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Información del artículo
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- Autor, Leire Ventas
- Título del autor, Corresponsal de BBC News Mundo en Los Ángeles
- 22 enero 2026Actualizado 23 enero 2026
- Tiempo de lectura: 9 min
Él es el rostro visible de la iniciativa del gobierno de Donald Trump para detener y deportar a miles de inmigrantes sin documentación en Estados Unidos; es uno de los escasos agentes que aparece ante las cámaras sin cubrir su rostro.
Greg Bovino, conocido como el «comandante en jefe general» de la Patrulla Fronteriza por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, alcanzó notoriedad en junio del año pasado al liderar las redadas migratorias en Los Ángeles (California).
También estuvo al frente de la controvertida Operación Midway Blitz en Chicago (Illinois) en septiembre, además de otras acciones polémicas en Charlotte (Carolina del Norte) y Nueva Orleans (Luisiana).
A comienzos del año se lo ha visto patrullar la zona metropolitana compuesta por Mineápolis y la vecina St. Paul (Minnesota), escenario donde, debido al rechazo de las autoridades locales y estatales al despliegue de cientos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), Trump ha amenazado con activar la Ley de Insurrección.
A su reconocible imagen con las sienes rapadas, Bovino añadió la semana pasada un abrigo largo de corte militar en color verde caqui, provisto de grandes solapas e insignias en brazos y hombros, lo que provocó una fuerte reacción negativa en redes sociales.

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“Greg Bovino vestido casi como si hubiera comprado un uniforme de las SS en eBay”, expresó el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, en una entrevista el jueves durante el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).
“Policía secreta, ejército privado, individuos encapuchados, personas desaparecidas… sin un debido proceso… (…)”.
No obstante, sus detractores no solo le atribuyen a Bovino una elección intencionada de vestimenta y un corte de cabello que rememora a oficiales nazis, sino que también le responsabilizan por las rígidas tácticas que ICE emplea en las redadas y contra los manifestantes.
Además, está incluido como acusado en dos demandas que acusan a sus agentes de exceder los límites legales, incluso arrestando a residentes latinos basándose en su color de piel.
Mientras tanto, sus partidarios afirman que Bovino contribuye a retirar de las calles a inmigrantes indocumentados con antecedentes penales por delitos violentos.

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Según sus propias palabras, uno de sus mayores admiradores es el propio Trump.
“El presidente nos llamó a todo el equipo solo para decirnos: ‘Gracias, están haciendo un buen trabajo en Los Ángeles’”, relató Bovino sobre un contacto telefónico que mantuvo el año pasado con el mandatario.
“El jefe Bovino es un activo para la administración Trump y cumple un papel crucial en la restauración de la seguridad en Estados Unidos”, afirmó Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado enviado a los medios.

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La “Máquina verde”
Gregory Bovino, nacido hace 55 años en Carolina del Norte, creció dentro de una familia italo-estadounidense.
Por parte paterna, sus bisabuelos emigraron desde Calabria, en el sur italiano, hacia Pensilvania en 1909 para trabajar en la industria minera, y lograron obtener la ciudadanía en 1927.
Luego del divorcio de sus padres cuando tenía 14 años, Bovino asistió a la Escuela Secundaria Watauga en Boone, una localidad con una población cercana a las 20,000 personas, situada en la Cordillera Azul, al oeste del estado.
Allí, según un extenso reportaje del medio Chicago Sun-Times, logró integrarse al equipo de lucha libre escolar.
Prosiguió sus estudios en la Universidad de Carolina Occidental, donde se graduó en conservación de recursos naturales, y completó una maestría en administración pública en la Universidad Estatal de los Apalaches, de acuerdo con su perfil en LinkedIn.
Después de desempeñarse un tiempo en el Departamento de Policía de Boone, en 1996 Bovino salió del cuerpo para ingresar a la Academia de la Patrulla Fronteriza.
Una vez dentro de esta agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), fue asignado al Sector El Centro, California, ubicado a aproximadamente dos horas en automóvil desde San Diego, fronterizo con México.

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Desde entonces fue ascendiendo dentro de la agencia, asumiendo responsabilidades en diferentes estaciones a lo largo de la frontera y también en Nueva Orleans.
En 2020 retornó a El Centro como jefe del sector, uno de los nueve sectores que existen en el país.
Bovino define a la Patrulla Fronteriza, a la que llama la “Máquina verde” en alusión al color de sus uniformes y su capacidad para realizar arrestos, como una familia.
“La Patrulla Fronteriza ha sido el proyecto de mi vida y siempre lo diré con orgullo”, manifestó en uno de los episodios de un pódcast que grabó en 2021 con Jason Owens, excompañero universitario que se jubiló en 2023 después de treinta años como jefe nacional de la agencia.
De la frontera a las “ciudades santuario”
Pese a su trayectoria de casi tres décadas, Bovino ganó reconocimiento ante el público general el año pasado, cuando el gobierno federal comenzó a desplegar en ciudades consideradas como “santuario” para inmigrantes a agentes tradicionalmente destacados en la frontera.
Durante las redadas en Los Ángeles, compartió un video promocional donde las unidades ejecutaban sus acciones al compás de música heavy metal.
En otro video publicado en redes sociales en ese mismo periodo, se le oye decir: “Estamos haciendo de L.A. un lugar más seguro, pues no contamos con políticos encargados de esto”.
En Chicago lideró una operación de un mes de duración que finalizó con más de 3,200 arrestos, según reportó CBS News, medio asociado a la BBC en EE.UU.
Bajo su mando, agentes federales patrullaron barrios predominantemente hispanos, suburbios enteros y centros de transporte, donde fueron grabados rompiendo cristales de vehículos y dispersando manifestantes a base de gases lacrimógenos en contra de las redadas.

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Bovino celebró de manera pública los resultados obtenidos en esa operación.
“Ahora somos lo que denomino ‘quiebra-santuarios’. No existen santuarios. No habrá santuarios”, declaró a la agencia AP.
En esa misma entrevista defendió las estrategias de los funcionarios a su cargo como “ejemplares”, en respuesta a las críticas de líderes locales y especialistas que señalaban violaciones a órdenes judiciales referentes al uso de la fuerza.
Su liderazgo ha sido revisado por varios tribunales federales. En noviembre, la jueza Sara Ellis emitió una orden para restringir el uso de la fuerza de los agentes de ICE durante operativos en Chicago.
En el fallo, Ellis afirmó que Bovino había mentido al asegurar que le lanzaron una piedra a la cabeza antes de usar gas lacrimógeno contra una multitud, declarando que su testimonio era “simplemente increíble”.
Al ser consultado por AP respecto al incidente, Bovino reafirmó que sus equipos emplean “la mínima fuerza necesaria”. Añadió: “Si hubiésemos tenido más gas, lo habríamos utilizado”.
Mantuvo esa misma línea en una entrevista con Fox News tras el fallecimiento de Renee Nichole Good, estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, tras un disparo efectuado por un agente de ICE en Mineápolis el 7 de enero.
“Mis respetos para el agente”, comentó Bovino, respaldando a la secretaria Noem, quien afirmó que el agente actuó en defensa propia.
En una rueda de prensa el martes, rechazó que los arrestos durante las redadas respondan a motivos políticos, enfatizó que la prioridad es “eliminar a los delincuentes violentos” y señaló que las “brechas” en el trabajo policial local y estatal justifican la intervención federal en la ciudad.
“La seguridad pública en Mineápolis no se negocia”, añadió.
El miércoles las cámaras captaron a Bovino lanzando un cartucho de gas pimienta contra manifestantes que protestaban por las operaciones migratorias en la ciudad, tras advertirles: “¡Va el gas!”.

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El comandante sabe que cuenta con el respaldo de sus superiores.
La semana pasada, el Departamento de Seguridad Nacional reafirmó ese apoyo hacia los agentes de ICE al publicar en redes sociales un video con Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, diciendo:
“Tienen inmunidad para cumplir sus funciones y nadie —ningún funcionario municipal, estatal, inmigrante ilegal, agitador de izquierda ni insurrecto doméstico— puede impedirles desempeñar sus obligaciones y deberes legales”.
El respaldo viene además desde los niveles más altos. “¡No teman, grandes gentes de Minnesota, se acerca el día del ajuste de cuentas y la retribución!”, escribió el presidente Trump en su red social Truth Social.
Ante esta situación, Bovino salió de nuevo en defensa de sus agentes, esta vez de manera simbólica, encabezando una comitiva de oficiales enmascarados y vistiendo un abrigo militar que le llega hasta las rodillas.

