Familia denuncia al colegio por llamar al médico tras rechazar charla sexual dirigida a su hija de 10 años

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, este martes en Pamplona.

Una familia de Obanos (Navarra) interpuso una denuncia contra el colegio tras contactar este con el centro de salud para confirmar si su hija tenía cita médica después de no asistir a una charla sobre afectividad y sexualidad.

Los progenitores consideran que esa llamada representa una grave violación de la privacidad familiar y de los datos sanitarios de la menor.

Los familiares contemplan la posibilidad de tomar medidas legales por un posible delito de revelación de secretos y vulneración del derecho a la intimidad.

El colegio argumenta que la charla formaba parte del programa escolar y que la ausencia de la niña sería considerada como una falta injustificada.

La familia que se opuso a que su hija de 10 años participara en una «charla afectivo-sexual» en el colegio denunció que desde el centro hicieron una llamada al ambulatorio para «investigar» si la menor estaba enferma y tenía cita programada.

El suceso ocurrió en el colegio público de Obanos (Navarra), localidad situada aproximadamente a 20 kilómetros de Pamplona.

Así se refleja en una queja formal presentada por los padres ante la dirección del centro, a la que tuvo acceso EL ESPAÑOL.

En el documento, los familiares denuncian una «grave intromisión en la intimidad familiar y en los datos de salud de la menor». Además, esta queja ha sido remitida al Defensor del Pueblo de Navarra y a la Consejería de Educación del Gobierno foral.

El conflicto comenzó cuando el padre informó al colegio que no autorizaba la asistencia de su hija a un taller de educación «afectivo-sexual».

Desde la dirección del centro, según relató este periódico, le advirtieron que la actividad estaba incluida en la «programación general» y que la ausencia de la niña ese día se registraría como una «falta injustificada».

La familia interpreta este aviso como una forma de «coacción».

Las sesiones tuvieron lugar el 2 de marzo pasado y estaban dirigidas a estudiantes de Infantil y Primaria, es decir, a niños entre 3 y 12 años.

Ese mismo día, la madre se presentó en el colegio para recoger a su hija, indicando que la llevaría al médico.

Posteriormente, la promotora escolar del centro —una figura socioeducativa dependiente del Departamento de Educación— contactó con la madre solicitando un justificante.

Según la denuncia familiar, la educadora admitió que había llamado personalmente al centro de salud de Obanos para verificar si la menor tenía cita ese día, recibiendo respuesta negativa.

La madre aclaró entonces que la consulta se había realizado en Pamplona.

Para los padres, esta llamada representa la parte más grave del caso, ya que «la información médica es confidencial».

Además, «ningún empleado del centro está autorizado para solicitar, consultar o verificar datos sanitarios de un alumno sin el consentimiento expreso de los padres o sin autorización judicial».

Por ello, el padre advierte que está valorando iniciar acciones legales contra la educadora, la dirección del centro y, en su caso, contra el Gobierno de Navarra por un posible delito de descubrimiento y revelación de secretos.

También se contempla la posible vulneración de derechos fundamentales, dado que «esta conducta atenta contra el derecho a la intimidad y al secreto profesional sanitario». Asimismo, se reserva el derecho a reclamar responsabilidades económicas por los daños morales ocasionados a la familia.

«Hacer hueco al placer»

La iniciativa de este colegio, según informó el propio centro, tenía como objetivo abordar de forma transversal la educación afectivo-sexual, la igualdad, la prevención de violencias y el bienestar emocional del alumnado.

Las charlas están impartidas por la sexóloga Ane Sanz de Galdeano Legarda, especialista en Pedagogía Terapéutica, Educación Sexual y con un Máster en Sexología.

«La educación sexual puede ser un espacio amable […], un lugar donde finalmente respirar, dejar atrás tabúes, reconciliarse con el cuerpo, comprender con cariño… y sentirse libre para ser», afirma esta profesional en su página web.

«La educación sexual no es un tema incómodo que debe ‘ser tratado’, es un arte, un acto de cuidado […], es abrir espacio a la curiosidad, al deseo, a la identidad, al consentimiento, al placer, al amor y a la libertad», señala en su porfolio.

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