La actual presidenta de Venezuela mantuvo contactos con el Gobierno español, con la autorización del presidente Pedro Sánchez, que nunca fueron aclarados públicamente. Según el ex ministro de Transportes, esto llevó a su destitución. Además, la Unidad Central Operativa (UCO) ha revelado información preocupante.

Cuatro días antes de que la nueva presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, llegara al aeropuerto de Barajas, el ex ministro de Transportes José Luis Ábalos envió a Pedro Sánchez un mensaje informándole sobre su arribo a España. Delcy «viaja en privado y desea verme discretamente, a modo de continuación del encuentro que mantuve con el ministro de Comunicación (su hermano). La gestión acordada para favorecer a las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una deuda significativa». El presidente respondió a su entonces colaborador cercano (actualmente en prisión por pertenencia a organización criminal) con un escueto «bien».
Estos mensajes fueron interceptados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil dentro del llamado caso Koldo, arrojando luz sobre la breve visita que la ex número dos de Nicolás Maduro realizó en la madrugada del 20 de enero de 2020, y que el Ejecutivo todavía no ha explicado con claridad. De hecho, el Gobierno nunca detalló las condiciones de aquella estancia que debía prolongarse varios días.
EL MUNDO fue el medio que reveló el 15 de abril de 2024 imágenes exclusivas de Ábalos en la pista de Barajas, la noche del llamado Delcygate. La dirigente chavista, cercana al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, aterrizó de madrugada en un vuelo privado de la empresa Sky Valet –modelo Falcon 900, matrícula TC-AKE, propiedad de una compañía turca– en la terminal ejecutiva de Barajas. Iba acompañada por cinco miembros del régimen venezolano.
Rodríguez tenía prohibida la entrada al territorio europeo y, sin embargo, el ex secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, junto con la imprescindible colaboración del empresario Víctor de Aldama, organizó la estancia de la dirigente chavista en Madrid: consultas médicas, reuniones con empresarios y cenas estratégicas que finalmente fueron canceladas.
Aldama declaró ante el Tribunal Supremo haber alquilado un piso en Madrid para que Rodríguez residiera entre el 16 y el 23 de enero de 2020. También afirmó que Sánchez tenía planificada una cena con Delcy durante su visita. Junto al presidente, estaban invitados varios ministros como Fernando Grande Marlaska, Teresa Ribera (actual comisaria europea), Salvador Illa (actual presidente de la Generalitat de Cataluña), María Jesús Montero y el propio Ábalos, actualmente preso en Soto del Real (Madrid) a la espera de juicio.
El empresario, vinculado a la red corrupta y que decidió colaborar con la Justicia, también confesó que el ministro del Interior estableció una «zona de seguridad» en el aeropuerto madrileño para que Rodríguez pudiera pisar suelo europeo, es decir, espacio Schengen, a pesar de la prohibición europea expresa.
Otro punto sin resolver sigue siendo el contenido del voluminoso equipaje –decenas de maletas– que la dirigente chavista trajo a España.

Desde aquel 20 de enero de 2020, diversos integrantes del Gobierno han evitado ofrecer explicaciones sobre la breve visita de la nueva presidenta venezolana, y cuando lo han intentado, han dado versiones poco claras y confusas respecto al motivo por el cual Delcy Rodríguez pudo aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.
«En el Delcygate, el único que no debía estar allí era mi padre. Él solo cumplió una orden directa del presidente del Gobierno para acudir al aeropuerto de Barajas. Nada se hizo sin conocimiento del presidente. En ese momento, nadie sabía que esta señora (Delcy Rodríguez) tenía prohibida la entrada en la Unión Europea. Todos creían que era un viaje más. La alarma saltó cuando ya venía para España, y entonces enviaron a mi padre para evitar ese conflicto grave, que iba a convertirse en un incidente internacional severo», afirmó en una entrevista con EL MUNDO, Víctor Ábalos, hijo del ex ministro.
Además, la investigación del caso Koldo ha puesto en evidencia que la red corrupta conformada por Ábalos y su ex asesor Koldo García mantuvo contacto con la entonces vicepresidenta de Venezuela hasta dos meses y medio después de que Sánchez le obligara a dejar el Ministerio de Transportes. Así lo demuestran dos conversaciones fechadas los días 3 y 5 de octubre de 2021, en las que Koldo insistió a Delcy Rodríguez en comunicarse por otro medio e incluso acordó un encuentro con ella. «Cuando pueda, la llamo por otro medio y le diré que gracias, estaré el jueves ahí para cuando usted me pueda recibir», le informó el colaborador cercano de Ábalos. Esos whatsapps evidenciaron la proximidad con la vicepresidenta del Gobierno venezolano liderado por Maduro.
– Koldo García: Muy buenas vicepresidenta, disculpe la molestia, soy Koldo.
– Delcy Rodríguez: Hola K
– K. G: Hola señora. Cuando pueda, la llamo por otro medio para agradecerle, estaré el jueves ahí para cuando usted me pueda recibir.
– D.R: Bien K.
– K.G: Gracias. Perdón por expresarme mal, cuando pueda la llamo!!! Disculpe el error!!!
– D.R: Sí, sí. Estoy en un acto ahora mismo [le envía una foto]
– K.G: Mil gracias. Espero sus indicaciones.
– D.R: Perfecto.
Dos días después, el 5 de octubre de 2021, Koldo García retoma el contacto con la número dos de Nicolás Maduro.
K.G: Muy buenas, perdone la molestia, ¿le puedo llamar? Son solo dos minutos.
Delcy Rodríguez no respondió, y el hombre de confianza de Ábalos fue insistente: «La llamo por otro medio (…) Cuando me diga (…) La escribo desde otro sitio».
Los motivos que pudieron impulsar a la ex vicepresidenta venezolana a concertar una reunión con una persona como Koldo García –quien también está en prisión actualmente– siguen sin ser esclarecidos por la Justicia. No obstante, los investigadores de esta macrocausa de corrupción tienen cada vez más certeza de que Venezuela y el régimen chavista influyeron decisivamente en la organización criminal asentada dentro del Gobierno de Sánchez.

