
La autoridad federal de aviación de Estados Unidos ha alertado a las aerolíneas para que permanezcan vigilantes y preparadas ante posibles colisiones relacionadas con la caída de residuos espaciales originados por «fallos catastróficos» en los lanzamientos de cohetes de firmas como Space X o Blue Origin.
La exploración espacial dejó de ser prerrogativa exclusiva de los estados hace años, dado que empresas privadas también participan en los intentos por dominar el espacio. Aunque esto abre nuevas oportunidades para profundizar en la investigación espacial, al mismo tiempo incrementa la cantidad de misiones fallidas que, entre sus múltiples consecuencias, incluyen la producción de basura espacial.
Cuando una nave explota intentando alcanzar o superar la órbita, los fragmentos no desaparecen, sino que caen de manera dispersa y peligrosa sobre la Tierra. Aunque se puede estimar aproximadamente la zona de impacto, hablamos de restos de materiales de naves espaciales que descienden a gran velocidad y de forma descontrolada.
Por este motivo, esta situación representa un riesgo de seguridad ante el cual las aerolíneas deben prepararse. Un ejemplo claro ocurrió hace un año, cuando tras la explosión en vuelo sobre el Caribe del Starship de SpaceX, miles de fragmentos cayeron a poca distancia de tres aeronaves, generando serios problemas de seguridad.
El organismo ha recomendado capacitar a las tripulaciones para enfrentar este tipo de incidentes que amenazan la integridad de los vuelos, al mismo tiempo que deben informar a los pilotos sobre las «Debris Response Areas», zonas previstas para la caída de escombros, a fin de que extremen las precauciones.
Entre las pautas indicadas figura que las aerolíneas planifiquen rutas alternativas, que incrementen su reserva de combustible y que consideren otros aeropuertos para posibles aterrizajes de emergencia.

