Identificación de incendios forestales en España: niveles de emergencia, fases y categorías según su tamaño

Estos sistemas facilitan la gestión de los recursos para la extinción de incendios y evalúan la peligrosidad de las llamas

Incendio forestal en el termino municipal de Sentmenat (Barcelona). (Quique García/EFE)

Este verano las llamas han azotado con intensidad España. Según el Sistema de Información de Incendios Forestales de la Comisión Europea (EFFIS) del programa Copernicus, entre el 1 de enero y el 1 de julio se han quemado en el país más de 50.000 hectáreas. En particular, el incendio de Los Gallardos (Almería) ha sido especialmente grave, con al menos 11 víctimas mortales entre quienes intentaban escapar del fuego.

Con la finalidad de administrar eficazmente los recursos de extinción, existe un sistema que clasifica los incendios según su peligrosidad. Además, se definen diferentes fases conforme avanza el fuego y se catalogan según su tamaño. Esto permite coordinar los operativos de emergencia, que pueden involucrar cientos o incluso miles de efectivos en función del escenario.

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Niveles de emergencia en incendios forestales

Los incendios forestales se ordenan en cuatro niveles operativos, del 0 al 3, de acuerdo a su gravedad, el peligro que representan para la población e infraestructuras y el control disponible sobre el fuego en ese momento.

Bomberos actúan ante el incendio originado este miércoles en Gavà (Barcelona). (Quique García/EFE)
  • Nivel 0: gestionado a nivel autonómico. No implica riesgo para personas ni infraestructuras y puede ser extinguido con los medios regionales. Solo se afectan terrenos forestales.
  • Nivel 1: también se maneja a nivel autonómico. Se activa cuando hay peligro para viviendas o infraestructuras, lo que puede conllevar medidas preventivas como evacuaciones puntuales.
  • Nivel 2: requiere cooperación entre comunidades autónomas y Gobierno central. Se desencadena cuando la respuesta autonómica es insuficiente, siendo necesario el apoyo estatal de unidades como la Unidad Militar de Emergencias (UME) o las brigadas BRIF dependientes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). En esta situación, se pueden producir daños graves o riesgo para personas, propiedades y entornos naturales valiosos.
  • Nivel 3: se asume el mando directo del Gobierno nacional. Es el nivel máximo de emergencia y señala un peligro severo para la población o por la dimensión del incendio.
Vivienda alcanzada por el incendio en la localidad de Calonge (Girona), este domingo. (David Borrat/EFE)

Etapas de los incendios forestales

Según el grado de evolución del fuego, se establecen variadas fases que también sirven para coordinar los recursos dedicados a la extinción:

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  • Activo: las llamas se desplazan y aumenta la superficie afectada. En esta fase se emplean todos los medios disponibles y se realiza un seguimiento constante.
  • Estabilizado: el fuego aún no está controlado, pero progresa dentro de las líneas de contención, delimitadas por cortafuegos o áreas húmedas, entre otras. Fuera de esta zona no hay frentes activos. Es imprescindible mantener una vigilancia estricta, pues puede reactivarse.
  • Controlado: el perímetro está dominado, aunque persisten llamas en su interior. Los equipos realizan refresco y control continuos.
  • Extinguido: no hay llamas, con el fuego totalmente apagado y sin riesgo de reactivación.
Un vehículo de Bomberos circula por una carretera calcinada por las llamas próxima a la localidad de Calonge (Girona), este domingo. (David Borrat/EFE)

Tipos de incendios según su extensión

Igualmente, los incendios forestales se dividen según el número de hectáreas quemadas. Se reconocen tres categorías:

  • Conato: incendios con un tamaño inferior a una hectárea.
  • Incendio: tamaño entre 1 y 500 hectáreas.
  • Gran incendio forestal (GIF): superficie > 500 hectáreas. Según explicó Valentín Gómez Mampaso, ingeniero de montes y portavoz del Instituto de la Ingeniería de España en una entrevista con Infobae, en España ha aumentado notablemente la cantidad de GIF. El año pasado, por ejemplo, se contabilizaron más de 60, cuando lo habitual ronda entre 15 y 20.

Incendios de sexta generación

Dentro de los grandes incendios forestales, generan especial preocupación los de sexta generación, caracterizados por comportamientos extremos que desarrollan una intensidad y velocidad de propagación tan elevadas que alteran las condiciones atmosféricas circundantes.

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Las llamas avanzan con fuerza en el incendio de Los Gallardos (Almería), donde los bomberos se encuentran realizando tareas de extinción. (Plan INFOCA/X)

A diferencia de los incendios tradicionales, estos no solo dependen de factores externos como viento, temperatura o humedad, sino que también son capaces de generar su propia dinámica meteorológica, lo que los vuelve mucho más impredecibles y difíciles de dominar, incluso con extensos despliegues terrestres y aéreos.

Este tipo de fuegos suelen darse cuando coinciden varios factores: acumulación considerable de vegetación seca por abandono rural, olas de calor cada vez más intensas y duraderas, sequías prolongadas y vientos fuertes.

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La gran cantidad de energía liberada origina columnas de humo y aire caliente que se elevan rápidamente, formando nubes convectivas conocidas como pirocúmulos o, en situaciones extremas, pirocumulonimbos. Estas nubes pueden provocar ráfagas erráticas de viento, descargas eléctricas e incluso iniciar nuevos focos a varios kilómetros.

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