Revisar el móvil apenas despertar puede alterar el equilibrio hormonal y aumentar la ansiedad, según advierte el especialista

El uso del teléfono móvil ha cambiado la forma en que muchas personas comienzan su día. Para millones, consultar la pantalla del dispositivo se ha convertido en una rutina automática apenas suena la alarma. Aunque este hábito parece inofensivo e incluso necesario en el día a día, en realidad tiene efectos menos evidentes sobre la salud física y mental.
La conexión entre tecnología y bienestar ha sido objeto de estudio en años recientes, con expertos alertando sobre las posibles repercusiones de la exposición temprana a dispositivos electrónicos. En este marco, el doctor Antelm Pujol, reconocido por difundir contenidos médicos en redes sociales, ha puesto la atención en un punto concreto: el impacto de revisar el móvil justo al despertar.
Mirar el teléfono móvil inmediatamente después de despertar puede provocar consecuencias inesperadas en la ansiedad y el equilibrio hormonal, según explica el doctor Antelm Pujol en su cuenta de TikTok (@thefitmedstudent). “Este es el error que más eleva tu cortisol”, advierte, señalando que la acción habitual de consultar el dispositivo al abrir los ojos incrementa significativamente esa hormona ligada al estrés.
El móvil activa el cortisol
El cortisol, conocido como “la hormona del estrés”, juega un rol clave en la respuesta fisiológica del cuerpo ante situaciones de alerta. Aunque muchos creen que la principal causa del pico de cortisol es el consumo de café por la mañana, el especialista señala que no es así.
“Sabemos que tomar café justo después de despertar no eleva los niveles de cortisol”, asegura Pujol, indicando que el verdadero efecto proviene de otra fuente: la combinación de estímulos y luces emitidas por la pantalla.

El hábito de revisar el móvil nada más despertar está vinculado con la necesidad de estar al tanto de noticias o responder mensajes pendientes, pero pocos analizan cómo esta conducta se integra en el funcionamiento biológico diario. Frente a un aluvión de notificaciones, mensajes y alertas, el cerebro pone en marcha mecanismos de respuesta rápida ante estos estímulos, lo cual incrementa la sensación de alerta y, en algunas ocasiones, genera ansiedad.
El médico enfatiza que este gesto habitual genera un doble impacto negativo al comenzar el día. En primer lugar, “recibimos mucha información de manera abrupta, lo que provoca un estímulo dopaminérgico intenso”. A esto se añade la exposición a luces azules, que influyen directamente en la producción hormonal por parte de la retina, como la melatonina y el cortisol.
Luz natural para regular las hormonas
La exposición a luces artificiales, en especial las de las pantallas, altera los ritmos circadianos y puede afectar la calidad del sueño, según distintas investigaciones. Aunque las redes sociales y las aplicaciones de mensajería son parte habitual de la rutina matinal, los expertos insisten en que debe considerarse el posible impacto negativo de esta práctica.
La sobrestimulación al empezar el día puede mermar la capacidad de concentración y generar una sensación prematura de fatiga, según indican profesionales de la salud mental. Por ello, modificar este primer hábito puede tener un efecto positivo tanto en el estado de ánimo como en la energía durante las siguientes horas.
Descubre cómo algunos hábitos sencillos al inicio de la mañana impactan en el aprendizaje y el manejo del estrés
Frente a este escenario, Pujol propone una opción sencilla para quienes buscan reducir la respuesta hormonal y manejar mejor sus episodios de estrés y ansiedad durante el día. Recomienda que “la exposición a la luz solar tras despertar es una herramienta eficaz para regular las hormonas, especialmente el cortisol”.
Incorporar pequeños cambios, como esperar unos minutos antes de mirar el teléfono y buscar luz natural, puede ayudar a comenzar el día con un mejor equilibrio hormonal y emocional. La recomendación de buscar la luz solar en lugar de la artificial del móvil apunta a restaurar el ritmo biológico natural. Esta práctica favorece también la regulación de los ciclos de vigilia y sueño, promoviendo una mejor adaptación a las demandas diarias y contribuyendo al bienestar general.

