Sor Myriam ha optado por apartarse temporalmente del grupo debido al impacto emocional que le ha generado el proceso judicial

El restaurante que las ex monjas de Belorado inauguraron en Arriondas (Asturias) permanece cerrado de forma temporal y podría no reabrir bajo su actual gestión, tras la salida del grupo de quien ejercía principalmente como cocinera, identificada por ellas como «sor Myriam, la monja repostera».
Francisco Canals, portavoz del grupo, comunicó esta renuncia durante una entrevista nocturna en TVE, y esta mañana ha confirmado que el futuro del restaurante está incierto debido a la decisión de esta mujer, de 42 años y procedente de Valencia, quien ha anunciado que abandonará el grupo por al menos un año por razones de salud.
Sor Myriam entró en el convento de Belorado a los 18 años, acumulando más de 23 años en esta vida religiosa, que se ha visto perturbada desde 2024, cuando optaron por desvincularse de la Iglesia Católica y fueron excomulgadas por cisma, considerado un delito canónico.
«No puede seguir, está emocionalmente agotada», resumió Canals, convencido de que las experiencias vividas por estas religiosas en los últimos meses han dejado una profunda huella en todas ellas, especialmente con el próximo desafío previsto para el 10 de febrero, fecha marcada para el posible desahucio del monasterio de Belorado (Burgos), donde actualmente residen las ex monjas.
Sin embargo, según comentó Canals, sor Myriam sigue en Arriondas, considerando dónde transcurrir este año de transición vital, bajo la figura canónica de «ausencia comunitaria temporal», aunque su intención es emplearse como cocinera, indicó el portavoz.
«Quiere despejarse y luego evaluará si regresa», añadió Canals, quien admitió que dentro de un año quizá no haya un lugar al que retornar, aludiendo a la incertidumbre relacionada con los procesos judiciales que enfrentan las ex religiosas, especialmente el posible desahucio del convento de Belorado.
Con su salida, el grupo de Belorado está conformado actualmente por siete mujeres, con edades entre 32 y 60 años, quienes también se desplazan al convento de Orduña (Vizcaya) y al restaurante en Arriondas, tras el desalojo de las cinco integrantes mayores por parte de la Guardia Civil para proteger su seguridad.
El portavoz afirmó que la Navidad sirvió para fortalecer la unión del grupo y desmintió que la partida de sor Myriam esté relacionada con conflictos o desacuerdos internos, subrayando que se trata de una decisión personal motivada por el desgaste emocional vivido en estos meses.

