La Clínica Universidad de Navarra participa en un estudio que busca participantes mayores de 6 años y con diagnóstico de alergia por la proteína parvalbúmina para demostrar que estos derivados pueden ser tolerados sin provocar reacciones adversas
La Clínica Universidad de Navarra colabora en una investigación enfocada en productos derivados del surimi dirigidos a personas alérgicas al pescado. Este proyecto, financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, aspira a comprobar que estos derivados son tolerables sin desencadenar reacciones en adultos y niños a partir de seis años con diagnóstico previo, proponiendo así una opción nutricional segura.
En España, el consumo de pescado es la cuarta causa más común de alergia alimentaria en la infancia temprana y afecta a un 12,2% de los niños menores de dos años. Esta proporción se mantiene estable en los adultos, sin un aumento significativo con la edad.
El 90% de los pacientes presentan sensibilización a la parvalbúmina, una proteína abundante especialmente en pescados blancos, que posee una alta reactividad cruzada entre especies. Por ello, el manejo habitual es la evitación de este alimento. “El inconveniente de eliminarla prolongadamente es la necesidad de modificar sustancialmente la dieta, lo que conlleva un impacto nutricional desfavorable, dado que el pescado aporta nutrientes esenciales difíciles de obtener en cantidades comparables mediante otras fuentes, tales como ácidos grasos omega-3, proteínas de calidad superior y vitaminas específicas”, explica la Dra. Laura Argiz, experta en Alergología de la Clínica Universidad de Navarra.
El seguimiento clínico contempla un control en consulta mediante pruebas cutáneas regulares. Las provocaciones sistemáticas con diversas especies podrían perfeccionar el diagnóstico, pero la severidad de posibles reacciones aconseja evitarlas. Esto implica que actualmente no existen opciones seguras y sostenibles para suplir las necesidades nutricionales de estos pacientes.
Este contexto motiva el estudio, que excluye los casos con alergia a anisakis. Su objetivo inicial es proporcionar una alternativa segura para el consumo habitual. A largo plazo, los investigadores contemplan que este consumo también pueda ejercer un efecto inmunomodulador, es decir, que facilite la tolerancia al pescado en fases futuras. “Este planteamiento es similar a la inmunoterapia usada con otros alimentos, como el huevo, aunque en el caso del pescado aún se encuentra en estadios preliminares”, añade la Dra. María José Goikoetxea, especialista del Departamento de Alergología de la Clínica Universidad de Navarra.
Surimi con menos parvalbúmina
El surimi es una técnica japonesa tradicional para conservar pescado, que consiste en procesar pescados blancos mediante procedimientos industriales, donde se limpian y trituran los lomos hasta obtener una pasta. Investigaciones previas, incluyendo estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han evidenciado que, tras este procesamiento, la presencia de parvalbúmina disminuye y se reduce su capacidad para desencadenar una respuesta inmunológica adversa. Por ejemplo, algunos pacientes toleran el atún en conserva, ya que parece que el proceso industrial atenúa su alergenicidad.
Esta modificación proteica no se logra mediante los métodos caseros de cocción tradicionales, dado que no alcanzan las condiciones necesarias de presión y temperatura, lo que explica la carencia de alternativas efectivas para el manejo de estas alergias en la práctica clínica actual.

