Preocupación entre agricultores y ganaderos por el aumento incontrolado de lobos, conejos y jabalíes en zonas rurales

Las asociaciones critican la ausencia de coordinación nacional en la aplicación de medidas, protocolos de indemnización y controles de población

El aumento descontrolado de poblaciones de fauna silvestre y cinegética ha alertado a agricultores y ganaderos. Entre las especies afectadas destacan conejos, ciervos, jabalíes y lobos, que provocan daños recurrentes en cultivos y explotaciones ganaderas en casi todas las comunidades autónomas. Desde Asaja advierten que no se trata de un problema puntual ni localizado, sino de un fenómeno estructural que impacta en territorios con modelos productivos muy variados.

A pesar de las diferencias entre los cultivos y explotaciones afectadas, el factor común es el aumento de daños, influido por la insuficiencia de las medidas tomadas y la ausencia de una estrategia nacional coordinada. Por regiones, el lobo representa el principal inconveniente en la cornisa cantábrica y Castilla y León, mientras que en Castilla-La Mancha y el Valle del Ebro el conejo es la mayor preocupación. A nivel estatal, el jabalí y otras especies de caza mayor continúan siendo un problema constante.

Desde diversas organizaciones agrarias han solicitado una estrategia nacional coordinada, siendo conscientes de que las competencias sobre fauna silvestre corresponden a las comunidades autónomas, pero advierten sobre la falta de uniformidad en la aplicación de medidas, protocolos de indemnización y controles de población.

El lobo y el conejo invaden las dos Castillas

En las zonas rurales de Asturias, Cantabria, Galicia y Castilla y León, el lobo se ha convertido en la principal fuente de conflicto para la ganadería extensiva. Las cifras en estas regiones reflejan miles de ataques anuales y un aumento constante del número de animales muertos. Asaja indica que, aunque las comunidades autónomas cubren las indemnizaciones, los retrasos en los pagos y la falta de actualización adecuada de los baremos ocasionan perjuicios económicos adicionales.

Asimismo, cuando los daños ocurren en terrenos gestionados por cotos, en ciertas áreas los ganaderos deben recurrir a la vía judicial para recibir compensaciones. Esta situación se agrava ante la imposibilidad de aplicar medidas efectivas de control poblacional para evitar el daño provocado por estos animales.

Por otra parte, el conejo ha pasado a ser el problema principal en Castilla-La Mancha, zonas del valle del Ebro, Navarra, Madrid y Aragón. En Castilla-La Mancha, Asaja indica que cerca del 40% del territorio está declarado en emergencia cinegética. Los daños siguen aumentando, afectando a viñedos, cultivos cerealistas y plantaciones leñosas, a pesar de la extensión de los periodos de caza y el uso de hurones, capturaderos y otras técnicas.

En Navarra y Madrid la situación no difiere. Los agricultores reportan pérdidas constantes y elevados costes en cercados que resultan poco efectivos a medio plazo, pese a que llevan más de veinte años implementando medidas extraordinarias. Por ello, las asociaciones denuncian que las acciones actuales no consiguen disminuir la población de conejo de manera eficaz.

Infografía de cómo afectan los

El jabalí se extiende por todo el territorio

En comunidades como Castilla y León, Extremadura, Andalucía y Aragón, la expansión del jabalí, junto con otras especies de caza mayor como el ciervo y el corzo, es una constante. Según denuncian las asociaciones agrarias, las administraciones han flexibilizado al máximo los periodos y modalidades de caza, incluyendo aguardos nocturnos y capturas en terrenos no cinegéticos, pero consideran que estas medidas son insuficientes frente al crecimiento exponencial de las poblaciones.

Otro animal que genera preocupación en Cantabria y áreas de Castilla y León es el buitre. Los ganaderos denuncian sus ataques sobre ganado vivo, principalmente durante el parto, aunque tales casos resultan difíciles de acreditar administrativamente. El sector alerta que la eliminación de muladares tradicionales y los cambios en la gestión de subproductos animales han modificado el comportamiento de ciertas especies carroñeras.

Asaja ha señalado como punto clave la ausencia de coordinación nacional. El incremento de la cubierta forestal, el abandono rural y la disminución del número de cazadores son factores estructurales que afectan al crecimiento de determinadas especies. Sin embargo, las asociaciones advierten que las herramientas disponibles no son suficientes para mantener el equilibrio entre la conservación de la biodiversidad y la viabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas.

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