Zapatero encabeza las gestiones entre el Departamento Internacional del Comité Central del PCCh y los partidos españoles

Aunque la diplomacia china más visible se canaliza a través del Ministerio de Exteriores, existe otro agente menos conocido pero clave en la proyección internacional de Pekín: el Departamento Internacional del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh).
No se trata de un órgano estatal, sino de uno perteneciente al omnipresente Partido, y ahí reside su relevancia. Su papel no es representar a China como nación, sino establecer vínculos con diferentes formaciones políticas, gobiernos y élites de poder en todo el mundo. Esto lo ejecuta paralelamente, y en muchas ocasiones por delante, de la diplomacia institucional tradicional.
A finales del mes pasado, Ma Hui, viceministro de esta entidad —que funciona como canal ideológico del PCCh hacia el exterior—, lideró una misión oficial a España acompañado de una delegación de altos cargos chinos. Su primera reunión no fue casual ni meramente de protocolo: fue recibido por un viejo conocido, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el interlocutor español más habitual de Pekín.
Ma, diplomático veterano que desempeñó funciones como embajador en Cuba, mantiene desde hace años una relación fluida con el exdirigente socialista, tanto en Madrid como en Pekín, donde Zapatero aparece frecuentemente en foros y conferencias auspiciados por entidades ligadas al PCCh.
En julio de 2024, los canales oficiales chinos difundieron un encuentro entre ambos en Pekín que también contó, en segundo plano, con la presencia de Marta Betanzos, la actual embajadora española en China. Este hecho evidencia hasta qué punto se diluyen las fronteras entre la diplomacia oficial y las redes partidistas cuando actúa el PCCh.
Hasta la fecha, Pedro Sánchez ha realizado tres visitas a China como presidente del Gobierno y prepara un cuarto viaje previsto entre el 13 y el 15 de abril para buscar nuevas inversiones y facilitar la entrada de empresas españolas.
Aunque la relación con el Gobierno y Zapatero es especialmente estrecha, Ma no restringe su agenda a un único espectro político. El Departamento Internacional del PCCh mantiene vínculos estables con más de 600 partidos y entidades de todos los continentes: desde formaciones comunistas hasta partidos conservadores, nacionalistas o socialdemócratas. No pretende afinidad ideológica sino acceso, interlocución y capacidad de influencia sobre quienes ejercen o pueden ejercer el poder. En un sistema donde el Partido está por encima del Estado, esta oficina concentra un poder considerable.
«Queremos aprender aún más en gestión del Estado»
Durante su estancia en Madrid, Ma fue recibido por el vicesecretario general del Partido Popular, Alberto Nadal, así como por el secretario de Relaciones Internacionales, Ildefonso Castro. También sostuvo encuentros con Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España, y con el vicepresidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Santiago Lucas-Torres. La agenda incluyó un desplazamiento a Barcelona, donde fue recibido por Albert Dalmau, presidente en funciones del Gobierno autonómico catalán.
Fuentes diplomáticas indicaron a este periódico que uno de los objetivos principales del viaje fue la presentación del próximo Plan Quinquenal de Pekín, la hoja de ruta que definirá el desarrollo económico y social de la potencia asiática entre 2026 y 2030. China es actualmente el único país en el mundo que mantiene un sistema de planificación centralizada ininterrumpido desde hace más de setenta años, adaptándolo y reformulándolo según cada etapa.
Este plan supera un mero catálogo de objetivos económicos, pues representa la declaración estratégica del PCCh para consolidar lo que denomina «modernización socialista», un concepto que combina un férreo control político, ambiciones tecnológicas y proyección internacional. En sus reuniones, Ma subrayó que China ya no busca solo altas tasas de crecimiento, sino un modelo económico «sostenible, equilibrado y de alta calidad», impulsado por la innovación y la inversión científica y tecnológica.
Pekín apunta a influir en todas las siglas y mostrarse como fiable
La delegación liderada por Ma también asistió a un foro organizado por Cátedra China, un think tank estrechamente vinculado a Pekín. Estos espacios, situados entre el análisis académico y la diplomacia paralela, se han convertido en plataformas esenciales para la narrativa china en Europa.
«El Partido Comunista está dispuesto a intensificar los intercambios y la cooperación con los partidos políticos españoles, profundizar el aprendizaje mutuo en gobernanza y administración estatal, y promover la colaboración práctica y el entendimiento entre los pueblos», declaró Ma en un foro en el que fue respaldado por el embajador chino en Madrid, Yao Jing.
Este lenguaje cercano y conciliador oculta una clara ambición: extender la idea de que Pekín representa, frente a los excesos del presidente estadounidense Donald Trump, la única superpotencia estable y fiable, y normalizar su presencia en los centros de decisión política europeos.
Durante el mandato de Xi Jinping, el Departamento Internacional del PCCh ha aumentado su peso. El líder chino ha transformado este organismo en una de las herramientas más efectivas de la propaganda del partido.
España se ha consolidado como una parada habitual para esta diplomacia que Pekín intensifica en Europa. Se trata de una estrategia paciente y detallista que, como señala un ex cónsul español en China, persigue ejercer influencia política a largo plazo en un país clave del flanco sur de la UE. España aparece en el radar de Pekín como una pieza valiosa dentro del tablero europeo.

