La propuesta se presentará en el Senado y reabrirá la discusión en el Congreso: «Representa la negación de la identidad en el espacio público»

«La protección de la igualdad real implica rechazar todo símbolo que denote subordinación, control o negación de la identidad femenina en el ámbito público. La libertad requiere la ausencia de coacción; incluye la libertad para decidir la forma de vestir». El PP también llevará al Congreso y Senado una proposición de ley orgánica para prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos. Esta iniciativa, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, se registrará este jueves en ambas cámaras, y prevé multas de 100 euros por llevar el rostro cubierto y de 600 euros en caso de reincidencia.
El texto del PP también propone sanciones de 600 euros para aquellos que «fomenten» que las mujeres usen burka o niqab: «El uso del velo integral simboliza el sometimiento y la institucionalización de la invisibilidad de la mujer».
Tras votar a favor de la propuesta de Vox, los populares presentan ahora la suya, centrando el foco en la igualdad de género y no en el rechazo a «la llegada masiva de inmigrantes» ni al «islamismo», como hace Vox. Además, se distancia del texto registrado por Junts, que pretende formalizar la delegación o transferencia de la competencia exclusiva estatal en inmigración a las comunidades autónomas.
En el Congreso existe una mayoría clara en contra del burka y el niqab, pero ni Junts quiso respaldar la iniciativa de Vox, ni el PP apoya la de Junts. Con esta nueva propuesta, los populares garantizan la aprobación en el Senado —donde cuentan con mayoría absoluta— y ejercen presión sobre los partidos de izquierda que rechazan estas prendas, pero que votaron contra lo que consideraron la vinculación entre «delincuencia e islam» planteada por Vox.
La reciente proposición del PP pretende mantener el debate abierto desde una perspectiva que esos partidos que apoyan al Gobierno no puedan rechazar automáticamente. El documento lleva la firma de Ester Muñoz, portavoz de los populares en la Cámara Baja, quien defendió el martes el «sí» de su grupo a la iniciativa de Vox, aunque por motivos distintos a los planteados por el partido de Santiago Abascal.
Las diferencias se encuentran tanto en las formas como en el fondo. Mientras que Vox vinculaba su reforma a «la fuerte influencia islamista» derivada de «la llegada masiva de inmigrantes», el PP sostiene que la principal razón para prohibir el burka y el niqab en espacios públicos es «la defensa de la igualdad» femenina.
En efecto, las palabras islamismo o islamista no aparecen ni una sola vez en la propuesta del PP, mientras que se mencionan cuatro veces en los párrafos principales de la de Vox. La inmigración tampoco figura en la de los populares, pero sí se menciona tres veces en la propuesta de Vox, tanto en la exposición de motivos —donde se acusa a los inmigrantes de importar «hábitos y comportamientos ajenos a las sociedades occidentales en las que se integran, cuando no totalmente opuestos»— como en el articulado.
«En España, la mujer no está sometida a un marido, a un hermano o a una comunidad, ni debe renunciar a su dignidad; solo está sujeta a la ley que iguala a todos», recalca la iniciativa del PP. Añade que la «cultura» no puede eliminar a las mujeres ni negarles simbólicamente un derecho fundamental como su existencia y su identidad.
Para el PP, «una mujer obligada a caminar entre nosotros sin rostro, sin una identidad visible» no responde a «una cuestión religiosa ni cultural», sino que «es un símbolo de sometimiento estructural y, por ende, atenta contra los derechos esenciales de las mujeres».

