Ademola Lookman, jugador del Atlético de 28 años: la convivencia con su madre y hermana le brindó una nueva perspectiva sobre las mujeres

Lookman, posa en el Metropolitano. El delantero, quien arribó al conjunto rojiblanco durante el mercado invernal, vivió una infancia difícil en la que el papel de su madre fue clave.

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Ademola Lookman representa el fichaje más destacado del Atlético de Madrid en esta ventana invernal. El club rojiblanco incorporó al delantero nigeriano procedente del Atalanta, tras su destacada actuación en la Serie A y competiciones continentales.

Su llegada al Metropolitano tuvo como objetivo añadir gol, rapidez y capacidad para desequilibrar, y lo hizo llevando consigo una historia personal intensa, marcada por el sacrificio familiar y, especialmente, por la influencia de su madre.

Lookman nació en Wandsworth, Londres, en 1997, pero su niñez transcurrió entre dos realidades. «Vivía con mi madre y mi hermana. Crecer junto a ellas me permitió entender a las mujeres. Mi padre y mi otra hermana estaban en Nigeria, en Lagos», señaló en una entrevista realizada hace meses con L’Èquipe.

Lookman celebra su primer gol con el Atlético de Madrid.

Lookman celebra su primer gol con el Atlético de Madrid. EFE

Esta declaración refleja bien la situación: un hogar mantenido casi en solitario por su madre, mientras parte de su familia residía en Nigeria.

La distancia fue solo uno de los desafíos. Fueron años marcados por dificultades económicas y mucha inseguridad. El propio Lookman ha reconocido que el fútbol transformó sus vidas, dado que sus padres laboraban extensas jornadas y, aun así, la familia luchaba para mejorar sus condiciones.

La importancia maternal

En este contexto, la figura de su madre se vuelve central. «Mi madre hizo todo lo posible para que no me afectara. Yo era el único hijo varón, mi familia me brindó mucho cariño, siempre me apoyó y protegió».

Lookman tenía claro, incluso en su niñez, que crecer sin uno de los padres complica la experiencia. «De niño, si no cuentas con un padre o una madre cerca, es difícil. Mi madre creó el mejor ambiente posible para mí y mi hermana».

Ella se encargó de que la ausencia paterna no fuera una herida sin cerrar. Llenó sus días con afecto, disciplina y estabilidad en la medida de lo posible.

Con el tiempo, cambió la dinámica familiar. «Más tarde, mi hermana ingresó a la universidad. Mi madre fue excepcional. Desempeñó varios roles simultáneamente. Siempre la llamé Superwoman porque es una mujer admirable».

Esta «Superwoman» sostuvo la familia en todos los sentidos: madre, padre, amiga y soporte emocional. Lookman enfatiza que nada de lo que es hoy se entendería sin ella. Por eso concluye su relato con una frase que lo resume todo: «Siempre estaré en deuda con ella».

Destaca en el Atlético

Actualmente, ese niño que jugaba en las calles de Londres y soñaba con ayudar a su familia se ha convertido en una figura consolidada, quien protagoniza un nuevo avance en su carrera tras fichar por el Atlético de Madrid.

En su debut como rojiblanco, dejó claro que puede ser determinante mediante goles, asistencias y una continua capacidad para desbordar defensas. Simeone percibe en él un atacante capaz de marcar diferencias en la segunda parte de la temporada, tanto en Liga como en Champions, mientras el Metropolitano comienza a corear su nombre.

Incluso, en el partido del miércoles contra el Brujas, correspondiente a la ida del playoff de la Champions League, volvió a anotar, sumando otro gol a su registro.

Detrás de cada regate y disparo se encuentra una historia de esfuerzo familiar y la influencia de esa madre «Superwoman» que hizo posible que Ademola Lookman hoy brille vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid.

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