El cierre de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía y las limitaciones en otras rutas, como la que une la capital con Barcelona, han favorecido el aumento del uso del avión y el autobús como opciones temporales

El accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz, Córdoba, ha supuesto un punto de inflexión en el sistema de transporte español, al menos a corto plazo. El suceso, uno de los más graves en décadas recientes, provocó la muerte de 46 personas y dejó centenares de heridos tras la colisión entre dos trenes de larga distancia en un tramo de vía de alta velocidad. En cuestión de segundos, el descarrilamiento de varios vagones de un Iryo que cubría la ruta Málaga-Madrid, seguido del choque con un Alvia que viajaba en sentido contrario, derivó en una tragedia que ha forzado a detener completamente la principal conexión ferroviaria entre Madrid y Andalucía.
Desde ese momento, las líneas de alta velocidad que unen Madrid con ciudades como Sevilla o Málaga permanecen inhabilitadas. En la práctica, los trenes solo pueden circular hasta Córdoba, bloqueando uno de los corredores ferroviarios más concurridos del país. Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, ha dejado sin confirmar la reapertura que estaba prevista para este fin de semana. “No es posible fijar una fecha para restaurar el servicio original con plenas garantías de seguridad”, declaró Puente.
Hasta ahora, el tren había sido, con diferencia, el medio preferido por los españoles para desplazamientos de larga distancia. Así lo indicaban los datos de Renfe anteriores al accidente, los cuales mostraban que, en siete de los corredores principales del país —incluyendo las rutas entre la capital y Barcelona, Sevilla y Málaga— aproximadamente el 82% de los pasajeros elegía el tren en lugar del avión.
El plan alternativo de Renfe cubre solo el 17% de la demanda habitual
La empresa ferroviaria ha implementado un plan alternativo de transporte, activo desde el 19 de enero y basado en combinaciones de tren y autobús, para garantizar, aunque sea parcialmente, la movilidad entre Madrid y las principales ciudades andaluzas. Sin embargo, los datos oficiales revelan que estas medidas temporales no alcanzan a satisfacer la demanda usual de la alta velocidad. Según explicó el propio ministro en el Congreso de los Diputados, hasta el 1 de febrero, cerca de 40.000 pasajeros habían utilizado el plan alternativo, cifra que representa únicamente el 17% del flujo semanal habitual en este corredor.
Las palabras de Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, una de las víctimas fallecidas en el accidente ferroviario de Adamuz.
En contraste, han sido las aerolíneas y las empresas de transporte terrestre las que han reaccionado con rapidez. Desde el día siguiente al accidente, el número de pasajeros que optan por volar entre Madrid y Andalucía ha aumentado de forma notable. En total, avión y autobús han incorporado más de 32.000 viajeros adicionales en solo dos semanas, según datos proporcionados por empresas del sector, como Iberia y Socibus, al Diario de Sevilla. El transporte aéreo por sí solo ha ganado más de 27.000 pasajeros extra, mientras que la demanda de autobuses ha crecido aproximadamente un 70%.
El avión gana terreno en una ruta donde el tren tenía el 80% del mercado
Respecto a la ruta Málaga-Madrid, el tren dominaba claramente hasta ahora, con una cuota superior al 80%, según los datos recientes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. No obstante, la interrupción de la alta velocidad ha impulsado el protagonismo del transporte aéreo. En un plazo de apenas dos semanas, los vuelos entre ambas ciudades han sumado cerca de 14.500 pasajeros adicionales. Iberia y Air Europa han incrementado sus frecuencias y añadido miles de plazas extra para cubrir una demanda que, en varios días, ha superado la capacidad disponible.
Iberia, por ejemplo, ha sumado un vuelo diario más en la ruta, lo que ha implicado un aumento cercano al 50% en la oferta de asientos. Además, la aerolínea ha establecido un precio máximo de 99 euros para billetes en clase turista, con el fin de evitar incrementos excesivos. En ciertos momentos, la ocupación ha sido tan elevada que casi no quedaban billetes disponibles para toda la semana. Por su parte, Air Europa ha decidido extender el refuerzo de su operativa más allá de las fechas iniciales, añadiendo decenas de vuelos extras hasta mediados de febrero.

El AVE más lento Madrid-Barcelona deja espacio al avión
No solo las conexiones con Andalucía se han visto afectadas; otras líneas de alta velocidad, como el corredor Madrid-Barcelona, han sufrido consecuencias indirectas. Las restricciones de velocidad, impuestas tras las alertas de los maquinistas por el deterioro de las vías, han alargado el viaje en aproximadamente 25 minutos, situación que se espera se mantenga hasta finales de año. Además, para reorganizar el servicio y facilitar las labores de mantenimiento, las operadoras ferroviarias han cancelado algunos trenes y han modificado horarios de salida.
En este contexto, el transporte aéreo ha encontrado otra oportunidad. Iberia también ha impuesto un límite de precio de 99 euros por trayecto en clase turista, mientras que Vueling ha anunciado la reactivación temporal de sus vuelos entre Madrid y Barcelona del 9 al 22 de febrero. Según las compañías, el objetivo es ofrecer alternativas frente a los retrasos y ajustes que están afectando al AVE en una de las rutas con mayor volumen de pasajeros en el país.

