Las líneas rojas cruzadas por Sánchez durante la reunión con el líder de ERC en Moncloa

Oriol Junqueras, condenado por el ‘procés’, se reúne este jueves por primera vez en el complejo presidencial con Sánchez para negociar el «modelo de financiación singular» para Cataluña

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el secretario general de Junts, Jordi Turull, en La Moncloa en junio de 2025

Este jueves en La Moncloa se avanzará en lo que el Gobierno denomina «normalización». Esto supondrá traspasar dos líneas rojas simultáneamente para conservar el respaldo de una de las formaciones clave para Pedro Sánchez. Según ha sido necesario para asegurar la estabilidad de sus mandatos, el presidente del Gobierno ha accedido a las demandas de sus aliados y ha mostrado distintos gestos hacia ellos, que se han convertido en imágenes emblemáticas, a las que en algún momento se mostró reacio a dar luz verde. La cita de este jueves se añade a esta lista, con un doble significado: Sánchez se fotografiará por primera vez en La Moncloa con Oriol Junqueras, líder de ERC y condenado por el procés, y avanzará junto a él en la negociación de un «modelo de financiación singular» para Cataluña donde la «solidaridad» estará limitada por la «ordinalidad».

La reunión prevista hoy en el complejo presidencial constituye un nuevo episodio en la sucesión de gestos representados en imágenes inéditas que Sánchez ha otorgado a sus socios. La fotografía con Junqueras, considerado culpable de sedición y malversación y que cumplió más de tres años de prisión antes de ser indultado y posteriormente amnistiado, contrasta con la distancia que mantuvo el presidente respecto a los líderes del procés en sus primeros años en La Moncloa. En noviembre de 2019, durante las negociaciones para su investidura, Sánchez delegó en diferentes dirigentes socialistas las conversaciones con otros partidos, incluidos ERC y Junts —cuando acababa de conocerse la sentencia del procés— y Bildu. Sin embargo, en 2023, consciente de que la aritmética parlamentaria le era menos favorable y que sus socios podían exigir un precio mayor por su apoyo, Sánchez tomó personalmente las riendas de las negociaciones: se reunió en el Congreso con los portavoces de los grupos cuyos votos necesitaba. Así, en octubre de 2023, el presidente del Gobierno se sentó por primera vez con Junts (Miriam Nogueras) y Bildu (Mertxe Aizpurua). En aquel momento dio un paso adicional para asegurarse el respaldo de sus aliados al mantener una conversación telefónica con Junqueras como gesto de «normalidad política», mientras la amnistía seguía en la mesa de negociación.

Pedro Sánchez con Mertxe Aizpurua (Bildu) en La Moncloa en marzo de 2025

Este jueves, esa comunicación directa que Sánchez estableció con el republicano se traducirá, por primera vez, en un encuentro presencial en La Moncloa. No será, sin embargo, la primera vez que un condenado por el procés acuda a la sede del Gobierno: en junio de 2025, en plena crisis por el estallido del caso Cerdán, Sánchez programó una serie de encuentros con sus socios para apaciguar su descontento y, además de las reuniones con portavoces parlamentarios, recibió en La Moncloa a Jordi Turull, secretario general de Junts y declarado culpable de sedición y malversación. Otro momento histórico del 2025 en el complejo presidencial fue la presencia de una dirigente de Bildu, Mertxe Aizpurua, posando junto al presidente del Gobierno en la escalinata, el lugar más solemne de La Moncloa.

Existe, sin embargo, una reunión que Sánchez aún no ha celebrado en persona: la de Carles Puigdemont, que vive en Bélgica como fugitivo de la justicia. Pero cuando ha sido necesario para acercar posturas con Junts, personas próximas al presidente han protagonizado ese acercamiento a los neoconvergentes.

Yolanda Díaz con Carles Puigdemont en Bélgica en septiembre de 2023

La primera en hacerlo fue Yolanda Díaz, en septiembre de 2023, cuando ejercía como vicepresidenta en funciones. Desde Moncloa desmarcaron esa visita, señalando que tuvo lugar bajo el marco de Sumar, no del Gobierno, aunque en esta legislatura Díaz ha mantenido interlocución directa con Puigdemont que ha facilitado la aprobación de algunas iniciativas en el Congreso. Además, semanas después de que la líder de Sumar se reuniera con el prófugo en Bélgica, el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, hizo lo propio para concretar el pacto que permitió a Sánchez renovar la Presidencia. A cambio, el independentismo logró que el jefe del Ejecutivo se comprometiera a aprobar una Ley de Amnistía, actualmente vigente. Eso sí, Sánchez evitó protagonizar imágenes firmando aquel acuerdo: delegó en Félix Bolaños la rúbrica del pacto con Junqueras (ERC) y en Cerdán, el de Junts.

Santos Cerdán con Carles Puigdemont y Jordi Turull en Bélgica en octubre de 2023

Más allá de estos encuentros históricos, la amnistía constituye la principal concesión que Sánchez ha otorgado a sus socios en esta legislatura. Pero este jueves podría dar un nuevo paso: la definición de un «modelo de financiación singular» para Cataluña. Ya respaldado por el PSOE catalán para desbloquear la investidura de Salvador Illa, Junqueras se dirige ahora a La Moncloa para sellar con Sánchez que sea la Generalitat la que «gestione, recaude, liquide e inspeccione» los impuestos, y que Cataluña aporte al Estado de forma «solidaria», aunque con la «ordinalidad» como límite. Esto significa que las comunidades que más contribuyan a la caja común, como la suya, sean también las que mayor compensación reciban.

Salvador Illa con Carles Puigdemont en Bélgica en septiembre de 2025
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