En las últimas décadas, la especie ha dejado de reproducirse “en una proporción muy significativa de los ríos donde estaba presente”

El salmón atlántico (Salmo salar) es uno de los peces más representativos de los ríos del norte de España. De gran importancia cultural y económica en esta región, la especie tuvo históricamente una abundancia notable; no obstante, desde el siglo XX su población se ha reducido drásticamente, hasta desaparecer en varios ríos que antes habitaba.
Clasificado internacionalmente como “casi amenazado” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), su estado en España es mucho más crítico. Así lo señala la asociación dedicada a la conservación de la biodiversidad Saxífraga, que recientemente presentó una solicitud formal ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) para que el salmón atlántico sea incluido en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA) en la categoría “en peligro de extinción”.
Según indican, en nuestro país la especie está sufriendo un colapso poblacional acompañado de una disminución en su área de distribución. Esto se debe, en parte, a que España se ubica en el límite septentrional de las poblaciones europeas, por lo que esta región resulta “particularmente susceptible a los efectos del cambio climático”.

“Los datos evidencian que el salmón atlántico en España atraviesa una situación crítica. La tendencia es clara y se acelera”, afirman, indicando que mientras en el siglo XX las capturas alcanzaban miles, hoy día los números se reducen a cifras con dos o tres dígitos. En consecuencia, los límites de capturas y temporadas restringidas resultan insuficientes para proteger la especie.
La alarmante situación del salmón atlántico en España
Para fundamentar esta solicitud, Saxífraga explica que se apoyaron en “una argumentación científica robusta y en la aplicación de los Criterios Orientadores aprobados por el propio Ministerio”. Por ello, “la información disponible demuestra, sin lugar a dudas, que el salmón atlántico cumple los requisitos para su catalogación en la máxima categoría de amenaza a nivel estatal”.
“En las últimas décadas, el salmón ha dejado de reproducirse en una parte muy significativa de los ríos donde estaba presente”, subrayan. “Actualmente, la reproducción del salmón solo ocurre en ríos de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra, desde el Miño hasta el Bidasoa, con desapariciones locales que ya están consolidadas”.

La situación, que califican de “devastadora”, resulta de la combinación de diversas presiones que afectan al salmón atlántico. Entre ellas se encuentra, en primer lugar, la fragmentación de los ríos causada por presas e infraestructuras hidroeléctricas, que constituyen barreras insalvables para acceder a las zonas de desove. También influyen la contaminación proveniente de actividades agrícolas, industriales y urbanas; los impactos genéticos y sanitarios derivados de la acuicultura por la fuga de ejemplares; y el sobrepesca histórica, reflejada en la tendencia de las capturas que evidencian un colapso poblacional.
Desde Saxífraga destacan igualmente las repoblaciones sin control científico, que provocan la propagación de enfermedades, problemas genéticos y la liberación de individuos inapropiados para sobrevivir en el entorno natural. Las especies invasoras desempeñan también un papel en este declive: se menciona el caso del salmón pacífico (Oncorhynchus gorbuscha), el cual compite y depreda al salmón atlántico, modificando su hábitat.
Finalmente, el cambio climático, que incrementa las temperaturas, representa un riesgo serio para las poblaciones españolas al ser el límite septentrional de distribución del salmón en Europa.
Una especie de relevancia ecosistémica
La asociación detalla también que la supervivencia del salmón atlántico es clave debido a su papel fundamental en los ecosistemas. Esta especie conecta ecosistemas de montaña, ríos y océanos al transportar nutrientes hacia tramos fluviales oligotróficos (ecosistemas con baja concentración de nutrientes).
Aquí hay un breve video de uno de los primeros salmones del Río Klamath en llegar a los afluentes por encima del antiguo Dique Iron Gate. La grabación fue realizada el viernes pasado por la geóloga del Departamento de Pesca Yurok, Kayah Ray, quien forma parte de un equipo que está realizando un estudio de los salmones en el tramo del río que ya no tiene presa.
Además, fortalece la conectividad ecológica entre zonas protegidas, siendo una especie de interés comunitario según la Directiva Hábitats (92/43/CEE), y ha servido como referencia para la designación de espacios en la Red Natura 2000.
Por todo ello, Saxífraga sostiene que su inscripción en el CEEA permitiría obligar a desarrollar una Estrategia Estatal de Conservación, diseñar planes coordinados de recuperación entre comunidades autónomas, priorizar la eliminación de barreras y la restauración fluvial, reorientar las políticas de repoblación bajo criterios científicos, integrar la conservación del salmón en la planificación hidrológica y climática y, finalmente, eliminar la mortalidad de reproductores ocasionada por la pesca deportiva fluvial.

