Fernández Yuste indica que este fenómeno generalmente no responde a decisiones personales de quienes gestionan recursos humanos, sino a una práctica común en el mercado laboral. Las empresas emplean los porcentajes porque facilitan aplicar revisiones salariales de forma uniforme y previsiblemente, sin evaluar caso por caso si cada sueldo debería ajustarse más o menos.

El inconveniente de este sistema es que no siempre favorece a quienes están en los niveles bajos de la escala salarial. Un trabajador que gana 15.000 o 18.000 euros anuales puede requerir incrementos significativamente mayores para mejorar verdaderamente su situación financiera. No obstante, las revisiones estándar rara vez alcanzan esos niveles, pues las empresas suelen manejar rangos de aumento relativamente modestos.

Por esta razón, el orientador laboral propone una reflexión que puede resultar incómoda: en muchos casos, la forma más efectiva de aumentar el salario no es esperar un aumento interno, sino cambiar de empresa. Al cambiar de empleo, el salario se negocia desde cero, lo que permite romper con la tendencia de pequeños incrementos acumulados a lo largo de los años.

Este cambio profesional puede implicar asumir nuevas responsabilidades, desafíos o incluso trasladarse a otro sector. Sin embargo, también abre la posibilidad de renegociar el salario inicial, que es el principal factor que condiciona los futuros incrementos. Cuanto mayor sea esa base, mayor será el impacto de las subidas porcentuales que puedan darse posteriormente.

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