El excentrocampista del Real Madrid conserva su vivienda exclusiva, a pesar de haberse trasladado a jugar en la liga italiana.
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Luka Modric ya no luce la camiseta blanca, sin embargo, continúa manteniendo un vínculo con Madrid. Aunque ahora pertenece al AC Milan, el croata sigue guardando intacta su imponente residencia en La Moraleja, una lujosa mansión que representa uno de sus mayores bienes fuera del campo.
El mediocampista aún conserva la propiedad que adquirió años atrás en una de las urbanizaciones más exclusivas de la capital, concretamente en la zona de La Moraleja.
Durante su etapa en el Real Madrid, esta fue su residencia principal, y según quienes le rodean, planea regresar a Madrid para vivir allí una vez termine su carrera deportiva, por lo que nunca contempló vender la casa.
Luka Modric, con el AC Milan. REUTERS
En España, su vida, amistades y hábitos permanecen, destacando un hogar plenamente diseñado conforme a sus demandas y las de su familia.
Anteriormente propiedad del francés Nicolas Anelka, la residencia fue comprada por Modric por cerca de 2,3 millones de euros. Con varias remodelaciones a lo largo del tiempo, se ha transformado en una mansión moderna que expresa el estatus y las preferencias del centrocampista croata.
De 2,3 a 12 millones
Al momento de adquisición, el costo era alrededor de 2,3 millones de euros, una suma elevada pero adecuada para una figura consolidada del Real Madrid. Sin embargo, las reformas internas y el aumento general del mercado inmobiliario en la zona han incrementado considerablemente el valor del inmueble.
Actualmente, la propiedad está valorada aproximadamente en 12 millones de euros, multiplicando por más de cinco su precio de compra inicial. Esto representa una de las inversiones patrimoniales más relevantes del croata, explicando en parte por qué no tiene prisa para venderla.
Lujo, deporte y comodidad
La finca de Modric en La Moraleja ocupa alrededor de 2.700 metros, con una vivienda lujosa dentro de una parcela amplia. Posee 9 habitaciones y 9 baños, piscina, un extenso jardín y una cocina espaciosa, además de un garaje con capacidad para varios vehículos. El salón, con doble altura, destaca por su decoración elaborada, que incluye arte contemporáneo y una escalera de cristal que conduce a la zona de dormitorios.
El croata ha convertido la propiedad en un centro de alto rendimiento privado. Equipó un gimnasio con bicicletas, elípticas, máquinas de remo y aparatos para el entrenamiento de espalda, pecho y piernas, reproduciendo casi exactamente el que tenía en Valdebebas. Además, acondicionó una sala de masajes dirigida al cuidado físico acorde a un deportista profesional de élite.
La vivienda se configura para la vida familiar. Destaca una sala de juegos para sus hijos, equipada con toboganes pequeños, bloques tipo Lego, columpios y mesas con televisión, diseñada para que los niños disfruten sin salir de casa.
En el exterior, el área de recreo gira en torno a la piscina. Además, Modric dispone de una barbacoa y una pista de pádel que le permite mantener contacto con el deporte más allá del fútbol. En la misma parcela existe un apartamento pequeño independiente con 2 habitaciones, 2 baños y salón, ideal para invitados o familiares.
Modric destaca en Milán
En el ámbito deportivo, el croata ha probado que, a pesar de su edad, conserva una excelente forma física. Su incorporación al AC Milan no se interpreta como una retirada dorada, sino como una etapa de alto nivel donde se ha consolidado como un elemento clave en el mediocampo ‘rossonero’.
Su experiencia, visión del juego y calidad técnica mantienen a Modric como un referente en Europa, aunque ya no luzca la camiseta blanca.
Mientras tanto, el Real Madrid atraviesa un periodo complicado. El equipo no logra encontrar un rendimiento óptimo y atraviesa un bache deportivo y de resultados tras la destitución de Xabi Alonso, sin una idea clara ni continuidad en su desempeño.
La figura de Modric, que en su momento fue el cerebro del conjunto madridista, se encuentra ahora a cientos de kilómetros, con un nivel competitivo que probablemente muchos en el Bernabéu extrañan.
Así, el croata experimenta una situación particular: compite al máximo nivel en Milán, conserva su imponente mansión en Madrid y reserva la capital española como destino final para su vida después del fútbol. Su casa en La Moraleja permanece como un refugio fundamental, puente constante entre su pasado brillante de blanco y su futuro.

