Valencia: Calle emblemática del barrio del Carmen con historia y varios nombres a lo largo del tiempo

Un paseo por esta vía basta para revelar cómo el pasado artesanal y cultural de Valencia sigue vivo en pleno casco antiguo

Foto: Una de las calles con más encanto de Valencia. (Instagram/@valencia_megusta)
  • Parece el Vaticano, pero está en España: la iglesia valenciana con el doble de frescos de los que Miguel Ángel pintó en Roma
  • El restaurante en el que comer calçots fuera de Barcelona está en Castellón: sin babero ni guantes ni ceniza

En el corazón del barrio del Carmen, una de las áreas más antiguas de Valencia, se encuentra una calle angosta y llena de historia que ha visto cambiar su nombre a lo largo de los siglos y que mantiene viva la tradición artesanal de la ciudad. Quienes desean calles con encanto en Valencia o descubrir rincones históricos poco explorados hallan aquí un recorrido clave para entender la transformación urbana y social del casco antiguo.

Hablamos del Carrer de Baix, también conocida como Calle Baja, una de las vías más representativas del Carmen. Con acceso desde la plaza de Sant Jaume y salida hacia la plaza de l’Arbre, su nombre corresponde al desnivel respecto a la paralela calle de Dalt. No obstante, no siempre se llamó así: en 1400 se identificaba como calle Teixidors; en el siglo XVI recibió el nombre de Calderería o Caldereria Vella; y en el XIX adoptó la denominación Baja del Alfondech, que con el tiempo se acortó hasta quedar como se conoce hoy.

Historia, oficios y edificios destacados en el corazón del Carmen

Durante varios siglos, el Carrer de Baix en Valencia se distinguió por la concentración de talleres artesanales y las características cases d’escaleta. A principios del siglo XIX, albergó el conocido Mesón de la Piedra en el número 41, mientras que en el número 8 se establecieron los cuarteles de El Rey, única presencia militar documentada en el barrio. Además, aquí se construyó el palacio de Francisco Martínez de la Raga, edificio que aún permanece en pie y funciona como residencia de ancianos Palacio de Raga; en sus cercanías vivieron familias destacadas como los Gauna.

La actividad comercial también definió su identidad. Hacia 1880 se instaló La Industrial Valenciana, una fábrica de abanicos impulsada por caldera de vapor, y en 1888 Fernando Téllez fue nombrado contrastador de oro y plata, utilizando la marca Rat Penat en sus creaciones. Durante el siglo XX sobresalieron negocios como Casa Pinazo y Casa Insa, referentes en artículos para fiestas y disfraces, además de comercios como Confecciones Albarracín. El legado del zapatero Ricardo Barceló, proveedor de botas para jugadores del Levante y del Valencia Club de Fútbol, así como el popular Bar Carxofa, reconocido por sus carxofes a la brasa, refuerzan el carácter familiar de esta calle. Una placa en el número 40 conmemora el nacimiento del pintor Josep Renau, sumando una dimensión cultural que convierte esta vía en una parada esencial para conocer el patrimonio urbano del Carmen.

  • Parece el Vaticano, pero está en España: la iglesia valenciana con el doble de frescos de los que Miguel Ángel pintó en Roma
  • El restaurante en el que comer calçots fuera de Barcelona está en Castellón: sin babero ni guantes ni ceniza

En pleno barrio del Carmen, una de las zonas con más historia de Valencia, existe una vía estrecha y cargada de memoria que ha cambiado de nombre a lo largo de los siglos y que conserva la esencia artesanal de la ciudad. Quienes buscan calles con encanto en Valencia o rincones históricos poco conocidos encuentran aquí un itinerario imprescindible para comprender la evolución urbana y social del casco antiguo.

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