El PP evalúa en Aragón la posibilidad de gobernar sin Vox mientras el PSOE analiza el desgaste del Ejecutivo de Sánchez

Pedro Sánchez, Pilar Alegría, Jorge Azcón y Alberto Núñez Feijóo.

El PP parte como favorito para imponerse en las elecciones de Aragón, aunque necesitaría formar alianza con Vox para que Jorge Azcón pueda repetir mandato como presidente autonómico.

El PSOE, encabezado por Pilar Alegría, sufre un desgaste considerable que se refleja en las encuestas, emulando el resultado obtenido en Extremadura.

Vox continúa en fase de crecimiento y su avance condiciona la gobernabilidad del PP, tanto en Aragón como en otras regiones autónomas.

La fragmentación y debilidad de la izquierda situada a la izquierda del PSOE, junto con una baja participación, dificultan su capacidad competitiva en Aragón.

Si se confirman las expectativas reflejadas en todas las encuestas y los datos que manejan los partidos, el PP ganará hoy las elecciones en Aragón, pero necesitará un acuerdo con Vox para que Jorge Azcón sea investido presidente autonómico por segunda ocasión.

Asimismo, si se cumplen esos pronósticos, el PSOE encabezado por la exministra Pilar Alegría enfrentará una caída significativa similar a la que sufrió en diciembre en Extremadura, evidenciando el desgaste sufrido por el partido.

Vox demostrará nuevamente que continúa en una clara etapa de ascenso a nivel nacional, hasta el punto de influir en el futuro del PP en las comunidades autónomas y, presumiblemente, en las próximas elecciones generales.

Del mismo modo, el espacio político a la izquierda del PSOE mostrará de nuevo su fragilidad, agravada por la división con la que se presenta a los comicios, tal como sucedió en Extremadura. Este fenómeno podría repetirse en Castilla y León en marzo, y en Andalucía durante mayo o junio.

El ciclo electoral iniciado por el PP culmina este domingo en Aragón. Los populares evalúan sus posibilidades de gobernar sin Vox, mientras los socialistas valoran el marcado desgaste que afecta a Pedro Sánchez y que se extiende a las distintas comunidades.

Los seguidores de Alberto Núñez Feijóo plantearon esta cita como una oportunidad para desvincularse de Vox. Sin embargo, tal como se observó en Extremadura, podrían verse forzados nuevamente a ceder frente a Santiago Abascal para mantener sus gobiernos autonómicos.

El PP también aspiraba a demostrar la debilidad del PSOE de Sánchez, algo que según todas las encuestas parece que logrará.

Esto se debe, entre otras razones, a que los socialistas se presentan con Alegría como cabeza de lista, quien fue portavoz de Sánchez en el Gobierno hasta hace poco más de un mes.

Es una candidata que lleva la etiqueta de pertenecer al núcleo duro del líder socialista y está obligada a defender medidas de Sánchez que le pasan factura en las urnas, como la nueva propuesta de sistema de financiación y otros acuerdos con los independentistas catalanes.

El previsible fracaso del PSOE evidenciará la fragilidad de Sánchez y la intensificará, aunque no comprometerá su intención de mantenerse en La Moncloa hasta 2027, según afirmaciones de su entorno.

De hecho, en diciembre evitó hacer un balance público del fracaso en Extremadura, y hasta ahora no lo ha realizado.

Lo mismo ocurrirá cuando los socialistas sufran el golpe en Castilla y León y Andalucía. Incluso es posible que esta situación se repita en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2027.

En realidad, a Sánchez no le preocupan esos comicios, sino su permanencia en la Presidencia, y para ello necesita concretar pactos en el Congreso que debilitan al PSOE en varias comunidades.

Por esta razón, Sánchez realizó algo hasta ahora inédito: nombrar a ministros de su Gobierno como candidatos autonómicos, aun cuando esto implique trasladar su desgaste a esos territorios o saltarse las estructuras del PSOE regionales.

Pilar Alegría es el ejemplo más claro, aunque el mismo patrón sigue María José Montero, Diana Morant y Óscar López, entre otros.

De esta forma, Sánchez mantiene el control del partido en estas regiones para prevenir la disidencia tanto ahora como después de que termine su etapa en la Presidencia.

Alegría y los demás ministros candidatos constituyen la cuota a pagar para evitar enfrentamientos internos y las críticas de las baronías.

El antecedente en Extremadura

Los socialistas intentaron movilizar al electorado de izquierda apelando al miedo a la ultraderecha y a la posibilidad de que accediera a los gobiernos autonómicos.

En Extremadura, esta estrategia fracasó y estudios posteriores muestran que un porcentaje de antiguos votantes del PSOE ahora apoya a Vox. Es decir, que ese temor ya no existe.

La esperanza del PSOE recae en un elevado índice de abstención, que muy probablemente se repetirá hoy en Aragón. Su hipótesis es que, si consiguen movilizar a esos votantes en unas elecciones generales, podrán volver a gobernar.

Sin embargo, otros estudios apuntan que no solo el electorado de izquierdas se queda en casa, sino que la baja participación se debe a que las elecciones autonómicas son las menos atractivas para el votante: solo se registran niveles más altos cuando coinciden con las municipales.

Durante la campaña, Moncloa ha apoyado a Alegría con maniobras parlamentarias vinculadas a la subida de pensiones, utilizando el argumento de que la derecha vota en contra de esta medida.

Otro motivo de esperanza para el PSOE es que el crecimiento de Vox y la certeza de que Feijóo tendrá que pactar con Abascal, probablemente otorgándole la vicepresidencia, pueden generar inquietud en el PP por la imposibilidad de gobernar en solitario.

No obstante, algunos sondeos indican que Vox podría empatar con el PSOE en varias localidades e incluso los socialistas corren el riesgo de quedar como tercera fuerza.

El nerviosismo por el rápido avance de Vox también existe dentro del PP, pero sus líderes afirman que es la formación conservadora tradicional la que mejor resiste en Europa el impacto de la extrema derecha.

Además, los barones del PP ya reconocen públicamente que no tienen inconveniente en que Vox participe en los gobiernos autonómicos.

Incluso consideran que para los de Abascal resulta beneficioso haber salido de los Ejecutivos regionales, pues evitan desgaste por la gestión y acuden limpios a los comicios.

Scroll al inicio