El PP reclama la dimisión del ministro Marlaska al acusarle de haber ocultado o desconocer durante meses una denuncia por agresión sexual contra su mano derecha en la Policía, José Ángel González.
El Ejecutivo respalda a Marlaska y descarta las imputaciones, expresando su plena confianza en el ministro y calificando las insinuaciones del PP como «repugnantes».
Este asunto involucra a altos cargos policiales y denuncia posibles presiones a la víctima para que no presentara la denuncia, además de traslados favorables.
En la sesión de control se acrecentó la tensión política con acusaciones intensas del PP y una respuesta firme, junto al apoyo del grupo socialista, hacia Marlaska.
El PP ha iniciado una ofensiva contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, solicitando su dimisión tras la denuncia por presunta violación contra el ex DAO, José Ángel González, quien fue cesado ayer.
Desde el principal partido de la oposición sostienen que el ministro pudo “encubrir” al hasta ayer segundo máximo responsable de la Policía desde que se registró la denuncia el pasado 9 de enero.
Incluso insinúan que “lo conocía desde hace meses”, dado que la supuesta violación tuvo lugar el 23 de abril de 2025. Durante varias semanas, personas cercanas a González presionaron a la víctima con varias ofertas de destino, hasta que finalmente presentó una querella.
Las insinuaciones del partido de Alberto Núñez Feijóo han provocado la indignación del Gobierno, que desafía a la oposición a probar ese posible encubrimiento. En Moncloa califican las acusaciones de «repugnantes» y defienden que mantienen “total confianza” en Marlaska.
Aunque desde el Ejecutivo reconocen que el ministro está “afectado”. Incluso este miércoles, durante la sesión de control, Marlaska dejó abierta la posibilidad de renunciar: “si la víctima no se ha sentido protegida, dimitiré”.
En el PP recuerdan que el ex DAO, José Ángel González, ha sido un hombre de confianza para Marlaska desde que este asumió Interior en 2018. Esta relación también es reconocida dentro del Gobierno, donde admiten que era uno de sus colaboradores más cercanos.
Nada más asumir el Ministerio tras la moción de censura, Marlaska promovió a González desde un puesto en Aragón hasta el número dos de la Policía, inmediatamente debajo del director general.
El ministro incluso modificó en 2024 la normativa vigente para evitar que González se jubilase al cumplir 65 años, mediante una medida incluida en un decreto de ayudas por la Dana.
El PP busca esclarecer cómo pudo presentarse una querella contra González el 9 de enero sin que nadie en Interior, ni en Asuntos Internos, detectase que existía una denuncia por “agresión sexual con penetración”.
Marlaska, en cambio, ha asegurado que no “tuvo conocimiento” hasta que el caso se hizo público este martes. “En cuanto se supo, se habría solicitado la renuncia y el cese inmediato, como sucedió ayer”, defendió en los pasillos del Congreso.
La denuncia también menciona la participación del comisario Óscar San Juan, quien fue director adjunto operativo hasta este martes y es un mando muy cercano a González.
“¿Le interponen una querella al DAO y el ministro no está al tanto?”, se cuestionaban fuentes del PP, que no creen que uno de los ministerios más informados ignorara que desde abril González y su entorno presionaban a la víctima.
Según la querella, el 13 de julio de 2025, semanas después de la supuesta violación, el segundo de González tuvo una conversación telefónica con la víctima ofreciéndole que “eligiera el destino o puesto de trabajo que deseara y que, cuando lo decidiera, lo comunicara por WhatsApp”.
Los populares no creen que estos eventuales movimientos se hayan realizado sin conocimiento de la cúpula de Interior.
Ofensiva total
Durante la sesión de control del miércoles, Marlaska fue el blanco principal de las críticas del PP.
“Hoy Marlaska no debería estar sentado en el banco azul. Es nauseabundo. Todo un ministro del Interior protegiendo una violación”, manifestó el secretario general del PP, Miguel Tellado, en una pregunta dirigida a la vicepresidenta, María Jesús Montero.
El número dos del PP concluyó que la izquierda “está en contra de ocultar el burka pero a favor de encubrir una violación”.
La tensión subió hasta el final después de que la diputada del PP, Miriam Guardiola, acusara: “lo sabía y lo ocultó”.
“Tiene localidades próximas a Madrid donde podrán actuar, me refiero a Móstoles”, en alusión al presunto caso de acoso sexual que afectaría al alcalde del sur de Madrid.
La respuesta de Marlaska fue seguida por un extenso aplauso, cercano a los dos minutos, desde la bancada socialista, que intentó acallar los gritos de “dimisión” provenientes de PP y Vox.
Las acusaciones de encubrimiento molestaron al ministro de Transportes, Óscar Puente, quien sentado junto a Marlaska, desafió a los populares a repetir esas acusaciones fuera del Congreso, dado que en el hemiciclo las expresiones gozan de la inviolabilidad parlamentaria.
“Díganlo fuera y nos vemos en los Tribunales”, concluyó Puente.

