La Junta de Andalucía adelanta el pago de ayudas a ciudadanos afectados por las borrascas para antes del verano

Operarios trabajan en una carretera anegada por las lluvias en Cádiz.

El Gobierno andaluz adelantará el pago de ayudas a los damnificados por las borrascas antes del verano, reduciendo los tiempos para que los ciudadanos retomen la normalidad cuanto antes.

Estas subvenciones, compatibles con las estatales, podrán solicitarse desde abril y las primeras resoluciones junto con los pagos se realizarán en junio.

El Plan Andalucía Actúa dispone de cerca de 1.800 millones de euros y contempla ayudas para explotaciones agrícolas, ganaderas, flota pesquera y municipios afectados, con un primer paquete de 35 millones ampliable a 50.

La declaración de desastre natural facilita la tramitación urgente de obras de reparación en caminos rurales e infraestructuras hidráulicas dañadas por las tormentas.

Los andaluces perjudicados por las borrascas podrán recibir las ayudas antes del verano. Así lo ha decidido el Ejecutivo de Juanma Moreno, que anunció este miércoles que las subvenciones —directas y compatibles con las estatales— estarán disponibles desde abril.

Con este paso, el Gobierno andaluz pretende evitar que la recuperación tome meses o incluso años, como ocurrió en algunos casos tras los desastres de la erupción del volcán de La Palma o la Dana de Valencia.

Los plazos, entonces, han sido acelerados al máximo. De este modo, la comunidad ya dispone del Plan Andalucía Actúa, que cuenta con cerca de 1.800 millones de euros para ayudas. Aún resta evaluar todos los daños, así como las subvenciones provenientes de fondos de la Unión Europea.

No obstante, incluso sin esos aspectos concluidos, los afectados en Andalucía podrán solicitar las ayudas a partir de este mismo mes de abril, dos meses después del paso por la región de un tren de borrascas que ha causado daños millonarios.

Las resoluciones llegarán pronto y el pago, según explicó el presidente de la Junta, se realizará en junio. La intención es que los ciudadanos reciban las ayudas antes del verano.

Esto es posible debido al acuerdo adoptado por el Consejo de Gobierno que califica los efectos de las lluvias torrenciales como «desastre natural», tal y como fue aprobado en el Consejo de Gobierno de este miércoles.

Las primeras ayudas, detalló el presidente andaluz, «comenzarán a entregarse a inicio de junio», con un primer paquete destinado a explotaciones agrícolas, ganaderas y a la flota pesquera, recordando que en este último caso el 90 % de la flota permaneció amarrada durante los temporales.

Moreno puntualizó que al momento se estiman 33.000 explotaciones agrícolas y ganaderas afectadas.

Junto con esa declaración, el presidente de la Junta de Andalucía señaló que otra medida autorizada por el Consejo de Gobierno es la situación de excepcionalidad para la concesión de ayudas a los municipios afectados, contemplando un primer paquete de 35 millones, con posibilidad de ampliarse en otros 15 millones.

Sobre las obras de emergencia en infraestructuras hidráulicas, depuradoras o caminos rurales, la estimación actual de la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural es que podrían ponerse en marcha a principios de mayo.

«Como se observa, el Plan Andalucía comienza ya su ejecución», manifestó Moreno.

El Gobierno andaluz comentó en un comunicado que «además de estas iniciativas impulsadas por la Junta de Andalucía y financiadas con fondos europeos, nacionales y autonómicos», también prevé «solicitar la activación de todos los mecanismos extraordinarios posibles para atender desastres naturales».

El Gobierno andaluz señaló que esta declaración de las borrascas como desastre natural permite tramitar de manera urgente acciones para reparar caminos rurales «que representan un peligro para la población o que han quedado intransitables debido a este fenómeno atmosférico».

El mismo procedimiento legal se aplicará para las obras de mejora en el dominio público hidráulico y la reparación de infraestructuras hidráulicas afectadas.

El Gobierno andaluz describió el impacto en los caminos rurales, mencionando la destrucción de tramos o su estado de intransitabilidad, lo que dificultó el acceso a parcelas agrícolas y ganaderas, provocando el aislamiento temporal de ciertas explotaciones.

Respecto a las infraestructuras hidráulicas, identificaron daños en presas, azudes, estaciones de bombeo, canales, conducciones, sistemas de saneamiento, defensas frente a avenidas e infraestructuras de drenaje urbano y rural.

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