Excesos del ex número dos del delegado del Gobierno andaluz: chistes homófobos y pagos por vino entre sus controversias

A la izquierda, con mascarilla, Rafael Pineda, ante los Juzgados de Sevilla.

Rafael Pineda, quien fue jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Andalucía, fue arrestado por su supuesta participación en un caso de corrupción urbanística y supuestos favores para regularizar la situación de inmigrantes.

Las pesquisas de la Guardia Civil sacan a la luz diálogos en los que Pineda hace comentarios homófobos y admite haber recibido atenciones a cambio de comidas y vino.

El expediente de la causa contiene chats, audios y fotografías que ubican a Pineda en encuentros con personas implicadas en redes inmobiliarias y blanqueo de capitales.

Hasta ahora, se han producido cinco detenciones, entre ellas la de la esposa de Pineda, relacionada con una operación de compra-venta de un terreno cuyo valor casi se duplicó.

Rafael Pineda, exjefe de gabinete del delegado del Gobierno en Andalucía, quedó en libertad el miércoles. Fue detenido el martes por la Guardia Civil bajo sospecha de estar implicado en un caso de corrupción urbanística y en facilitar favores desde su cargo para legalizar a inmigrantes.

El informe de la investigación, que recopila las diligencias realizadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, muestra a un Pineda despreocupado y cordial, que incluso recurre a bromas. Algunas de estas bromas tenían un tono homófobo.

Esto ocurre en una conversación registrada por la Guardia Civil, donde Pineda dialoga con un «socio», considerado por los agentes como alguien que facilitó la regularización de familiares y extranjeros, además de ayudar en la reapertura de un bar en las proximidades de Sevilla.

Durante la charla, marcada por la confianza, el interlocutor le dice que le ha apoyado en la apertura de su restaurante y le ofrece comida o cena sin cargo. «Con quien te salga de la punta del nabo», le comunica al exjefe de gabinete del delegado del Gobierno en Andalucía.

Pineda manifiesta preocupación porque debe realizarse una prueba médica debido a que tuvo «una cardiopatía». Advierte que sus hijos deben estar atentos por posible hereditabilidad. Su interlocutor señala que las cardiopatías congénitas solo afectan a varones.

En ese instante, Pineda responde: «Por ejemplo, en mi caso mi hermano no la tiene, él no, y yo sí. Aunque mi hermano es gay y tal vez por eso se ha librado».

El socio responde a la broma con: «No eres cabrón…».

El diálogo continúa y Pineda comenta que ha cerrado «un buen negocio» que le ha dejado «un dinerito curioso» y añade que tiene otros proyectos en marcha.

En ese momento, pronuncia otra frase destacada: «Con lo de mis estafas y todo eso, y la verdad es que no puedo quejarme, las cosas están saliendo bien», afirma.

Además, en otra ocasión, la Guardia Civil capturó a Pineda hablando con la misma persona. Ambos estaban siendo vigilados. El político socialista, por posibles fraudes inmobiliarios; el interlocutor, por su vinculación a una red de tráfico de drogas y blanqueo de dinero.

En esta conversación adicional, fechada el primero de octubre de 2024, el socio aborda un tema relacionado con el juego de azar. Intenta que se levante la prohibición que tiene para entrar a los casinos españoles, pues considera que se le impuso de manera injusta.

Pineda comenta que imagina que esta cuestión compete a la Junta de Andalucía. No obstante, le propone aparcar en la Plaza de España para ir juntos a gestionar el asunto. Se disculpa diciendo: «Si fuera del Gobierno de España, te lo solucionaría yo», precisa.

El exjefe de gabinete del Gobierno de España no tiene reparos en admitir en esas conversaciones privadas grabadas por la Guardia Civil que, en ocasiones, «le gusta cobrarse algunos favores con vino y buena comida», dice durante una llamada telefónica con otra persona.

La investigación consta de decenas de páginas. Incluye chats de Whatsapp, registros de llamadas y fotografías de sitios donde Pineda presuntamente se reunió con otros implicados en las redes que la UCO atribuye al político.

Por ahora, se han producido cinco arrestos. Uno corresponde a Rafael Pineda. También están detenidos su esposa y un empleado de la empresa pública de vivienda de Sevilla, Emvisesa.

En ese punto se centra parte de la sospecha. Una compañía relacionada con la mujer de Pineda adquirió un terreno por 1,7 millones de euros, que fue vendido meses después por casi el doble. A su vez, el trabajador de Emvisesa presuntamente recibió una suma de dinero que, según la investigación, podría estar vinculada a esta operación.

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