Estos son obligatorios para que los empleados con categoría A puedan continuar desempeñando sus funciones. En 2025 solamente se registró un incidente clasificado como “accidente laboral”

El importe de los reconocimientos médicos que deben realizar los trabajadores de las centrales nucleares españolas ha aumentado un 33%. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) acaba de adjudicar el nuevo “servicio de salud” para los próximos dos años, asignando 138.675 euros a la empresa Vitaly Health (perteneciente a Artá Capital y Corpfin) para supervisar que el estado de salud de la plantilla que controla, expuesta a ciertos riesgos, se mantiene en condiciones óptimas. De este modo, la valoración de posibles exposiciones a radiaciones ionizantes pasa de 120 euros (precio en 2025) a 160 euros (precio en 2026). Actualmente, en España operan cinco centrales nucleares que suman un total de siete reactores activos.
El personal adscrito al Consejo de Seguridad Nuclear está catalogado como “expuesto” y se somete a reconocimientos médicos anuales obligatorios. De hecho, “no obtener el apto médico implica la baja como trabajador de categoría A”, aclaran desde el CSN. Los exámenes médicos también contemplan la evaluación de otros riesgos vinculados al trabajo, como el prolongado uso de pantallas de visualización, manipulación manual de cargas y la exposición al ruido. Además, se incluyen reconocimientos preventivos ginecológicos, urológicos, ecografías abdominopélvicas y densitometrías óseas. Desde 2010, estos reconocimientos médicos anuales son también obligatorios para los conductores adscritos al Consejo. La plantilla que debe someterse a estos controles asciende a 435 personas.
El coste del principal reconocimiento (para el personal expuesto a radiaciones) aumenta de 120 a 160 euros, lo que supone un incremento del 33%. Se prevé realizar cerca de 200 controles durante estos dos años. La prueba incluye exploración física y análisis de sangre y orina, así como pruebas complementarias (audiometría, control visual con medida de presión ocular, espirometría y tonometría). Además, se contemplan electrocardiogramas y ecografías abdominopélvicas. Los reconocimientos ginecológicos y urológicos suben de 74 a 99 euros, igualmente un 33%. El coste de la mamografía (destinada a empleadas mayores de 35 años) se incrementa de 43 a 57 euros, un aumento del 32,5%. Por último, la densitometría ósea tendrá un coste de 73 euros, lo que representa un alza del 32%.

Durante el año 2025 (últimos datos disponibles), las centrales nucleares españolas reportaron 34 sucesos al CSN. Todos estos se clasifican según la “escala internacional de sucesos nucleares y radiológicos” (INES, por sus siglas en inglés), la cual determina la gravedad de cada acontecimiento. Afortunadamente, todos fueron catalogados con nivel 0, es decir, “sin repercusión para la seguridad”, excepto uno registrado por la central nuclear Vandellós II (Tarragona) en julio, que obtuvo nivel 1, denominado “anomalía”. Mayormente, las notificaciones correspondieron a criterios operativos (50%), sistemas de seguridad (21%), especificaciones técnicas de funcionamiento (20%), vertidos (6%) y salud y seguridad laboral (3%). Ese último porcentaje representa que solo se produjo un accidente laboral.
Ascó lidera el número de sucesos
Respecto a la cantidad de sucesos por instalación, las dos unidades de Ascó (Tarragona) reportaron seis notificaciones al CSN; Almaraz I y II (Cáceres) comunicaron nueve, igual que Vandellós II (Tarragona); Cofrentes (Valencia) informó cinco y Trillo (Guadalajara), solo tres. Santa María de Garoña (en proceso de desmantelamiento) registró dos incidentes. El récord de sucesos permanece en 2015, con 57 eventos. Cerca del 70% del personal del CSN cuenta con titulación superior y aproximadamente la mitad de este es mujer. La edad promedio del personal del organismo ronda los 52 años.

