Vox busca junto a ERC y Sumar detener el acuerdo con Mercosur, mientras Bruselas planea su aplicación provisional

Jordan Bardella, líder de Patriotas por Europa, el grupo de Vox, ante Ursula von der Leyen en el Parlamento Europeo

Ursula von der Leyen tiene previsto confirmar la entrada en vigor «provisional» del pacto de libre comercio entre la UE y Mercosur, a pesar del intento de veto en el Parlamento Europeo.

Vox, ERC y Sumar unieron fuerzas para intentar impedir el acuerdo, aunque esta coalición facilitó la activación del tratado sin las cláusulas de protección para los productores europeos que aún se encontraban en negociación.

La puesta en marcha sin estas salvaguardas deja a los agricultores y ganaderos europeos más vulnerables, y elimina incentivos para continuar con las negociaciones de medidas adicionales de protección.

El tratado abrirá un mercado de 700 millones de consumidores, en su mayoría hispanohablantes, y esta implantación provisional podría pasar años antes de ser revisada por el Tribunal de Justicia europeo.

Este jueves, Ursula von der Leyen aprovechará la cita extraordinaria del Consejo Europeo en Bruselas para comunicar a los jefes de Estado y Gobierno su intención de ratificar la entrada en vigor «provisional» del Tratado de Libre Comercio con Mercosur.

Así lo confirman fuentes de alto rango del Ejecutivo comunitario a este medio. «El bloqueo» aprobado este miércoles en la Eurocámara por los grupos ultraderechistas y de extrema izquierda «pasó por un margen muy estrecho y puede ser ignorado legalmente».

De esta forma, la presidenta de la Comisión no tomará en cuenta la votación exitosa del pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo del miércoles pasado. En una alianza «totalmente antinatural», ultraderechas y extrema izquierda consiguieron sacar adelante un intento para frenar el tratado.

Sin embargo, al contrario, impulsaron su entrada en vigor inmediata, prevista, si no hay cambios, para este mismo jueves.

En vez de fortalecer la protección de los intereses de los agricultores, hicieron exactamente lo opuesto. Ya que el Tratado se pondrá en marcha sin las cláusulas de salvaguarda que aún estaban en discusión y que debían ser sometidas a votación en el pleno de febrero.

Dos resoluciones, «un problema»

Los eurodiputados votaron dos textos diferentes, ambos solicitando remitir el acuerdo Mercosur al TJUE para que evalúe su legalidad antes de que la Eurocámara se pronuncie.

Sin embargo, ninguno detiene la puesta en marcha, dado que el Consejo concedió autorización a la Comisión el viernes 9 de enero para activar el tratado de inmediato… anticipando los inconvenientes en Estrasburgo.

«Francia rechaza el acuerdo, y sus políticos han alentado la presión de las manifestaciones», admitía un eurodiputado tras la votación del miércoles.

La primera propuesta la promovía el grupo de derecha radical Patriotas por Europa, al que pertenece Vox y dirige el francés Jordan Bardella, sucesor de Marine Le Pen. Pero fue rechazada por 402 votos en contra, 225 a favor y 13 abstenciones. Es decir, por no contar con aval de los radicales del espectro opuesto.

No obstante, la propuesta de los extremistas de izquierda y los Verdes sí logró salir adelante. Porque Vox «percibió que podía dinamitar años de trabajo conjunto entre populares y socialistas«. Fue aprobada con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones.

«Los Verdes nos traicionaron tras aceptar sus enmiendas», explicó una eurodiputada socialista. «Y los otros simplemente crearon un problema, logrando el efecto contrario al buscado«.

Latinoamérica, sí; aquí, no

¿Por qué sucede esto? Primero, «porque la Comisión inicialmente estaba dispuesta a esperar hasta junio, y ahora no«, señala un parlamentario europeo del PPE. «Ahora impondrán la activación provisional».

En segundo lugar, porque «entra en vigor sin las salvaguardas en negociación… y eso daña a los agricultores que dicen defender«, añade esta fuente.

De hecho, un documento circulaba entre las delegaciones europeas con claridad: sin el reglamento de salvaguardas aprobado, «se pone en una situación más vulnerable a los agricultores y ganaderos» españoles y europeos.

Y tercero, porque —según coinciden populares y socialdemócratas— en Mercosur «existen dos gobiernos de derecha dura y dos de izquierda radical», es decir Argentina y Paraguay por un lado, y Brasil y Uruguay por el otro.

Estos sí supieron alcanzar un acuerdo. La UE, no.

Porque Vox ha traicionado a Javier Milei, y por otro lado, Sumar ha irritado a Lula da Silva, sus vínculos latinoamericanos, «sin obtener ningún beneficio a cambio».

Además, ahora que la Comisión pretende imponer la entrada en vigor «provisional» del tratado, no sólo lo hará sin esas salvaguardas, sino que también se habrá perdido todo incentivo para continuar las negociaciones de las mismas.

Las salvaguardas perdidas

Hace diez días, Alberto Núñez Feijóo advirtió en un evento en Barcelona que el PP no apoyaría el acuerdo de Mercosur sin «salvaguardas garantizadas». Esta fue una trampa, pues el Parlamento y la Comisión ya las estaban negociando.

Y él lo sabía, pero le convenía «proyectar ese mensaje político», señala un colaborador, frente a la «mancha gruesa de Vox».

Según fuentes del PSOE, en la reunión dos días antes en Bruselas, a nivel de embajadores, los Veintisiete no sólo autorizaron a la Comisión, sino que la instaron a ratificar de inmediato el Tratado.

La Comisión dijo «no», porque deseaba negociar más con la Eurocámara. En concreto, con el eurodiputado español del PP Gabriel Mato, ponente de este expediente, contando con el apoyo de populares y socialistas europeos.

Se pretendía incluir esas salvaguardas, que ya estaban bastante avanzadas.

Empezando por unos contingentes máximos libres de aranceles, diferenciados por producto. También, un fondo compensatorio de 6.300 millones con activación automática en 21 días, y revisiones periódicas sobre el impacto.

Además, un refuerzo de controles fronterizos y auditorías en países origen, realizadas por funcionarios europeos. La medida más destacada era una contrarreforma de la PAC (Política Agraria Común), que corregía «el despropósito» de la última propuesta de la Comisión.

No solo se recuperarían 45.000 millones en ayudas perdidas (un 20% del presupuesto), sino que se modificarían «las normas PAC más restrictivas, que afectan la competitividad del sector agrícola«.

700 millones e hispanidad

Sin embargo, ahora existe un «riesgo claro» de no obtener estas demandas clave impulsadas por el Europarlamento y reclamadas por el sector.

El acuerdo con Mercosur implica abrir un mercado de aproximadamente 700 millones de consumidores, y además, ese mercado mundial mayoritario sería de habla hispana.

«Y eso no lo acepta Francia», señalaba un eurodiputado español este miércoles. «La francofonía se defiende… y el presidente, que no podrá presentarse nuevamente, no pierde nada dejando el puesto a la ultraderecha de Le Pen en las próximas elecciones», concluyó.

Así, lo que Vox vende como un triunfo, por haber «detenido Mercosur», es justo lo contrario. Ha facilitado que la Comisión imponga este jueves el tratado, con menos protección para el campo español, y de la mano de independentistas y la izquierda radical.

Aunque Podemos no votó, sí respalda la decisión y buscó apropiársela poco después.

Si Irene Montero, Yolanda Díaz o Santiago Abascal hubieran querido rechazar el tratado, solo debían esperar a la votación final en junio… «y ahora habrá que esperar unos dos años», que es lo que tardará el TJUE en pronunciarse, según una fuente del PSOE.

«Además, destruye la estrategia pactada por ese malvado bipartidismo«, añadió con ironía una eurodiputada del PP español, «para recuperar e incluso mejorar las ayudas de la PAC».

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