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- Autor, Daniel Bush
- Título del autor, Corresponsal en Washington
- 13 febrero 2026, 13:48 GMTActualizado 2 horas
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El presidente estadounidense, Donald Trump, definió el jueves su severa reducción de políticas sobre cambio climático como un triunfo político frente a la agenda ambiental "radical" del Partido Demócrata, retomando un discurso que los republicanos han empleado en anteriores procesos electorales y que podrían utilizar para las cruciales elecciones intermedias de noviembre.
Este anuncio en la Casa Blanca representó una de las acciones más trascendentales de su segundo mandato. El mandatario declaró que anula una "declaración de peligro" emitida durante la era Obama en 2009, la cual afirmaba que la contaminación afecta la salud pública y el medio ambiente.
Por casi 17 años, Estados Unidos se ha apoyado en ese hallazgo científico como base jurídica para formular normas que limitan las emisiones procedentes de vehículos, centrales eléctricas y otras fuentes de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento planetario.
"Esta regulación radical fue la base legal de la Nueva Estafa Verde", afirmó Trump, empleando un término común entre los republicanos para referirse a las políticas ambientales y climáticas demócratas.
Quien ha calificado el cambio climático como "engaño" y "estafa", desestimó el sustento científico de la norma de Obama, en declaraciones que, en ciertos momentos, parecieron expresar una victoria sobre sus rivales demócratas.
Esta declaración evidencia que, para el presidente, el asunto tiene dimensiones tanto políticas como científicas.
Trump enfatizó las consecuencias económicas de derogar dicha declaración, sosteniendo que favorecer los combustibles fósiles frente a las energías limpias permitirá reducir los costos energéticos para los consumidores en Estados Unidos.
El presidente aseguró que la anulación de la declaración pondrá fin al "mandato" de vehículos eléctricos impuesto por su predecesor, el expresidente Joe Biden.
Durante la gestión de Biden, el Congreso promulgó una ley que amplió la red nacional de carga para vehículos eléctricos y creó incentivos fiscales que disminuyen el precio de estos automóviles, aunque no contempló ninguna disposición que obligue a los consumidores a adquirirlos.

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Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), realizó el anuncio junto al presidente y calificó el dictamen científico de 2009 como el "santo grial de la religión del cambio climático".
Ambos presentaron la revocación como un ataque contra las regulaciones federales "autoritaria"s, un mensaje que los republicanos han sostenido durante largo tiempo: la burocracia está impidiendo el avance económico.
Zeldin sostuvo que las políticas climáticas previas "ahogaron sectores enteros de la economía estadounidense".
Esta resolución es "el acto de desregulación más grande en la historia de Estados Unidos", afirmó.
Por otro lado, el desmantelamiento generó indignación entre demócratas y organizaciones ambientalistas, quienes advirtieron que afectaría negativamente la capacidad de Estados Unidos para enfrentar el cambio climático.
"Seremos menos seguros, menos saludables y menos capaces de combatir el cambio climático, todo para que la industria de los combustibles fósiles aumente sus ganancias", escribió el expresidente Barack Obama en redes sociales.
Durante su primer mandato, Trump revirtió varias regulaciones energéticas y ambientales de la era Obama. Además, retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre Clima, un pacto global para reducir emisiones, contrarrestar el aumento del nivel del mar, los desastres naturales y otros problemas exacerbados por el calentamiento global.
Al inicio de su segundo mandato, Trump reiteró esta medida al anular la decisión de Biden de reincorporar a Estados Unidos al acuerdo climático internacional.
En años recientes, la política climática en Estados Unidos ha tenido grandes cambios según el presidente en funciones. Sin embargo, el anuncio del jueves constituía la acción más amplia hasta la fecha de Trump para desmontar las políticas climáticas promovidas por sus predecesores demócratas.
Asimismo, reavivó una contienda electoral de previas elecciones nacionales, enfrentando a Trump contra los demócratas en el Congreso que respaldan propuestas climáticas y ambientales amplias, conocidas como el "Green New Deal" o "Nuevo Acuerdo Verde".

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Queda por determinar si esta estrategia de reducción en las medidas climáticas favorecerá a los republicanos en las elecciones intermedias de noviembre, que definirán quién controla el Congreso durante el resto del período de Trump.
Este tema rara vez ha sido una prioridad para los votantes según las encuestas de salida de las presidenciales de 2024, donde la economía y el costo de vida suelen ocupar los primeros lugares.
Tal vez pensando en ello, Trump intentó argumentar que la decisión del jueves ahorrará a los consumidores miles de dólares en la compra de un automóvil nuevo, pero varios ambientalistas se muestran escépticos respecto a esta afirmación.
Trump y un gran número de republicanos también han sostenido que las políticas climáticas demócratas son extremas y desconectadas de la opinión pública.
Sin embargo, las encuestas muestran que una proporción creciente de estadounidenses manifiesta preocupación por el calentamiento global, lo que podría representar un reto para los republicanos que defienden el historial climático de Trump en noviembre.
En Estados Unidos, el 63% de la población asegura estar preocupada por el calentamiento global, mientras que el 37% afirma no estarlo, según una encuesta de 2024 realizada por el Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de la Universidad de Yale.

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Un sondeo de Gallup de 2025 indicó que un 48% récord de adultos estadounidenses considera que el calentamiento global será una amenaza grave durante su vida, un aumento frente al 25% reportado en 1997.
Durante la rueda de prensa del jueves en la Casa Blanca, Trump rechazó responder si le preocupaba que su decisión fuera impopular entre la ciudadanía, alegando que el país estaría mejor sin las regulaciones climáticas anteriores.
Esa era está "muerta y enterrada", concluyó.

