El colectivo médico andaluz rechaza las afirmaciones de la ministra de Sanidad, quien insinuó que durante la huelga los médicos habrían dejado de atender a pacientes afectados por cáncer.
Por su parte, los médicos aseguran que la atención a pacientes críticos y vulnerables se mantuvo garantizada en todo momento gracias a los servicios mínimos establecidos.
Consideran grave que se ponga en entredicho la profesionalidad y la responsabilidad de los médicos, advirtiendo sobre las consecuencias negativas que esto genera en la confianza social.
Solicitan una rectificación pública y demandan que sus peticiones para contar con un Estatuto Marco propio sean recibidas con respeto y diálogo.
Indignación en el colectivo médico andaluz. El motivo son unas declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, en las que, según el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, afirmó que los profesionales habrían desatendido pacientes oncológicos durante la huelga por la cual solicitan un Estatuto Marco específico.
La ministra, según fuentes, «sugiere que los profesionales médicos podrían haber desatendido a pacientes con cáncer o en diálisis».
«Estas afirmaciones carecen de base y no reflejan la realidad asistencial durante esa convocatoria», sostienen los médicos.
Los sanitarios defienden que «en cualquier conflicto laboral, especialmente en sanidad, el cumplimiento de los servicios mínimos no solo es una obligación legal, sino también un compromiso ético firme para los médicos».
Niegan así cualquier incumplimiento de sus deberes. «La atención a pacientes vulnerables y aquellos que requieren continuidad terapéutica crítica estuvo asegurada durante todo el proceso por los dispositivos asistenciales correspondientes», destacan.
«Profesionalidad»
Los médicos apuntan que resulta «muy grave transmitir a la sociedad un mensaje que duda de la profesionalidad y la responsabilidad de quienes sostienen diariamente el sistema sanitario, ya que estas declaraciones deterioran la confianza pública y generan una alarma innecesaria».
En el trasfondo se encuentra la reivindicación por un Estatuto Marco adaptado a su profesión, cuyo avance no cumple las expectativas de los doctores.
«Las discrepancias legítimas deben resolverse desde el respeto institucional, la precisión informativa y el deseo de consenso. Proseguir con la tramitación de un Estatuto Marco que es mayoritariamente rechazado por la profesión, sin integrar las demandas predominantes del colectivo, implica una grave falta de diálogo y puede perjudicar el desempeño del sistema y la calidad asistencial», argumentan.
Por ello, los médicos demandan «una rectificación pública a las declaraciones emitidas y apelan a la responsabilidad institucional en manifestaciones que afectan al prestigio y la credibilidad de la profesión médica».

