Novak Djokovic, tenista de 38 años, revela dificultades: su padre recurrió a la mafia para financiar su carrera deportiva

Novak Djokovic, junto a su padre. El serbio enfrentó una infancia llena de dificultades, y los primeros desplazamientos como tenista representaban un gasto que no podía cubrir.

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Novak Djokovic, con 38 años, rememora su niñez con una honestidad sorprendente, especialmente considerando que hoy es el tenista más premiado de la historia.

«Fue una época complicada. Mi padre tuvo que recurrir a la mafia para poder costear mi carrera», reveló en una entrevista acerca de sus comienzos, periodo en el que la familia Djokovic apenas lograba llegar a fin de mes, pero aun así apostó todo por el potencial de Novak.

Nacido en Belgrado en 1987, creció en un entorno marcado por la guerra y la carencia económica. En varias entrevistas ha recordado cómo, de pequeño, su rutina comenzaba antes del amanecer.

«Cuando era niño en Serbia, cada mañana a las cinco nos tocaba esperar en fila con mi abuelo para obtener pan y leche». La familia era numerosa y lo escaso que conseguían debía repartirse. No solo enfrentaban limitaciones materiales, sino una sensación constante de que todo podía derrumbarse en cualquier momento.

Los bombardeos de la OTAN durante la Guerra de los Balcanes también quedan entre sus recuerdos más dolorosos. Djokovic ha contado en más de una ocasión cómo la familia se resguardaba en el sótano cada vez que sonaban las sirenas.

Novak Djokovic de Serbia gesticula durante la final individual masculina contra Alcaraz.

Novak Djokovic de Serbia gesticula durante la final individual masculina contra Alcaraz.

«Despiertas en plena noche, tomas una bolsa y bajas al sótano buscando refugio», explicó en una charla sobre las heridas que le dejó la guerra. Posteriormente, admite que logró convertir ese trauma en motivación competitiva, aunque algunos sonidos siguen remitiéndolo a aquellos tiempos de miedo.

Dadas esas circunstancias, sus padres decidieron invertir en su carrera tenística. Sin embargo, durante los 90 en Serbia, el tenis era un lujo difícil de costear. Asistir a torneos internacionales implicaba un gasto prohibitivo.

Djokovic relató sin filtros en un podcast reciente que viajar a uno de esos eventos, incluyendo vuelo, hospedaje y demás gastos, ascendía a unos 5.000 dólares, suma inimaginable para la familia. Fue entonces cuando su padre, Srdjan, tomó una decisión desesperada que afectaría para siempre el destino de la familia Djokovic.

«Mi padre tuvo que pedir dinero prestado a conocidos usureros, criminales, porque eran los únicos que aceptaban prestar sin garantías, aunque con intereses exorbitantes», confesó el propio serbio en esa conversación.

Les explicó la urgencia: el torneo estaba a punto de empezar y Novak debía viajar para continuar progresando. La respuesta fue rápida, pero con condiciones abusivas. «Le preguntaron a mi padre: ‘¿Tiene prisa?’. Y al responder afirmativamente, le especificaron que el interés sería del 30%, en lugar del 15 o 20% habitual», relató Djokovic al describir las dificultades económicas que atravesó su familia.

A pesar de ello, su padre aceptó. «No había alternativa. Resistió, les dio la mano y dijo: ‘De acuerdo, encontraré la forma de devolverlo'», rememora Novak.

Esos acuerdos, como ha reconocido en la misma entrevista, no se limitaron a una deuda financiera. «Fueron momentos extremadamente duros; hay muchas cosas que no pueden contarse públicamente, como persecuciones en coche y otras situaciones mientras mi padre luchaba por salir adelante», reveló, sugiriendo que incluso enfrentaron intentos de provocarle accidentes automovilísticos por esas deudas.

El propio Djokovic reconoce que ese esfuerzo fue la base para todo lo que vino después. «Al inicio de mi vida, mi padre a menudo creía más en mí y en mi talento que yo mismo».

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