Guardiola confirma que Vox sigue siendo su «prioridad» aunque rechaza sus propuestas radicales

La líder del PP considera «sumamente difícil» que el PSOE opte por la abstención, algo que promueve el alcalde de Mérida

Guardiola y “la última llamada” a Vox para cerrar una investidura: “Espero una respuesta”

A María Guardiola le queda un margen de maniobra reducido. A pesar del aumento de la tensión dialéctica en los últimos días entre ambos partidos y de que no se ha realizado ninguna reunión desde la constitución de la Asamblea de Extremadura, donde se evidenció públicamente la falta de acuerdo, la candidata oficial a la investidura de la Junta de Extremadura mantiene como meta alcanzar un acuerdo «razonable» de gobierno con Vox. «Ha sido siempre su objetivo, desde la noche electoral», defiende su equipo más próximo, que recuerda cómo fue ella quien, el 8 de enero, ofreció por primera vez al partido de Abascal formar parte del gobierno. De hecho, ya estuvieron integrados durante el primer año de la legislatura anterior, con un consejero (contaban con cinco diputados). Ahora, tras la convocatoria anticipada de elecciones del 21 de diciembre debido a la ausencia de presupuestos durante dos ejercicios seguidos, cuentan con once escaños.

Como adelantó EL MUNDO el viernes, Vox exige cuatro consejerías (Agricultura, Economía, Industria e Interior), incluyendo una vicepresidencia y el control de diversos organismos públicos, como Canal Extremadura TV y radio. Además, piden la limitación a no superar nueve (las actuales) las consejerías para no «incrementar el gasto público» y la eliminación de la Secretaría de Igualdad, cuyo responsable (la jueza María del Ara Sánchez) posee rango de consejera. El PP extremeño continúa considerando la propuesta «desproporcionada». Simultáneamente, la otra gran dificultad para el entendimiento es el programa que Vox pretende implementar «al cien por cien» en caso de integrarse en el Gobierno de Extremadura. Esto se traduce en la derogación de la Ley extremeña LGTBI, la eliminación de subvenciones a sindicatos y patronales, la no aplicación de la agenda 2030 en Agricultura y el control de la inmigración de menores, siendo esta última cuestión la que sirvió como argumento para abandonar todos los gobiernos de coalición con el PP en el verano de 2024.

Ayer, Óscar Fernández, ex candidato de Vox en Extremadura, acusó a los populares de «filtrar, manipuladas y falseadas convenientemente», sus «primeras posturas en los intentos de negociación». «Al igual que en las negociaciones de 2023. Así no avanzamos», escribió en sus redes sociales, añadiendo: «Ya no nos engañan ni una sola vez más».

El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez, en un acto el pasado 4 de septiembre de 2025.

A pesar de estos obstáculos para lograr un pacto (Guardiola solicitó una reunión con Vox hace dos semanas sin haber recibido respuesta), la presidenta extremeña se siente capaz de intentar un último acercamiento: «La presidenta está enfocada en negociar el acuerdo PP-Vox para conformar un gobierno que refleje la voluntad expresada en las urnas el 21-D. Esa es la realidad y la prioridad», señalan desde su círculo de asesores, que ayer observaron con sorpresa la posición del alcalde de Mérida, el socialista Antonio Rodríguez Osuna, quien propuso a Guardiola que, en caso de fracasar la negociación «con su socio prioritario», abra la puerta al PSOE de Extremadura para buscar un pacto de legislatura, idea ya planteada al día siguiente de los comicios por Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta. Osuna tiene una gran influencia en el partido, dado que es el cargo institucional con mayor peso obtenido en las urnas por los socialistas en Extremadura. Al estar descartado para la sucesión (lo que le permite expresarse con libertad), encabeza un movimiento que empieza a percibirse como positivo entre ciertos sectores del PSOE regional, especialmente aquellos alejados del discurso oficial de sanchismo, que actualmente dirige la gestora socialista mediante el delegado del Gobierno, José Luis Quintana, íntimo amigo de Pedro Sánchez. Tras la propuesta del alcalde emeritense, este matizó su postura: «Pueden llamarnos y nos sentamos».

Parece que algo está en movimiento dentro del PSOE de Extremadura, conscientes también de que una repetición electoral los cogería nuevamente desprevenidos y sin líder ni cabeza de lista clara, aunque, según ha informado EL MUNDO, se busca un candidato de consenso (la ex presidenta de la Asamblea, Blanca Martín, es la mejor posicionada) para evitar unas primarias. La cuestión será si este sector, que apuesta por la abstención y un acuerdo de legislatura con Guardiola (pactos en Sanidad, Educación…), consigue imponerse sobre el ala más sanchista, que todavía mantiene un peso considerable en Extremadura. Por ejemplo, el secretario provincial de Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina, quien podría perfilarse como sucesor de Gallardo, reiteró ayer su postura rotundamente contraria a un acuerdo con el PP.

Por este motivo, el PP extremeño, ante esta división dentro del PSOE, considera «muy complicado» que prospere su abstención y opta por intensificar las negociaciones con Vox para evitar nuevas elecciones que, agotando los plazos, podrían celebrarse el 21 de julio. Desde Génova respaldan esta línea de los populares extremeños pues, aunque prefieren gobernar en solitario, ven improbable que PSOE o Vox se abstengan «sin contraprestaciones» y respaldan la negociación con el partido de Abascal.

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