Delcy Rodríguez y su círculo cercano en Venezuela: los aliados clave y sus objetivos en el contexto del «Chavismo 3.0»

Delcy Rodríguez vestida con camisa azul hablando ante un micrófono.

Fuente de la imagen, Jesús Vargas/Getty Images

    • Autor,
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 23 enero 2026
  • Tiempo de lectura: 10 min

No ha cumplido ni un mes en el cargo de mandataria en Venezuela, pero el poder de Delcy Rodríguez se ha estado consolidando durante años.

La presidenta encargada tomó juramento el 5 de enero tras un ataque de Estados Unidos contra Venezuela y la captura de Nicolás Maduro junto a su esposa, Cilia Flores.

Desde entonces, ha reemplazado a gran parte de los responsables en ministerios y cargos cercanos a su gestión, como el Despacho de la Presidencia o la Guardia de Honor Presidencial; desplazó a importantes personajes vinculados a Maduro; sostuvo un encuentro con Jon Ratcliffe, director de la CIA en Caracas, y firmó un acuerdo para que EE.UU. comercialice hasta 50 millones de barriles de petróleo.

Incluso ha recibido elogios del presidente estadounidense Donald Trump.

Todo ello mientras denuncia «el secuestro de dos héroes que tenemos como rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica», como expresó en su discurso de juramentación en referencia a Maduro y Flores.

Es demasiado pronto para definir la trayectoria que seguirá Delcy Rodríguez, ya que hay que considerar las dinámicas internas de Venezuela, del chavismo y la naturaleza cambiante de Trump.

No obstante, se puede esbozar una línea observando su historial, el entorno cercano que la rodea y a quienes está destinando protagonismo.

Un «dragón de dos cabezas»

Delcy Rodríguez no fue una personalidad destacada durante el mandato de Hugo Chávez. Tuvo un breve paso por el Ministerio de Secretaría de Presidencia, «pero no mantuvo las mejores relaciones con él», señala a BBC Mundo Mariano de Alba, investigador venezolano asociado al Instituto Internacional para Estudios Estratégicos en Reino Unido.

Quien sí tuvo influencia desde el comienzo y construyó numerosos lazos dentro del chavismo fue su hermano, Jorge Rodríguez, quien, de repente, pasó de atender pacientes en su consulta psiquiátrica a ser rector del Consejo Nacional Electoral (CNE); más tarde su presidente, luego vicepresidente ejecutivo y alcalde del Municipio Libertador, la zona central de Caracas. Su trayectoria también incluye la cartera de Comunicación, diputado en la Asamblea Nacional y actualmente presidente de la misma.

«Jorge siempre ha sido más expuesto públicamente, el que se activó y dirigió campañas para Chávez. También es más combativo. La hermana menor (Delcy) es más reservada, pero esta comparación es injusta. No pueden entenderse por separado», afirma a BBC Mundo César Bátiz, periodista y director del medio venezolano El Pitazo.

Jorge Rodríguez a la izquierda, vestido con chaqueta y camisa blanca, Delcy Rodriguez al lado, con camisa azul y pantalón negro, la mano en un micrófono, ambos sonríen. Al fondo se ve una estancia grande con una gran lámpara de techo y, a la izquierda, una bandera de Venezuela.

Fuente de la imagen, Jesus Vargas/Getty Images)

Bátiz describe la relación entre Jorge y Delcy usando las palabras del investigador ruso Daniel Estulin: «Un dragón de dos cabezas».

«El principal aliado de Delcy Rodríguez es su hermano. Comparten una agenda. Ambos han desempeñado cargos similares, aunque Jorge carece de experiencia económica. Los dos comprenden bien cómo funciona el sistema tanto interna como externamente. No se pueden analizar por separado», destaca Bátiz.

Andrés Izarra —ministro bajo Chávez y Maduro, que dejó su cargo poco después de que encarcelaran al opositor Antonio Ledezma, padrastro de su esposa, en 2015— comparte esta perspectiva: «Jorge acumuló el control legislativo y las vías de negociación. Delcy, la vicepresidencia, economía y relaciones exteriores. Cuando se requería abrir puertas desde dentro, ellos tenían las llaves».

Luego de la detención de Maduro, los principales poderes del país están en manos de los Rodríguez: ella encabeza el Poder Ejecutivo y él, el Legislativo.

Izarra se refiere a los hermanos como «los Fouché de esta historia», en alusión al político francés que sobrevivió a la Revolución Francesa, el Imperio Napoleónico y la Restauración. «Su lealtad (la de los Rodríguez) es al poder en sí mismo, no teorizan sobre su ejercicio, sino que se enfocan en cómo mantenerlo».

Un círculo leal, técnico y centrado en la economía

Delcy Rodríguez afronta varios retos en el futuro inmediato.

«Los dilemas de la élite autoritaria son numerosos, entre ellos, preservar el control, responder a las demandas de Estados Unidos y lograr una transición hacia un ‘chavismo 3.0’ que garantice la supervivencia tras la captura de Maduro», comenta a BBC Mundo Maryhen Jiménez, doctora en Ciencia Política por la Universidad de Oxford.

La situación se complica, dado que «el chavismo se ha identificado históricamente como antiimperialista y ahora debe convivir bajo la tutela de Estados Unidos», indica Jiménez.

El reajuste de actores políticos, incluyendo a Trump, diversas facciones chavistas y las bases del movimiento, «es un equilibrio delicado».

«Es probable que se favorezcan perfiles con lealtad personal, capaces de delegar tareas complejas y conducir este proceso», añade.

La experta en autoritarismo y democratización señala que «es indispensable conceder a Estados Unidos, principalmente en materia económica; al mismo tiempo, hay múltiples demandas sociales acumuladas por el colapso estatal, además de peticiones para liberalizar políticamente, es decir, cesar la represión sobre la sociedad y la oposición».

Félix Plasencia en primer plano con chaquea y corbata hablando ante un micrófono con las banderas de Bolivia y Venezuela de fondo.

Fuente de la imagen, AIZAR RALDES/AFP via Getty Image

Mariano de Alba señala que el círculo más cercano a Delcy Rodríguez, además de su hermano, está conformado por «personas con vínculos económicos y técnicos (…) más tecnócratas, aunque tomando como referencia que se trata del gobierno más tecnocrático posible dentro del chavismo».

Entre las figuras importantes se encuentra Félix Plasencia, embajador actual en Reino Unido. Hace pocos días diversos medios informaron que fue enviado desde Caracas a Washington para mediar y «avanzar en la reapertura de la embajada de Venezuela», informó The New York Times.

«Plasencia es un hombre de los hermanos Delcy y Jorge, especialmente de ella. Cuenta con un perfil limpio, sin señalamientos, y en su cargo no puede ser responsable de violaciones de derechos humanos. Es leal y hará lo que se le indique: si debe mostrarse moderado, así lo será. No es un chavista tradicional y su discurso es menos vehemente», resalta César Bátiz.

Sobre Plasencia, Mariano de Alba comenta que es «una persona con conexiones en el ámbito empresarial e internacional».

Calixto Ortega Sánchez, vestido con traje y corbata y un pin con la bandera de Venezuela en la solapa, con un audífono en el oído de los que suelen usarse en las conferencias para traducción simultánea.

Fuente de la imagen, Maksim Konstantinov/SOPA Images/LightRocket via Getty Images

Delcy Rodríguez fue la encargada de la política económica junto a Maduro durante la etapa final, siendo señalada por una liberalización que alivió parcialmente la crítica situación del país.

En esta nueva etapa, la prioridad parece centrarse en el aspecto económico.

Un integrante de su círculo es Calixto Ortega Sánchez, designado vicepresidente sectorial de Economía. Anteriormente fue presidente del Banco Central de Venezuela (BCV). De Alba señala que «fue formado fuera del país, está bien conectado, domina el tema económico y lo administra con cierta habilidad».

Otros nombres mencionados por De Alba en el ámbito económico son Héctor Silva, poco conocido, «abogado especializado en negocios internacionales que maneja la industria minera en el sur de Venezuela».

Román Maniglia, «presidente de Pequiven —empresa estatal que produce y comercializa petroquímicos—, fue también presidente del Banco Venezuela y una pieza clave para Delcy Rodríguez».

Así como Anabel Pereira, abogada y economista, vicepresidenta del BCV y ministra de Economía y Finanzas, cargo que comenzó bajo Maduro «gracias a que Delcy intervino para su designación».

«Si observo estos nombres en conjunto, diría que son profesionales bien capacitados, con un enfoque más técnico que ideológico del chavismo, aunque sí son chavistas, pero más enfocados en obtener resultados económicos», comenta De Alba.

Nombres no tan recientes

Entre los últimos nombramientos realizados por Delcy Rodríguez está Gustavo González como Comandante General de la Guardia de Honor Presidencial y principal responsable de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Como explica César Bátiz, «ahora es la mano militar más fuerte de Delcy», aunque antes, como también señala el periodista, «era conocido como fiel colaborador y amigo cercano de Diosdado Cabello», ministro del Interior. Sin embargo, «actualmente se alinea exclusivamente con ella», añade.

González fue anteriormente responsable del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y fue sancionado por Estados Unidos en 2015 durante la presidencia de Barack Obama como «responsable o cómplice de actos significativos de violencia o de graves violaciones a los derechos humanos».

Otro nombre conocido es Juan Escalona, quien fue edecán de Chávez y parte del círculo cercano a Maduro. Durante los ataques estadounidenses del 3 de enero se creyó inicialmente que había fallecido. Ahora asume el Despacho de la Presidencia.

«No es un cargo menor. Tiene mucho acceso, algo inusual. Puede ser un premio de consolación o un recurso para mantener las apariencias. Lo menciono como uno de los posibles traidores a Maduro, porque conocía muchos detalles íntimos de él», afirma Bátiz.

Delcy Rodríguez, en el centro, saluda a la esposa y la hija del capitán Moisés Sequera, a la izquierda junto al general Gustavo González López, a la derecha, vestido de militar, con boina roja y el pecho lleno de galones militares.

Fuente de la imagen, REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

Otro nombramiento reciente fue el de Miguel Pérez Pirela como ministro de Comunicación, considerado uno de los «funcionarios afrancesados». Delcy misma se formó en Francia y Reino Unido.

«Esta designación puede responder a que, por un lado, hay pocos cuadros en comunicación y, por otro, a que ella (Rodríguez) busque proyectarse como más moderada. Está en campaña y posiblemente procura ideas nuevas», señala Bátiz.

Recordemos que Delcy Rodríguez, además de presidenta, mantiene la vicepresidencia ejecutiva y la cartera de Hidrocarburos. A su control del Ejecutivo se suma la alianza legislativa con su hermano Jorge al frente.

Por otra parte, debido a los cargos que Jorge ostentó previamente, cuentan con aliados en otro poder fundamental: el electoral.

La ONG Transparencia Venezuela difundió un informe detallando los vínculos de la mandataria actual. Identifica como su principal aliado a Carlos Quintero Cuevas, rector y vicepresidente del CNE, «quien ingresó al organismo electoral en septiembre de 2004 cuando Jorge Rodríguez ocupaba la rectoría principal».

Entre los cambios destaca la caída de Álex Saab, polémico empresario preso en EE.UU. por acusaciones de lavado de dinero, liberado en un intercambio de presos y hasta ahora ministro de Industrias y Producción Nacional.

Bátiz resalta que la salida de esta figura «estrechamente ligada a Maduro y protegido suyo» constituye un mensaje para el exmandatario.

«Si fuera Maduro y esperara que Delcy y Jorge me salvaran de la crisis, este movimiento sería una señal negativa».

Izarra añade que esta salida «puede interpretarse como una concesión a EE.UU., pero también funciona como una bomba de tiempo que Washington puede activar cuando lo considere oportuno. Un Saab libre es alguien que sabe demasiado».

«Chavismo 3.0»

Las causas detrás de estos cambios, «realizados en muy corto plazo», como señala De Alba, buscan «un reordenamiento con énfasis económico, sin eliminar el peso militar ni la dimensión ideológica».

«¿Estamos frente a un ‘chavismo 3.0’? No se conoce el rumbo exacto, pero se anticipa una adaptación a esta nueva realidad que intentarán manejar para conservar el control y resistir. El chavismo quiere persistir y asegurar su continuidad histórica», comenta Jiménez.

Para Izarra, la prioridad en la nueva estructura que encabeza Delcy Rodríguez es «sobrevivir», por lo que «no puede permitirse rodearse de leales a Maduro o con agendas propias».

Jorge Rodríguez, a la izquierda, vestido con oolo rojo y gorrra gris, parece decirle algo a a Diosdado Cabello, en el centro, con camisa color militar y gorra negra y, en la esquina a la derecha, Delcy Rodríguez, que sonríe.

Fuente de la imagen, Jesus Vargas/Getty Images)

Mariano de Alba señala que, a diferencia de la vieja guardia militar chavista, este círculo de poder «busca obtener resultados, garantizar mejor administración, mayor eficiencia y mejora económica, y con esos ingresos cumplir fines políticos, recuperar popularidad y fortalecer su posición electoral».

Izarra apunta que uno de los desafíos será «mantener el equilibrio con Diosdado Cabello, quien controla el aparato de seguridad y podría desatar caos si lo considera conveniente; satisfacer a Washington sin perder la imagen de soberanía que necesita para sobrevivir internamente y evitar que la presión popular o de la oposición encuentre un hueco para desafiarla».

Aunque con diferencias, De Alba no considera a Delcy Rodríguez como una moderada: «Quienes la conocen saben que tiene un perfil bastante combativo. Dentro del chavismo, representa un ala menos ideologizada y más abierta a negociar ciertas concesiones, enfocándose en estabilizar la economía».

Rodríguez sigue sancionada por la Unión Europea debido a acciones contra la democracia y el Estado de Derecho, violaciones a los derechos humanos y la represión de la sociedad civil y la oposición en Venezuela.

La presidenta parece haber comenzado cambios que complacen a Trump, mientras afirma defender el regreso del «secuestrado» Maduro. Un balance complicado que, como dice Jiménez, refleja que Venezuela está en «un momento incierto, también para el gobierno».

Scroll al inicio