El territorio caribeño de las Islas Vírgenes de EE.UU. que Dinamarca accedió a vender a Washington y su relación con Groenlandia

Islas Vírgenes de EE.UU.

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  • 18 enero 2026, 03:17 GMTActualizado 10 minutos
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Donald Trump desea que Estados Unidos controle Groenlandia y, este sábado, anunció aranceles contra ocho países europeos que se han opuesto a sus planes y han enviado tropas a la isla ártica en los últimos días.

El presidente estadounidense insiste en que Groenlandia es crucial para la "seguridad nacional" del país y no descarta tomarla mediante la fuerza.

Esta no es la primera ocasión en que Estados Unidos intenta anexar un territorio danés.

Hace más de un siglo, lejos del frío polar de Groenlandia, en el calor caribeño, un pequeño grupo de islas pasó de ser posesión danesa a propiedad de Estados Unidos.

En ese entonces, Washington también alegó razones estratégicas y de defensa nacional, pero, a diferencia de ahora, Dinamarca estuvo de acuerdo y se concretó una venta.

Groenlandia fue parte del acuerdo, ya que el trato firmado por ambos gobiernos establecía que Estados Unidos respetaría la soberanía danesa en Groenlandia.

Esta es la historia de cómo las Indias Danesas Occidentales se transformaron en las Islas Vírgenes de Estados Unidos y cómo una potencia europea en declive cedió territorios de ultramar a la pujante nación norteamericana.

Qué son las Islas Vírgenes de Estados Unidos

Las Islas Vírgenes de Estados Unidos constituyen un pequeño archipiélago bajo soberanía estadounidense en el Caribe, situado al este de Puerto Rico.

Las islas principales son Saint John, Saint Thomas y Saint Croix; además, existen alrededor de cincuenta islotes y cayos.

Dos imágenes que muestran la ubicación de las Islas Vírgenes de Estados Unidos en el Caribe. La segunda muestra más en detalle su cercanía a Puerto Rico.

Con aproximadamente 83.000 habitantes, las islas constituyen un territorio no incorporado de Estados Unidos.

Sus residentes son ciudadanos estadounidenses, aunque carecen del derecho a votar en las elecciones presidenciales.

Expuestas a huracanes debido a su ubicación geográfica en la entrada oriental del Caribe hacia el Atlántico, las islas están rodeadas por arrecifes de coral.

La economía local se sostiene en el turismo, y tres cuartas partes de la población es de ascendencia africana.

Por qué pertenecían las Islas Vírgenes de Estados Unidos a Dinamarca

Durante siglos, estas islas fueron conocidas como las Indias Danesas Occidentales.

Entre los siglos XVI y XVII, españoles, ingleses, franceses y holandeses se disputaron el control de islas que servían de refugio para los temidos piratas del Caribe.

En 1684, Dinamarca estableció su soberanía sobre Saint John, tras haber hecho lo propio poco antes con Saint Thomas.

Posteriormente, los daneses implantaron extensas plantaciones de azúcar en las islas, explotando mano de obra esclava traída de África por comerciantes europeos.

El cultivo de azúcar fue el motor económico que durante siglos mantuvo el vínculo entre las islas y la metrópoli danesa favorecida por esa actividad.

El legado de esa época aún persiste en los nombres de localidades como Christiansted y Frederiksted, que fueron nombradas en honor a reyes daneses contemporáneos.

Dos personas con falda y sombrero caminan por una calle de St. Thomas, en las Islas Vírgenes de EE.UU., en una imagen de alrededor de 1890.

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Por qué se interesó Estados Unidos en las Islas Vírgenes

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la situación empezó a transformarse.

El poder danés estaba en declive, mientras que Estados Unidos, tras su guerra civil (1861-1865), estaba decidido a consolidar su supremacía en América y reducir la influencia europea en la región.

Siguiendo la Doctrina Monroe formulada en la década de 1820, los líderes en Washington impulsaron la expansión territorial y el fortalecimiento naval.

El historiador danés Hans Christian Berg señaló que "después de la Guerra Civil era momento de evaluar las condiciones estratégicas en el Caribe, y el secretario de Estado W. H. Seward enfocó su atención tanto en México como en la posible expansión estadounidense en el Caribe".

Para los militares estadounidenses, el puerto de Saint Thomas tenía un valor especial. Actualmente destino turístico para grandes cruceros, en ese momento se consideraba una base ideal para controlar el Caribe debido a su protección natural que proporcionaba la geografía local.

En Dinamarca, la caída del precio del azúcar hacía que las islas se percibieran cada vez más como una carga, a lo cual contribuyeron las recurrentes revueltas de esclavos en las plantaciones.

Según Berg, "para los daneses el asunto era principalmente económico".

De este modo, ambos gobiernos iniciaron negociaciones para la venta de las islas y en 1867 firmaron un tratado por el que Estados Unidos las adquiriría por US$7,5 millones en oro.

No obstante, este primer intento no llegó a concretarse.

En 1868, Washington compró otro territorio ártico, Alaska, a Rusia por cerca de US$7 millones, una jugada de Seward que fue criticada y objeto de burlas en Estados Unidos, pues muchos veían aquella tierra helada sin valor económico o estratégico.

La controversia por Alaska incidió en que el Congreso estadounidense no ratificara el tratado para la compra de las Indias Danesas Occidentales.

Panorámica actual del puerto de Saint Thomas, con pequeñas embarcaciones y un gran crucero sobre un mar azul y un cielo igual de azul.

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La Primera Guerra Mundial y la compra de las Islas Vírgenes de Estados Unidos

El inicio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) inclinó finalmente la balanza hacia Estados Unidos respecto a las islas.

Mientras Europa se desgarraba en un conflicto de trincheras, los aliados deseaban que Estados Unidos se sumara a su bando para derrotar a Alemania y las Potencias Centrales.

El presidente Woodrow Wilson no había logrado persuadir al Congreso ni a la opinión pública de la conveniencia de participar en la guerra; sin embargo, los ataques de submarinos alemanes, los U-Boote, contra buques mercantes y pasajeros estadounidenses casi provocaron un cambio.

Uniformados estadounidenses corren enarbolando banderas de su país por una calle de Nueva York, en una imagen de 1917.

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Según Astrid Andersen, del Instituto Danés de Estudios Internacionales, "Dinamarca era neutral durante la guerra, y en Washington existía el temor de que Alemania pudiera invadirla para tomar control de las islas y el puerto de Saint Thomas".

En caso de que cayeran en manos alemanas, las islas se habrían convertido en un enclave estratégico desde donde los U-Boote lanzarían ataques contra barcos o incluso territorio estadounidense, lo que representaba la peor amenaza para los estrategas de Estados Unidos.

Con la expulsión de España de Cuba y Puerto Rico en 1898, las Islas Vírgenes eran uno de los últimos vestigios de la presencia europea en el Caribe y, al abrirse el Canal de Panamá en 1914, Estados Unidos aumentó su interés en proteger sus rutas marítimas y asegurar la región.

En este contexto, Washington y Copenhague iniciaron negociaciones, durante las cuales, según Andersen, la posición estadounidense fue similar a la actual postura de Trump respecto a Groenlandia.

"Se perciben ecos de lo que se escucha ahora, porque Estados Unidos dijo: ‘O nos lo venden o lo tomaremos por la fuerza’", afirmó Andersen.

Foto en blanco y negro de la fachada de un edificio de St. Thomas con grandes banderas de Estados Unidos colgadas de sus balcones.

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Finalmente, en agosto de 1916, ambos gobiernos acordaron la venta de las islas a Estados Unidos por US$25 millones en oro, lo que equivaldría a unos US$630 millones actuales según Bloomberg.

Como parte del convenio, Estados Unidos prometió no oponerse a que Dinamarca "amplíe sus intereses políticos y económicos sobre toda Groenlandia", un detalle que posiblemente el gobierno de Trump prefiera no recordar.

El tratado fue ratificado por ambas naciones, incluyendo a Dinamarca, cuyo pueblo apoyó la venta en referéndum.

Andersen sostiene que, en realidad, "la mayoría de los daneses no consideraba esas islas parte de Dinamarca".

Una playa desierta en las Islas Vírgenes de Estados Unidos. Un pelícano está posado en una rama.

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La historiadora destaca que en ninguna de las dos ocasiones se consultó a la población local de las islas.

Finalmente, el 31 de marzo de 1917, la bandera estadounidense ondeó por primera vez en los edificios oficiales de las islas en una ceremonia solemne.

Durante ese acto, una guardia danesa retiró por última vez la bandera de Dinamarca, que fue llevada en un barco para siempre.

Posiblemente, una escena que Trump imagina repetir en Groenlandia más de un siglo después.

El inconveniente es que en esta ocasión Dinamarca no está dispuesta a vender.

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