La ministra de Igualdad, Ana Redondo, mantuvo un encuentro con la mujer que denunció al expresidente Adolfo Suárez por presuntas agresiones sexuales reiteradas durante los años 80, cuando ella aún era menor de edad.
La denunciante afirma que fue víctima de abusos sexuales entre 1982 y 1985, iniciando la comunicación con Suárez a través de una carta en la que solicitaba orientación académica.
Aunque los hechos han prescrito desde el punto de vista penal y Suárez falleció en 2014, la denuncia fue enviada a un juzgado especializado en violencia de género.
La víctima relata que personas cercanas al círculo íntimo de Suárez facilitaron los encuentros y denuncia un proceso continuo de revictimización debido a la figura de idolatría que representa.
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, sostuvo una reunión con la mujer que en diciembre del año anterior presentó denuncia contra el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez por supuestas agresiones sexuales continuadas durante la década de 1980, cuando ella era menor.
El encuentro tuvo lugar la semana pasada y fue solicitado por la denunciante misma, según informan desde Igualdad.
«Ella deseaba mantener esa conversación y, como Ministerio de Igualdad, le hemos abierto las puertas. Estamos dispuestas a escuchar a todas las víctimas», comentan fuentes oficiales del Ministerio.
La mujer sostiene que sufrió abusos sexuales reiterados entre 1982 y 1985, cuando tenía 17 años y Suárez, ya expresidente del Gobierno, tenía 50.
Adolfo Suárez falleció en 2014, lo que implica que los hechos no pueden ser perseguidos penalmente.
En algunos medios, la denunciante afirma que el Gobierno otorga «credibilidad total» a su relato.
Sin embargo, desde Igualdad remarcan que el Ministerio no ha efectuado ninguna «valoración» acerca del encuentro.
«No vamos a revelar detalles de lo conversado y mantendremos esta postura», insisten las mismas fuentes, confirmando únicamente que la reunión se realizó.
Denuncia
La denuncia se hizo pública hace aproximadamente un mes, después de que la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional recibiera un informe por agresión sexual contra el primer presidente del Gobierno de la democracia.
El caso se remitió a un juzgado especializado en violencia de género, pese a que el supuesto autor ya ha fallecido.
De acuerdo con la denuncia, la joven contactó con el político y líder de UCD, que tenía 50 años entonces, a través de una carta donde solicitaba asesoramiento académico.
El testimonio describe otros encuentros en la vivienda particular del expresidente y símbolo de la Transición en la urbanización de La Florida.
El documento, según adelantó Diario Red, narra una escena en el dormitorio de uno de los hijos de Suárez donde supuestamente «intentó penetrarme por detrás, causándome dolor y, al girarme, le rogué que no continuara».
«Recuerdo imágenes de estar tirada en la alfombra blanca del despacho con él [Suárez] encima. Pero sólo veo eso, ¿sabes? No sé qué ocurría ni qué hacía. Era una niña de 17 años a la que nunca le habían dado un beso«, expresa la víctima, identificada como Ariadna en un nombre ficticio, en una entrevista con el diario Público.
En la denuncia, que reconoce que los hechos han prescrito penalmente, consta que dos personas del entorno de Suárez, un secretario y una secretaria, actuaron como «cómplices o encubridores» al organizar las citas y facilitar encuentros a solas con la joven.
La relación de abusos finalizó a finales de 1985, pero en 2003 la mujer le envió a Suárez una carta exigiendo una «explicación».
«La dinámica de poder y superioridad era abrumadora, me vi atrapada en una situación de la que no sabía cómo salir y tampoco cómo explicarle a mi familia que no quería verlo, que no podía escuchar su nombre, que dejaran de idolatrarlo».
El documento presentado ante la Policía incluye un historial médico con múltiples episodios relacionados con la recuperación del trauma.
La mujer también denuncia una «revictimización constante» por tratarse su agresor de una figura tan prominente e «idolatrada» en la historia reciente de España. En este sentido, lamenta que series como Anatomía de un instante y otros programas continúen «ensalzando» la figura de quien supuestamente la agredió.

