Necesidades esenciales de los pacientes con cáncer más allá del tratamiento con quimioterapia

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) presenta un nuevo modelo de atención más humano e integral, en el que disciplinas consideradas complementarias pasan a ocupar un lugar central

Foto: David sufrió un cáncer en 2020. (Cedida) EC EXCLUSIVO

En 2020, durante el confinamiento y en uno de los momentos más difíciles de la pandemia del covid en España, a David le comunicaron una noticia que jamás habría querido oír. Todo comenzó con una inflamación en un testículo que finalmente resultó ser un cáncer.

El proceso fue veloz; ya le habían adelantado que tendrían que extirparlo. No esperaba entrar a consulta con el urólogo y salir del hospital ya intervenido ese mismo día. “Fue un impacto. Me aplicaron dos ciclos de quimioterapia porque había invasión vascular”, revela a este medio. También rememora que, a pesar de la pandemia, “tuvo suerte” debido al “trato humano” que recibió del oncólogo. No obstante, con el cáncer de su madre la experiencia fue distinta. “Salió llorando tras la primera consulta y solicitó cambio de médico. Le dijo una frase que la afectó profundamente”, comenta.

Situaciones como esta son las que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) busca evitar. Por ello, con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se conmemora este miércoles, presenta un nuevo modelo de atención más humano e integral, en el que disciplinas tradicionalmente vistas como complementarias —como la fisioterapia, el ejercicio o la nutrición— se sitúan en el centro del cuidado de los pacientes oncológicos.

En este enfoque global, la nutrición adquiere un papel que hasta ahora había sido secundario. “Acompaña en todas las fases, con humanidad y evidencia”, explica a El Confidencial Marina Morato, coordinadora nacional de nutrición en la AECC. Por tanto, aclara que no se trata únicamente de evitar la desnutrición, sino de mejorar la tolerancia a los tratamientos, manejar los efectos secundarios, especialmente los digestivos, y sostener la calidad de vida del paciente y su entorno. “En muchas ocasiones forzar la ingesta no resulta beneficioso. También es importante eliminar culpas y miedos”, subraya.

Respecto a las demandas que detecta en las consultas, describe que son constantes y que los pacientes solicitan información verídica en un “entorno saturado de bulos”, “apoyo” para afrontar las secuelas del tratamiento y “acompañamiento” cuando finaliza la fase más dura de la terapia. Después, su función es “consolidar hábitos y reducir el riesgo de recaídas”.

El impacto del cáncer no es solo físico y “afecta a todos los ámbitos de la vida”, detalla Inés Grande, responsable de Atención Social de la entidad. Enumera diversas dificultades, como el aumento de gastos, la pérdida de ingresos por bajas laborales o el riesgo de aislamiento social. “La humanización mejora la experiencia del paciente, cómo recibe la noticia, cómo vive el proceso y cómo enfrenta el día a día. El cáncer desestabiliza la vida económica, laboral y familiar. Nuestro trabajo es acompañar en esa gestión”, afirma.

Por esta razón, en la AECC realizan una evaluación de cada paciente que acude solicitando ayuda. Según expone Grande, en esa primera sesión, las profesionales pueden detectar “con claridad” cuándo una persona presenta necesidades sociales. Entonces, elaboran un diagnóstico y comienzan una intervención, explorando todas las áreas de la vida de la persona.

Yoana. (Cedida)

Para Yoana, quien ha sufrido cáncer de mama en dos ocasiones, esa red de apoyo fue fundamental. El primer diagnóstico fue a los 36 años, en 2016, y fue ella misma quien detectó un bulto. “No pensé que fuera cáncer”, comenta a este diario. “Durante la primera quimio quedé desnutrida. Entre vómitos y demás no toleraba ni líquidos”. En ese momento comprendió que el apoyo nutricional fue clave, también para la persona que la cuidaba.

Siete años después tuvo una recaída y le realizaron una mastectomía bilateral, por lo que ha notado la evolución “a mejor” del modelo. “Ahora el ejercicio físico se integra como un medicamento más; la primera vez me dijeron que no levantara peso con el brazo y en la segunda todo lo contrario. El deporte disminuye la fatiga causada por el tratamiento y a nivel mental también contribuye”, señala. Además, esta vez pasó por rehabilitación y sesiones de fisioterapia, con el objetivo —entre otros— de reducir el riesgo de linfedema (hinchazón crónica provocada por acumulación de líquido linfático en tejidos blandos).

Desde la consulta, los oncólogos también reconocen esta necesidad de atención humana e integral. “El paciente requiere tiempo. La primera consulta es muy impactante y el paciente no retiene todo aunque se lo expliques”, admite Elías López, oncólogo radioterapeuta de la AECC.

De ahí surge una de las propuestas del nuevo modelo: la figura del gestor de casos, una persona que coordine las necesidades nutricionales, psicológicas, sociales o físicas y acompañe al paciente durante el proceso. “Cuando el paciente se siente más tranquilo y acompañado, mejora su tolerancia y adherencia al tratamiento”. “Esta figura puede ser una enfermera especializada, y el objetivo es brindar soporte en todo lo que pueda beneficiar al paciente. Algunos hospitales ya cuentan con este recurso, por lo que podría ser implementado en más centros del sistema de salud”, añade el especialista.

En definitiva, el cáncer no solo se enfrenta con tratamientos, sino también con la manera en que se comunican y acompañan. La propuesta de la AECC amplía su cartera de servicios, siempre gratuitos, en cuatro ejes clave: atención integral a la persona; autonomía y participación de los pacientes; nuevos espacios asistenciales y bienestar y formación de los profesionales sanitarios.

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