El Gobierno ha clausurado el espectáculo público del bombero torero al considerarlo una burla hacia las personas con discapacidad.
Misterpeke, artista con enanismo, defiende su labor en celebraciones privadas alegando que se trata de una actividad legal que le permite sostener su economía.
El colectivo está dividido: algunos califican estos shows como degradantes, mientras que otros, como Misterpeke, expresan satisfacción con su profesión.
Por ahora, la restricción afecta únicamente a eventos públicos, aunque existe inquietud por una posible extensión a ámbitos privados en el futuro.
La normativa ha puesto fin al espectáculo del bombero torero.
El Consejo de Ministros prohibió la actividad el martes al considerarla una «burla pública» que atenta contra la «dignidad» de las personas con discapacidad. Sin embargo, el Gobierno mantiene una excepción para las fiestas privadas.
En España, los actos públicos que usan la discapacidad para generar burla están prohibidos.
No obstante, no hay una legislación específica vigente que vetee estas actuaciones en eventos privados, tales como despedidas de soltero o cumpleaños.
La controversia comenzó en el 18º cumpleaños del futbolista Lamine Yamal, celebrado en julio pasado.
El Ministerio de Derechos Sociales solicitó a la Fiscalía, al Defensor del Pueblo y a la Oficina de Delitos de Odio que investigaran si durante esa fiesta se contrató a estas personas con el supuesto fin de «convertirlas en bufones».
«No comprendo por qué se exageró tanto el asunto. Somos personas normales que nos dedicamos a lo que queremos, de forma totalmente legal. ¿Por qué no está permitido? ¿Por nuestra apariencia física?», explica a EL ESPAÑOL Juan Serrano, conocido como Misterpeke, quien cuenta con más de 1,5 millones de seguidores en redes sociales.
«No nos permiten trabajar»
«Vivimos en un país donde no nos dejan trabajar. Nos contratan para divertir, mostrar nuestro espectáculo, cobrar y regresar a casa con la familia», señala. Añade que la calle es donde más sufre, debido a «miradas, murmullos e, incluso, a veces, burlas».
Misterpeke inició su carrera artística como bombero torero. Es una tradición familiar. Desde pequeño actuaba en plazas de toros por toda España.
Actualmente, realiza algunas presentaciones como ingreso adicional, aunque su enfoque principal es el espectáculo de disfraces en fiestas privadas.
«Ninguno de estos críticos ha asistido a mis shows para comprobar si se ríen de mí. La verdadera burla y la risa se encuentran en la calle, no en una plaza de toros ni en un local», afirma.
Frente a un posible prohibición definitiva, advierte: «Nadie me va a arrebatar mi negocio ni mi forma de ganarme la vida. Que se atrevan a intentarlo, porque me defenderé con mis abogados», asegura.
Opiniones divididas en el colectivo
La Asociación de Personas con Acondroplasia y Otras Displasias Esqueléticas con Enanismo (ADEE) ya denunció a Lamine Yamal por contratar estas actuaciones como «entretenimiento».
Araceli, de 38 años y también afectada por acondroplasia, pertenece a la Fundación Alpe. Nunca quiso vincularse con el espectáculo por motivos de «dignidad».
«Lo que más rechazo es que se burlen de nosotros. Soportamos muchas mofas. Estas ocupaciones resultan algo degradantes», declara a EL ESPAÑOL.
Misterpeke mantiene una visión opuesta. Se siente realizado en su trabajo. El momento de disfrazarse, ver las sonrisas del público y las peticiones de fotos le brinda un «subidón de adrenalina».
«Respeto a quienes laboran en la ONCE y otros trabajos de atención al público, pero no pienso unirme a ese sector. Quieren que nos ocultemos, y yo no pienso hacerlo. Quienes se sienten discriminados opinan así por complejos», sostiene.
El espectáculo del bombero torero ya no podrá verse en España, aunque continúa en Francia. Un posible futuro sería prohibir las presentaciones privadas también. Para quienes dependen de ello, no es un simple trabajo: es su modo de vida.
«Lo que molesta no es que trabajemos. Si lo hacemos como actores, poetas o profesores, nadie protesta. Pero si salgo al escenario, me muevo al ritmo de la música y la gente ríe, entonces se convierte en un problema«, concluye Misterpeke.

