Manchester United planifica fichaje de Xavi para julio con el objetivo de estabilizar el banquillo

Interior del estadio de Old Trafford en la previa del partido ante el Wolverhampton. Los ‘red devils’ concluirán la temporada bajo el mando de un entrenador interino, con la intención de acometer un cambio significativo en verano y asentar las bases del proyecto renovado.

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Manchester United lleva una década sumido en un ciclo repetitivo: renueva entrenadores, destina cientos de millones en fichajes y, pese a ello, no consigue consolidar un estilo de juego ni un proyecto sólido.

Desde la salida de Sir Alex Ferguson en 2013, han ocupado el banquillo de Old Trafford figuras como David Moyes, Van Gaal, Mourinho, Solskjaer, Rangnick, Ten Hag… en total, 10 entrenadores han dirigido al equipo en los últimos 12 años.

La directiva ya ha aceptado que esta temporada está perdida -se encuentran a 17 puntos del Arsenal, líder de la Premier, y fuera de las competiciones europeas– y apuestan por Darren Fletcher junto a un técnico interino hasta junio, fecha en que planean contratar a un entrenador ‘top’ para liderar el nuevo proyecto.

Se trata de un plan escalonado en tres etapas, que pretende algo nunca visto en el United tras la era Ferguson: pensar más allá de un solo partido. En el centro del plan destaca un nombre poco esperado para muchos en Inglaterra: Xavi Hernández.

Tres etapas para salir de la inestabilidad

El esquema manejado en Manchester consiste en tres fases claras, más próximas a una estrategia de club que a una reacción impulsiva habitual tras una mala racha.

Darren Fletcher representa la solución provisional. Este excentrocampista escocés, ganador de cinco Premier Leagues y con 342 partidos disputados, formaba parte del cuerpo técnico de Rúben Amorim.

Se espera que Fletcher tome el mando como interino durante los dos próximos encuentros, frente a Burnley y Brighton. La directiva busca a alguien que esté familiarizado con el club, comprenda la exigencia de Old Trafford y estabilice el ambiente sin la responsabilidad de delinear un proyecto a medio plazo.

Old Trafford, estadio del Manchester United.

Old Trafford, estadio del Manchester United. Reuters

Después de los dos partidos, en Manchester se contempla que un interino con mayor experiencia dirija desde mediados de enero hasta junio. El derbi de Manchester contra el City, el 17 de enero, marca una fecha clave en el calendario.

Para entonces, el United espera contar con un técnico de mayor renombre, con experiencia en vestuarios importantes, capaz de rescatar la temporada: aspirar a la clasificación para la Champions y competir por la FA Cup.

No sería un entrenador destinado a un proyecto a largo plazo, sino un experto en manejar situaciones de emergencia, organizar el esquema, sacar rendimiento a la plantilla y evitar que la temporada concluya sin títulos ni participación europea.

Con la campaña prácticamente finalizada, el cambio decisivo tendría lugar en julio. Entonces se materializaría la apuesta real. A partir del verano, con pretemporada completa y mercado abierto, la idea es confiar el mando a un entrenador de primer nivel.

Entre los candidatos más destacados desde Inglaterra sobresalen Olivier Glasner, quien ha revitalizado al Crystal Palace con un fútbol ordenado y competitivo, y Enzo Maresca, recientemente cesado en el Chelsea pese a haber conquistado el Mundial de Clubes y la Conference League.

Esta tercera fase se vincula directamente con la intención del club de dejar atrás la rueda de entrenadores y abrir un ciclo más estable y menos condicionado por urgencias mensuales.

Un casting con fuerte presencia española

En el proceso de selección futuro destaca especialmente el sello español. En las quinielas figuran Andoni Iraola, Julen Lopetegui y, cada vez con mayor insistencia, Xavi Hernández. Tres perfiles variados, pero con un elemento en común: una idea de juego definida y experiencia consolidada.

Iraola ha logrado brindar al Bournemouth una identidad distinguible en la Premier: presión alta, agresividad sin balón, verticalidad y valentía con el balón en los pies. Su perfil resulta atractivo por su capacidad para mejorar equipos sin inversiones millonarias y su adaptación probada al fútbol inglés.

Lopetegui aporta otra visión: liderazgo, capacidad para gestionar vestuarios complejos y un paso reciente por la Premier, donde rescató al Wolverhampton de una situación crítica, el descenso. Además, su trayectoria en Sevilla, Oporto y la Selección española respalda su candidatura.

Iraola, Xavi y Lopetegui.

Iraola, Xavi y Lopetegui.

Sin embargo, el nombre que genera mayor debate y expectación es el de Xavi. El exentrenador del Barça ya estuvo considerado por Old Trafford antes de que Rúben Amorim tomara las riendas del banquillo azulgrana como una opción para comenzar un proyecto desde verano.

Para Xavi, la posibilidad de llegar a un club europeo grande con tiempo, margen y apoyo institucional encaja perfectamente con el proyecto que esperaba desde el verano de 2024, cuando dejó el Barcelona.

¿El proyecto ideal?

En el Camp Nou enfrentó un contexto extremadamente complicado: plantilla desequilibrada, restricciones económicas, presión mediática constante y un entorno emocionalmente turbulento.

A pesar de ello, logró conquistar una Liga y una Supercopa, además de intentar recuperar el ADN del juego de posesión y el fútbol interior.

Asimismo, la planificación para incorporarlo en julio, con pretemporada y mercado por delante, responde a una enseñanza obtenida en Old Trafford: los proyectos que arrancan a mitad de temporada nacen condicionados, con el entrenador apagando crisis desde el primer día.

Su llegada en verano permitiría a Xavi (o al técnico seleccionado) solicitar perfiles concretos, gestionar salidas y construir una idea desde cero, no de manera improvisada.

La incógnita, por supuesto, es doble. Por una parte, si el United está listo para mantener un proyecto que priorice la identidad sobre los resultados inmediatos. Por otra, si Xavi -quien ya experimentó la volatilidad del Barça- está dispuesto a someter su estilo de juego a la presión mediática de la Premier y a un club que lleva años al borde del colapso.

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