España registra la pérdida de 823 militares en 2025 y requiere incorporar 20.000 efectivos adicionales ante el aumento de amenazas

Existe un plan para incorporar más de 7.000 nuevos efectivos hasta 2029

Infantes de Marina desplegados en Rumanía

La creciente inestabilidad global, junto con la amenaza al orden mundial que se intensificó tras la intervención de Donald Trump en Venezuela, obliga a la Unión Europea a avanzar hacia su autonomía estratégica. Sin embargo, en un contexto de mayor inversión en Defensa, el ejército español se encuentra reduciendo su tamaño sin perspectivas de crecimiento.

Según los datos publicados en el Boletín Oficial del Estado el 6 de enero de este año y del anterior, al 31 de diciembre de 2024 las Fuerzas Armadas contaban con 129.128 miembros. Un año después, al 31 de diciembre de 2025, esta cifra descendió a 128.305 militares, lo que implica una pérdida de 823 efectivos en tan solo doce meses.

El análisis por categorías ofrece datos reveladores. La reducción más significativa se da en la escala de oficiales, que pierde 1.000 integrantes, bajando de 25.532 a 24.532. En cambio, los suboficiales experimentan un leve aumento (+122) y la tropa y marinería registran un crecimiento mínimo (+55), prácticamente insignificante.

Por tanto, la mayor parte del descenso de efectivos corresponde a la escala de oficiales. Disponer de menos mandos y más tropa implica una mayor carga organizativa en el organigrama militar, así como un probable adelgazamiento en la estructura de mando. Todo esto ocurre en un escenario donde se contempla la participación en más misiones, la modernización de las Fuerzas Armadas es fundamental y las exigencias de aliados y socios se incrementan. El problema parece difícil de resolver, dado que se enmarca en un contexto de envejecimiento de las plantillas y dificultades estructurales para atraer y retener personal militar, especialmente en puestos con mayores exigencias.

El aumento en la inversión en Defensa aún no se traduce en una mayor cantidad de militares. Parte del incremento presupuestario se destina a la modernización de sistemas, adquisiciones tecnológicas e infraestructuras; aspectos necesarios pero insuficientes si no se acompañan de un refuerzo humano acorde con los retos actuales, a pesar de que el Gobierno destinó 400 millones para aumentar en 200 euros mensuales el sueldo del personal.

No obstante, la falta de efectivos no solo lastrará al ejército y a futuras operaciones, sino también programas. España realiza encargos de fragatas, submarinos y vehículos que requieren dotaciones para su manejo y operatividad. La reducción de personal en los tres Ejércitos, también motivada por la salida de numerosos militares al sector privado, donde la industria de Defensa está en auge, dificulta la implementación de estos programas.

Esta situación resulta especialmente llamativa si se considera que el propio Ministerio de Defensa ha anunciado un plan para incrementar en más de 7.000 efectivos hasta 2029, con el fin de robustecer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas y alinearlas con el nuevo entorno estratégico. Además, sus estimaciones apuntan a un déficit de 20.000 efectivos en las Fuerzas Armadas.

Esta cifra de efectivos coincide con el momento en el que la OTAN está evaluando a España. Como informó EL MUNDO, la próxima semana se presentará un informe a los técnicos de la Alianza Atlántica para verificar si el país cumple con las capacidades comprometidas y si ha logrado alcanzar el 2% del gasto en Defensa, cifra acordada en la cumbre de la OTAN en 2014 y que ya está obsoleta, dado que los socios pactaron una inversión del 5% en esta materia para la próxima década.

Scroll al inicio