Esta especialidad de esquí de montaña ha hecho su aparición en los Juegos de Milán-Cortina y coloca a los españoles como referentes destacados.
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El esquí de montaña, conocido también como skimo, ha irrumpido de manera destacada en Milán-Cortina, llevando a Oriol Cardona y Ana Alonso a subir al podio y a entregar a España la sexta y séptima medallas en los JJOO de Invierno.
Este deporte combina resistencia física, técnica alpina y lectura del terreno en alta montaña, distanciándose mucho del concepto de pistas preparadas y telesillas. Su incorporación al programa olímpico refleja una madurez que se ha gestado durante años tanto en el circuito internacional como en las principales cadenas montañosas europeas.
El esquí de montaña se practica ascendiendo y descendiendo montañas con esquís livianos y equipamiento específico.
A diferencia del esquí alpino, no se utilizan telesillas ni teleféricos; las subidas se realizan con el esfuerzo propio, apoyándose en pieles de foca adheridas a la base de los esquís para impedir que resbalen hacia atrás.
Las competiciones se desarrollan en circuitos que alternan largos desniveles positivos, tramos de travesía, descensos técnicos y, en algunas ocasiones, pequeños pasajes a pie con los esquís en la mochila. Todo esto requiere un delicado balance entre resistencia física, habilidad en los cambios de material y control del esfuerzo.
Modalidades y formatos
En el calendario internacional, existen diversos formatos: individual, sprint, vertical o por relevos, entre otros. La prueba individual es típicamente la más completa, con múltiples subidas y bajadas consecutivas, variaciones constantes de ritmo y un desnivel acumulado considerable.
La suiza Marianne Fatton, durante la final de esprint de esquí de montaña EFE
El sprint, muy atractivo para los medios y elegido para su debut olímpico, concentra la esencia del skimo en un circuito corto con subidas, transiciones y descensos explosivos, donde cualquier error en la manipulación del material puede decidir el resultado.
La modalidad vertical se focaliza exclusivamente en la subida, mientras que las pruebas en equipos o relevos enfatizan la estrategia colectiva y la coordinación.
Material y técnica
El equipamiento de esquí de montaña está diseñado para ser sumamente ligero. Los esquís son más estrechos y livianos que los de alpino, las fijaciones permiten liberar el talón para ascender y bloquearlo para descender, y las botas combinan rigidez para el descenso con movilidad para la subida.
Las pieles de foca se colocan y quitan con gran rapidez, por lo que los cambios (transiciones) se han convertido en una habilidad que los especialistas perfeccionan casi obsesivamente.
Además, se utilizan bastones largos, ropa técnica altamente transpirable y, conforme a las regulaciones, elementos de seguridad como casco, mochila y equipo de rescate en pruebas de alta montaña.
Un deporte de fondo y de cabeza
El skimo es esencialmente un deporte de resistencia. Los atletas deben soportar esfuerzos intensos en altura, controlar el ácido láctico durante las subidas y mantener la concentración suficiente para afrontar descensos técnicos sobre nieve variable.
La habilidad para interpretar el terreno, escoger la trazada óptima y adaptarse al estado de la nieve marca la diferencia. Además, la gestión mental es fundamental, dado que el frío, la altitud, el cansancio y la presión en competición confluyen en un entorno donde cualquier error tiene consecuencias importantes.
Durante décadas, el esquí de montaña fue prácticamente exclusivo para montañeros y especialistas en nichos, con amplia presencia en Pirineos, Alpes y otras cadenas. Su incorporación a los Juegos de Invierno lo ha colocado en primera línea mediática y ha convertido a sus mejores corredores en figuras de referencia a nivel mundial.
El suizo Arno Lietha y el español Ot Ferrer, durante la final olímpica de ‘skimo’ EFE
Que España cuente con figuras como Cardona y Alonso fortalece la visibilidad de esta modalidad y consolida al país como protagonista en una disciplina que reúne tradición montañera, cultura de resistencia y espectáculo televisivo.
El skimo ha dejado de ser un deporte exclusivo para iniciados y se ha abierto al gran público como uno de los nuevos emblemas del programa olímpico.

