Un informe de la Airef revela una tendencia: el 80% de las bajas inferiores a 10 días suelen estar relacionadas con enfermedades infecciosas, respiratorias y digestivas

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal indica que durante períodos de bonanza económica los empleados tienden a solicitar más bajas médicas. A partir de esta observación, corresponde a los lectores evaluar si en la actualidad atravesamos una etapa de este tipo, basándose en la información que sigue. Entre 2017 y 2024, la incidencia de bajas laborales se incrementó un 60%, destacándose en particular el aumento significativo de las bajas de corta duración. Según el análisis más reciente de la Airef, el 65% de los episodios de incapacidad temporal en 2024 tuvieron una duración menor a 15 días.
Esto significa que el gasto no recae en la Seguridad Social, sino en las empresas. La legislación vigente establece que durante los primeros tres días de baja por contingencias comunes el trabajador no recibe ningún tipo de prestación; del cuarto al decimoquinto día, la responsabilidad del pago corresponde a la empresa; y solo desde el día 16 en adelante el coste es asumido por la Administración General del Estado, a través del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) o la mutua colaboradora, según corresponda.
Este marco regulatorio coloca a las empresas como principales responsables del impacto económico originado por las bajas breves. Mientras la Seguridad Social interviene financieramente únicamente en casos de larga duración, las compañías deben afrontar tanto el pago de la prestación como los costes indirectos derivados de la reestructuración de tareas, la sustitución de empleados ausentes y la reducción en la productividad. El informe de la Airef destaca que, aunque estas bajas no representan un gasto directo para la Administración pública, trasladan crecientemente los costes económicos y organizativos a las empresas, un fenómeno especialmente agudo en sectores con alta rotación o en organizaciones de gran tamaño.
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Las bajas cortas no solo persisten, sino que también exhiben una tendencia al alza clara. Entre 2017 y 2024, las incapacidades de menos de tres días aumentaron un 141%, según refleja el estudio. Este crecimiento responde a distintos factores, entre ellos la modificación en la demanda asistencial tras la pandemia, el deterioro de las listas de espera en el Sistema Nacional de Salud, el aumento de patologías como los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas, y la expansión progresiva de derechos y protección económica iniciada en 2018. La duración media de los procesos de incapacidad temporal también ha crecido, pasando de 40 días en 2017 a 45,9 en 2024, evidenciando una prolongación general de los episodios, aunque la mayoría sigue concentrándose en plazos inferiores a dos semanas.
Bajas breves por infecciones o problemas respiratorios y digestivos
Los datos analizados por la Airef muestran que, a pesar de que el número total de episodios aumentó de 4,7 millones en 2017 a casi 8,6 millones en 2024, el peso relativo de las bajas cortas dentro del sistema es cada vez mayor. Esta tendencia se observa particularmente en las enfermedades infecciosas, respiratorias y digestivas, que constituyen aproximadamente el 80% de los casos con una duración menor a diez días. En contraste, los trastornos mentales y las enfermedades musculoesqueléticas suelen extenderse más allá del límite de quince días, implicando un gasto directo para la Seguridad Social.
Un aspecto adicional relevante es la concentración de episodios en un grupo reducido de trabajadores. El informe indica que el 25% de los empleados acumulan el 55% de las bajas y que el porcentaje de trabajadores que iniciaron más de un episodio de IT al año pasó del 23% en 2017 al 31,8% en 2024. Esta recurrencia impacta tanto en la sostenibilidad del sistema como en la gestión interna empresarial, obligando a las compañías a manejar el retorno y la reincorporación de empleados tras episodios consecutivos de corta duración.

La prociclicidad de la IT es otra de las causas que explican el aumento de las bajas de corta duración. En etapas de crecimiento económico, la incidencia de la IT suele incrementarse, mientras que disminuye durante periodos de contracción. Además, las modificaciones normativas recientes han tendido a un enfoque más garantista, ampliando la protección económica y flexibilizando las condiciones para acceder a la prestación, lo que ha provocado un aumento de episodios, especialmente en los tramos de corta duración.
Los impactos en las empresas más allá del aspecto económico
Desde la perspectiva de las empresas, la carga no se limita al pago de la prestación. Los negocios deben organizar los equipos, adaptar turnos, cubrir ausencias y asumir los costes de sustitución, generando un impacto que, aunque no se refleja en las cuentas de la Seguridad Social, influye en la eficiencia y competitividad del tejido productivo, aclara la Airef. Las firmas de mayor tamaño concentran un volumen considerable de casos de incapacidad temporal.
El informe de la Airef enfatiza que el aumento de las bajas cortas y su concentración en determinados grupos justifican la necesidad urgente de avanzar hacia un sistema de información integrado e interoperable entre el INSS, los servicios de salud autonómicos, las mutuas y las empresas. Solo con una trazabilidad completa de los casos y un seguimiento proactivo será posible detectar patrones anómalos, anticipar riesgos de prolongación y diseñar intervenciones focalizadas en los colectivos con mayor predisposición a la recurrencia.
Asimismo, el organismo propone fortalecer la colaboración entre los médicos de atención primaria y el INSS, proporcionando a los profesionales información sobre las condiciones laborales del trabajador para ajustar las decisiones clínicas a la realidad organizativa y a las posibilidades de adaptación de los puestos de trabajo.

