El PP presenta un conjunto de reducciones fiscales para contrarrestar el incremento de los precios energéticos causado por la guerra en Irán.
Entre las propuestas sobresale la bajada del IVA de la energía al 10% y la duplicación de la exención por hijo en el IRPF.
El partido calcula que una familia media podría beneficiarse con un ahorro anual cercano a los 900 euros gracias a estas medidas.
El PP exige al Gobierno la aprobación inmediata de estas iniciativas para aliviar la presión sobre familias, industria y pequeñas empresas.
El Partido Popular (PP) ha decidido anticiparse al Ejecutivo mediante un plan cerrado de rebajas fiscales frente a la reciente alza en los precios de la energía.
La cúpula encabezada por Alberto Núñez Feijóo solicita que dicha propuesta se apruebe «este mismo martes» durante el Consejo de Ministros.
Los populares argumentan que los ciudadanos «han perdido poder adquisitivo desde que gobierna Pedro Sánchez«. Señalan la combinación de salarios congelados, impuestos crecientes y un nuevo aumento en la factura energética vinculado al conflicto en Irán.
Mientras el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se ha limitado recientemente a informar queel Gobierno “está evaluando” cómo enfrentar el impacto económico del conflicto, el PP ha optado por definir claramente su solución.
«No es momento de eslóganes. Es momento de propuestas», resumen fuentes de la dirección popular, que critican a La Moncloa por su lenta reacción ante cada crisis.
El centro del plan se basa en el IRPF y está dirigido especialmente a hogares con hijos.
Génova propone «aumentar el salario real de los españoles» mediante el impuesto sobre la renta, incrementando el mínimo personal por descendiente y ajustando los tramos para reflejar la inflación acumulada.
Según sus cálculos internos, esta reforma del IRPF representaría «un beneficio aproximado de 200 euros por contribuyente en promedio». El mensaje político es que, si los salarios reales no aumentan, al menos se reduzca la carga fiscal sobre las nóminas, especialmente en hogares con más responsabilidades familiares.
La segunda parte del paquete se centra en las facturas de luz y gas.
El PP plantea reducir al 10% el IVA de la energía para todos los consumidores, “en un momento de aumento de los costos del gas y el petróleo”.
Con esta iniciativa, Feijóo busca aprovechar el precedente de las reducciones temporales aplicadas durante la crisis de precios provocada por la guerra en Ucrania. Sin embargo, ahora pretenden que esta rebaja impositiva se aplique de inmediato y de manera general a hogares y empresas por la nueva tensión causada por Irán.
Además, Génova solicita eliminar el impuesto a la generación eléctrica.
Este tributo ha sido utilizado por el Gobierno para limitar los beneficios de las compañías eléctricas y financiar parte de su «escudo social» contra el encarecimiento energético.
Los populares afirman que su supresión reduciría directamente los costos del sistema energético y se trasladaría a los consumidores.
En sus declaraciones, vinculan esta medida a la necesidad de proporcionar aire a la industria y a los pequeños comercios que aún sufren el impacto de la crisis anterior.
En conjunto, estas medidas supondrían, según el PP, un ahorro significativo para una familia promedio. Para un hogar de dos adultos y dos hijos, la estimación es de «unos 75 euros al mes, casi 900 euros al año».
Con estos números, el partido de Feijóo intenta presentar su propuesta como un respaldo fiscal frente al nuevo aumento de los precios energéticos y su efecto en la cesta de compra. Pretenden así marcar un contraste sensible con un Gobierno que, hasta ahora, solo ha expresado que monitorea la situación y estudia posibles respuestas.
La dirección del PP subraya que llevará este paquete al Congreso para medir el apoyo de otras formaciones.
Enmarca esta iniciativa como parte de su estrategia de ejercer una “oposición útil” que no solo critique, sino que plantee alternativas concretas frente a cada crisis internacional.
No obstante, el desafío trasciende el trámite parlamentario.
Génova insiste en que el Gobierno de Sánchez tiene «la oportunidad de anticiparse» y adoptar estas propuestas ya en el Consejo de Ministros, sin esperar el debate en el Parlamento.
«Si esto es cuestión de lemas, nuestro lema es: ‘Sí a los españoles'», concluyen en la dirección del PP.
En su argumentación, se trata de un plan de «aplicación urgente» en una España donde «las clases medias siempre terminan cargando con las consecuencias de todas las crisis nacionales o internacionales».
El trasfondo es el temor a un nuevo auge inflacionista si el conflicto en Irán prolonga la presión sobre el petróleo y el gas, lo que podría disparar nuevamente los costos de transporte y producción.
En este escenario, el PP busca aprovechar el descontento presentando un plan fiscal ya formulado y con fechas definidas, presionando al Ejecutivo a decidir si incorpora o no las rebajas de impuestos que ofrece la principal fuerza opositora.

