La villa poco conocida de Cuenca rodeada de girasoles y con un monasterio destacado

Una villa donde el paisaje y la historia conviven en equilibrio. Su perfil monumental, dominado por dos construcciones imponentes, adelanta un pasado clave en la configuración de este territorio conquense

Foto: La desconocida villa de Cuenca que tienes que descubrir. (Turismo de Castilla-La Mancha)
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Rodeada por un mar de cultivos que varían sus tonos con las estaciones y situada sobre una ladera que define su fisonomía urbana, esta villa conquense se mantiene al margen de las rutas turísticas más concurridas. Su perfil monumental, perceptible desde lejos, adelanta un pasado vinculado a la frontera, a las órdenes militares y a un territorio donde la historia se revela en piedra. El paisaje natural, característico de la Mancha Alta, junto con la calma que transmite el entorno, hacen de este enclave un destino ideal para quienes buscan patrimonio, sosiego y autenticidad cerca de la capital.

Ese enclave es Uclés, una de las villas con mayor carga histórica de la provincia de Cuenca. Localizada en el extremo de la Sierra de Altomira, la población se integra en un paisaje dominado por campos de cereales y girasoles, distintivo de esta región castellana. El núcleo urbano se adapta a la inclinación del cerro, coronado por dos elementos esenciales: el castillo de origen árabe y el monasterio de Uclés, que configuran un conjunto imponente y reconocible. De la antigua fortaleza se conservan tres torres —la del Pontido, la del Palomar y la torre albarrana— además de un lienzo de muralla que recuerda su función defensiva medieval.

Un conjunto monumental que resume siglos de historia

La villa tuvo un recinto amurallado desde el siglo XII, ampliado en el siglo XVI, del que hoy permanece en pie la Puerta del Agua, conocida también como Arco de la Fuente. Esta entrada histórica conecta con algunos de los elementos más destacados del patrimonio civil, como la Fuente de los Cinco Caños, el Pósito y el Ayuntamiento. En sus calles se suceden casas solariegas que reflejan la importancia que tuvo Uclés, entre ellas las de Pareja y Cedillo, los Torres, Velázquez y Cárdenas, así como los Fernández y Contreras, configurando una ruta arquitectónica de gran valor.

Más allá del núcleo urbano, el entorno invita a explorar espacios relacionados tanto con la naturaleza como con la vida cotidiana de tiempos pasados. Pasear por las huertas, acercarse al Sepulcro, visitar la fuente de los Cuernos o la Fuente Redonda ayuda a comprender la relación histórica entre el asentamiento y su medio. A esto se suma la riqueza cultural producto de siglos de presencia romana, visigoda, árabe y cristiana, que ha dejado huellas palpables en el trazado y en la identidad del lugar. La tranquilidad del sitio, junto con la hospitalidad de sus habitantes y el protagonismo del monasterio, convierten a Uclés en una villa que merece ser descubierta con tiempo y atención.

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