Sorprendente acantilado en España con paisaje similar a Irlanda: una joya natural imprescindible para visitar este año

Verde intenso y una atmósfera apocalíptica convierten este rincón del norte de Galicia en uno de los paisajes más impresionantes del litoral español

Foto: (Fuente: iStock)
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Existen en España lugares capaces de hacer que los visitantes se cuestionen su ubicación. Paisajes donde el verdor, el rugir del mar y los acantilados escarpados evocan perfectamente la costa irlandesa. Uno de estos sitios está en Galicia, más específicamente en la provincia de A Coruña. Los acantilados de Loiba, situados en el municipio de Ortigueira, son un destino que sorprende a quienes lo visitan y, tras la experiencia, permanece indeleble en sus recuerdos.

Este sector de la costa gallega ha sido reconocido durante años por albergar lo que se considera el banco más bonito del mundo, pero limitar Loiba a una mera foto viral sería subestimar su valor. Aquí, la verdadera estrella es el entorno: una serie de paredes verticales precipitando hacia el mar, aguas que varían de tonalidad según la luz y una sensación de naturaleza salvaje poco común en otras áreas del litoral español.

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Uno de los aspectos más impactantes para quienes la visitan por primera vez es el color del agua. En jornadas despejadas, el mar exhibe tonos turquesa y verdes intensos. Sin embargo, al acercar la mano, la baja temperatura no invita a nadar. Aun así, la experiencia visual resulta tan poderosa que compensa con creces.

Los acantilados de Loiba representan casi una línea divisoria entre dos mundos. En este lugar, se funde la frontera entre el mar Cantábrico y el océano Atlántico, lo cual justifica la energía del oleaje y la majestuosidad del paisaje. Las paredes de roca alcanzan alturas que varían entre 80 y 160 metros en ciertos puntos, configurando uno de los panoramas más espectaculares del norte peninsular.

Este sector costero se extiende desde Punta Bandexa hasta las cercanías de la playa de Esteiro, ubicada en el límite entre los municipios de Ortigueira y Mañón. A lo largo del recorrido, se encuentran miradores naturales, senderos junto al mar y calas escondidas. Es un lugar ideal para aficionados al senderismo, con rutas bien señalizadas que permiten explorar el litoral paso a paso.

Playas vírgenes y cuevas marinas

Entre los acantilados surgen arenales de gran belleza y poco concurridos, incluso en época estival. Playas como O Picón, Os Castros, Coitelo, Ribeira Grande y la popular Praia Furada brindan un entorno singular, alejado del turismo masivo. Algunas solo pueden apreciarse desde las alturas, mientras que otras requieren descender a pie, añadiendo un toque de aventura a la visita.

La continua acción del mar ha tallado también cuevas y galerías naturales conocidas en Galicia como furnas. Estas formaciones son especialmente visibles en áreas como Punta da Pena Furada, donde el impacto de las olas contra la roca genera un espectáculo sonoro y visual impresionante aun en días calmos. Cuando el oleaje es fuerte, el lugar revela su faceta más salvaje, recordando por qué esta costa ha sido históricamente respetada por marineros y pescadores.

Una de las imágenes más icónicas que ha dado la vuelta al mundo es la del banco situado al borde del acantilado. Un simple asiento de madera colocado estratégicamente frente al océano. Localizado en el mirador de O Coitelo, se ha convertido en parada obligatoria para cualquier visitante. Su fama comenzó tras un concurso fotográfico y una frase escrita por un grupo escocés que actuó en el Festival de Ortigueira, aunque el éxito del banco trasciende cualquier anécdota.

Cómo llegar y cuándo visitarlo

Loiba es una pequeña aldea perteneciente a la parroquia de San Xulián de Loiba, dentro del término municipal de Ortigueira. Se accede a través de la carretera AC-862, desde donde hay que desviarse hacia el aparcamiento del mirador. Desde ese punto parten varios senderos que permiten recorrer la zona a pie con facilidad.

El periodo ideal para visitar los acantilados es la primavera y el verano, cuando los días son más largos y el clima resulta favorable. No obstante, el otoño también presenta paisajes impresionantes con menor afluencia de público. En invierno, pese a que el paisaje mantiene su majestuosidad, conviene extremar precauciones debido al viento y condiciones de los caminos.

Los acantilados de Loiba son uno de esos sitios que demuestran que no es necesario salir de España para encontrar paisajes de postal. Constituyen una joya del norte que merece una visita pausada. Un rincón que parece Irlanda, pero habla gallego y sabe a Atlántico.

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Existen en España lugares capaces de hacer que los visitantes se cuestionen su ubicación. Paisajes donde el verdor, el rugir del mar y los acantilados escarpados evocan perfectamente la costa irlandesa. Uno de estos sitios está en Galicia, más específicamente en la provincia de A Coruña. Los acantilados de Loiba, situados en el municipio de Ortigueira, son un destino que sorprende a quienes lo visitan y, tras la experiencia, permanece indeleble en sus recuerdos.

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